miércoles, 13 de mayo de 2009

“Una reflexión para todos nosotros que somos mexicanos”

(Comentario enviado a La Jornada en línea en relación a la nota “De la Madrid exhibe el “cochinero” en México: AMLO”

La creencia general fue que Zedillo no servía. El año pasado se decía que Fox no sirvió, y el que está ahora después de Fox tampoco servirá para nada. Por eso estoy empezando a sospechar que el problema no está en lo ratero que fue Salinas de Gortari, en la ineptitud de Zedillo, o en lo hablador de Fox. El problema está en nosotros, sí, nosotros como pueblo, nosotros como materia prima de un país. Porque pertenezco a un país donde la viveza es la moneda que es siempre valorada tanto o más que un dólar, un país en donde hacerse rico de la noche a la mañana es una virtud más apreciada que formar una familia de largo plazo basada en valores y respeto a los demás .

Pertenezco a un país donde lamentablemente los periódicos jamás se podrán vender como se venden en otros países, es decir, poniéndolo en maquinas en las banquetas, donde uno paga por un solo ejemplar y saca un solo periódico dejando los demás donde están.

Pertenezco a un país en donde las empresas privadas y Secretarías de Estado son papelerías particulares, donde sus empleados deshonestos que se llevan para su casa como si tal cosa, hojas de papel, bolígrafos, carpetas, marcadores, y todo lo que les falta sea para la tarea o para la escuela de sus hijos.

Pertenezco a un país donde la gente se siente triunfar si consigue robarse la señal de cablevisión del vecino, un país donde la gente inventa a la hora de llenar sus declaraciones de hacienda para no pagar o pagar menos impuestos.

Pertenezco a un país donde la impunidad es hábito, en donde los directivos de las empresas no generan ningún capital humano, en donde no hay interés por la ecología, en donde las personas tiran la basura a las calles y luego le reclaman al gobierno por no dar mantenimiento al drenaje. Un país donde no existe la cultura por la lectura, no hay consciencia ni memoria de la política, no hay interés por la economía, porque solamente les interesa Hugo Sánchez y la Selección mexicana. Un país donde nuestros Diputados y Senadores trabajan pocos días al año y cobran todos los demás como si fueran altos ejecutivos.

Pertenezco a un país donde las licencias de conducir, los certificados médicos, la residencia mexicana, incluso hasta la ciudadanía mexicana se puede comprar sin hacer ningún tipo de examen.

Pertenezco a un país donde puede subir una persona de edad muy avanzada o una mujer con un niño en brazos y la persona que viene sentada en el asiento especial para esas personas se hace que está durmiendo para no dárselo, y si alguien le reclama, se levanta para darle un golpe o decirle una mala palabra. Un país en el cual el derecho de paso es para el automóvil y no para el peatón. Un país en donde la gente está llena de faltas pero que disfruta criticando a sus gobernantes y políticos. Mientras más le digo ratero a Salinas mejor soy yo como persona, a pesar que apenas ayer compre discos y ropa pirata, y además de eso me consiguieron todas las preguntas del examen de matemáticas para mañana. Mientras más le digo falso a Fox mejor soy yo como mexicano o mexicana, a pesar de que apenas esta mañana me fregué a un cliente a través de un fraude y me fregué a mis empleados sin pagarles el tiempo extra. Ya basta, por favor ya basta. Como materia prima de un país tenemos muchas cosas buenas pero nos falta mucho para ser los hombres y mujeres que nuestro país necesita, porque esos defectos, esa sagacidad congénita, esa deshonestidad, esa falta de calidad humana, más que Salinas o Fox es lo que nos tiene franca y realmente fregados en México.

Lo siento mucho porque aunque Fox hubiera renunciado, el próximo que le siga tendrá que seguir trabajando con la misma materia prima defectuosa. No tengo ninguna garantía de que alguien lo pueda hacer mejor porque en lugar de tomar nuestro destino en nuestras manos, jodídamente estamos siempre esperando que alguien nos señale un camino destinado. Tenemos que erradicar primero los vicios que tenemos como pueblo y después empezar a cambiar nosotros solitos como mexicanos, por eso es que nadie servirá. Ni sirvió Salinas, ni sirvió Zedillo, ni sirvió Fox, ni tampoco va a servir Calderón. O que? Necesitamos traer un Dictador para que nos haga cumplir la ley por medio de la fuerza y por medio del terror y del miedo. Aquí hace falta otra cosa, algo más inteligente que cacerolazos o paros, bloqueos y machetes. Y mientras esa otra cosa no empiece a surgir desde abajo hacia arriba, o desde arriba hacia abajo, o del centro para los lados, o como sea, seguiremos igualmente condenados, igualmente estancados, igualmente fregados. Y no importa para donde te vayas, así te vayas para Europa, para Canadá o para Estados Unidos. Donde quiera que vayas siempre llevaras a México dentro de ti, y si no cambias tu forma de pensar estés donde estés seguiremos igualmente fregados. Porque es muy sabroso ser mexicano y vivir a la mexicana, pero cuando esa mexicanidad autóctona empieza a hacerle daño a nuestras posibilidades de desarrollo como nación, ahí la cosa cambia ya que un nuevo Presidente con los mismos mexicanos tampoco podrá hacer nada.

Siempre le vamos al débil o al desvalido por lástima, porque nos sentimos igual de pequeños. Fiesta nacional por un segundo lugar. Héroes Nacionales a quien gana algo, porque nosotros mismos jamás creemos que vayamos a ganar nada. Tenemos que reflejarnos en los triunfos de otros, porque los nuestros son muy escasos. Admiramos la mediocridad mediante programas de televisión nefastos y francamente tolerantes con el fracaso. Telenovelas, baila por cualquier sueño o tarugada, es la industria de la disculpa y la estupidez. No nos damos cuenta que en lugar de buscar nuevos mercados y apoyar el interno estamos esperando inmóviles que China nos arrase, y en menos de 25 años. China será la potencia mundial, y en México no habrá empleos para nuestros hijos. Pero somos un pueblo de malas copias que no creamos nada original. Fíjense como somos los mexicanos, vendemos petróleo crudo e importamos gasolina cara.

Después de este mensaje, francamente he pensado en buscar al responsable, no para castigarlo sino para exigirle, si, exigirle que mejore su comportamiento, y que no se haga que la Virgen le habla. He decidido buscar al responsable de que México este fregado, y estoy seguro que lo voy a encontrar esta tarde cuando me vea en el espejo. Ahí estará, no necesito buscarlo en otro lado, y le voy a exigir, le voy a suplicar si es necesario, que me ayude a hacer un México mejor. Gracias!

martes, 12 de mayo de 2009

Fidel Herrera Beltrán, soberbia y triunfalismo recurrente


Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce


Algunos medios locales de comunicación destacaron en los últimos días inquietantes declaraciones del maestro Fidel Herrera Beltrán, gobernador de Veracruz. Les destaco como inquietantes en tanto que se insiste en un triunfalismo que pudiera ser procedente en términos político-electorales, pero totalmente fuera de lugar frente a las amenazas que hacen peligrar la estabilidad social y económica de México.


En primer lugar, se atribuye a Herrera Beltrán el haber declarado que: “su gobierno retoma el camino del desarrollo, la productividad, la generación de inversiones y de los empleos, dando por terminado el tema de la influenza”.


En segundo término, se le atribuye al gobernante el haber declarado: “La recesión que afecta al país, encuentra fuertes y sanas las finanzas de Veracruz para prevenir impactos negativos”, agregando que: “tal y como lo ha hecho ante contingencias climatológicas, de seguridad y de salud, su gobierno se ha prevenido para protegerse de complicaciones financieras”.


Y en tercer término, apenas el sábado último declaró que “no se blindarán sanitariamente las zonas limítrofes con San Luís Potosí, Chiapas, Tabasco o Hidalgo” (Estados donde se dispararon casos del virus de la influenza humana), primero: porque sabemos que el mal tiene cura y tenemos que detectarlo y, segundo por que la vida normal tiene que mantenerse”.


Por si fuera poco, pone como ejemplo al poblado La Gloria, del Municipio de Perote, transformado artificialmente al vapor en lo que no es.


De ser verídicas tales manifestaciones de triunfalismo del gobernador publicadas por los medios, ello indica que no se quiere aprender la lección o bien, se antepone el enfermizo afán electorero que priva en la clase política a aquellas amenazas reales que oscurecen el aparentemente tranquilo panorama de la entidad.


Para quien escucháramos las opiniones del Dr. Ramón De la Fuente, ex rector de la UNAM, en su entrevista con Carmen Aristegui y difundida por CNN, queda claro que ni se puede minimizar la relevancia internacional de la epidemia de influenza humana, ni mucho menos bajar la guardia, haciendo caso omiso de la situación de alerta establecida por la Organización Mundial de la Salud ante la presencia de un virus que sigue cobrando víctimas.


Tampoco escapa al sentido común que ante los niveles de pobreza, insalubridad e ignorancia, así como la deficiente infraestructura de los servicios públicos de salud que prevalece en todo el país, el “tema” de la epidemia no puede dejarse de considerar como de alta prioridad. Si bien tampoco es razonable paralizar la economía, crear pánico en la población ó incurrir en actitudes tremendistas, las políticas públicas de previsión, atención y seguimiento ex post, deben mantenerse, asignándoles la jerarquía que corresponde frente a lo que ya se considera inminente pandemia. Veracruz mantiene una alta vulnerabilidad epidemiológica en diversas regiones y comunidades y ello no puede echarse en saco roto.


Por cuanto al “tema” de la recesión, este va de la mano de la salud, educación y niveles existentes de desigualdad y pobreza. En ello inciden las finanzas públicas, presuntamente sólidas y blindadas en la entidad, pero subordinadas estas, en primer término, a la producción y consumo de bienes y servicios que de manera determinante están afectados por la crisis recesiva de la economía mundial. También el sentido común indica que a menor producción y consumo, menor captación fiscal, afectando a las finanzas públicas. No pueden blindarse estas últimas en tanto que la actividad económica no tenga la fortaleza y capacidad eficaz de autogestión que hoy por hoy parece brillar por su ausencia en todo el orbe; cuanti más en México y, específicamente, en nuestra doméstica isla de la fantasía gobernada a periodicazos y subordinada a una preocupante realidad nacional que no se quiere ver.


De ahí que, insistimos, de ser verídico y no mal refrito de boletín oficial lo que los medios atribuyen al gobernador, a mi juicio refleja un alto grado de irresponsabilidad. No se puede tapar el sol con un dedo con el objetivo implícito de llevar agua al molino de los candidatos a diputados federales postulados por el PRI, o a propósitos futuristas del hoy gobernador de Veracruz.


Soberbia infundada o triunfalismo recurrente con fines electorales, no arman al pueblo para lo que viene. La política del “más seguro lo comido, ya mañana dios dirá”, aplicada al manejo del “tema” de la epidemia de influenza o al del estado que guardan las finanzas públicas, no es válida para una población inerme, como la veracruzana, que para sobrevivir a las crisis recurrentes está obligada en todo tiempo a mantenerse de pie y no bajar la guardia. Antes que el interés mezquino de la clase política y los poderes fácticos, está el interés legítimo y solidario de todos.


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El Organizador de Derrotas

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce



A más de dos años, los esfuerzos de Calderón Hinojosa por legitimarse van de la mano de fracasos recurrentes. Lo mismo en el ámbito doméstico que en el escenario internacional la sombra de la ilegitimidad democrática oscurece su gestión al frente del Estado mexicano.



Hasta el día de hoy la guerra que declarara a la delincuencia organizada, sin necesidad de mayor análisis, se da como fallida. Lo mismo podría decirse del errático e ineficiente manejo de la crisis económico financiera que, como anunciara el Sr. Cartens tiene ya sumido al país en situación de recesión; de la reforma educativa hasta ahora empantanada, del combate a la pobreza cuyo renglón más emblemático del calderonismo, el del empleo, lejos de repuntar se mantiene a la baja. Y ni que decir del rezago social, cultural y científico. En la política interna, la partidocracia le impone la agenda en un riesgoso sendero de vacío de poder e ingobernabilidad, en tanto que, en la externa, carece de capacidad, visión, autoridad moral y política para rescatar el prestigio perdido de la diplomacia mexicana.



En este contexto de vanos esfuerzos y peores resultados, habría que ubicar al fallido manejo mediático de la amenaza epidemiológica en curso.



Tras el mediocre papel desempeñado durante la visita de Barack Obama, Calderón asiste a la llamada “Cumbre de las Américas jugando el triste papel de patiño de los intereses norteamericanos, abrogándose un liderazgo y representatividad latinoamericana que ni por asomo, frente a los mandatarios del Cono Sur, se vio o se escucho, salvo para proponer una iniciativa energética contraria a la postura asumida en la Cumbre del G-20 y al amplio consenso de América Latina en torno al fallecido neoliberalismo, que no fue tomada en cuenta.



Frustrado, Calderón Hinojosa se propuso mostrar ante el mundo una legitimidad y una autoridad que no tiene, capitalizando en provecho propio la amenaza epidémica de influenza porcina, magnificándola mediáticamente, asumiendo un falso liderazgo, y jugando un papel protagónico de caricatura, que le ha llevado a afirmar, envuelto en el lábaro patrio, que México está salvando a la humanidad del desastre. Los resultados están a la vista.



En el concierto internacional a los mexicanos se nos trata como apestados, nuestras exportaciones se ven con recelo y al jefe de Estado de México se le califica como un patán. En tanto que, en el orden doméstico, pasamos del miedo a la indiferencia, bajando la guardia frente al riesgo de una inminente pandemia. La crisis nacional de credibilidad y gobernabilidad se incrementó, condenándose más que aplaudirse lo que para la opinión pública se juzga como cortina de humo y un gran engaño. En este escenario, el costo que en lo económico y social tendrá que pagar el país por la pifia calderonista es muy alto. Sumándose a los efectos negativos que ya se venían arrastrando como consecuencia del impacto de la crisis sistémica global. En lo político, las urnas el próximo 5 de julio se encargarán de ratificar la ilegitimidad del “haiga sido como haiga sido”, juzgándose a Calderón, parafraseando a Trotsky, como el gran organizador de derrotas.



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viernes, 8 de mayo de 2009

Seguiremos hablando de cochinadas. Pérdida de confianza en la democracia simulada.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

México, en vez de consolidar su democracia va en camino de convertirse en un Estado fallido caracterizado por “la descentralización del autoritarismo y la metástasis de la corrupción”. El resultado es un país donde “el Estado se vacía de poder y la sociedad de confianza”.

Lorenzo Meyer: Muñoz Ledo, ideas y política


Si la magnificada crisis de salud pública puso a prueba al pueblo de México, exhibiendo al mismo tiempo las onerosas carencias resultantes de un desmantelado deliberado de los servicios de salud pública a cargo del Estado, el “Derecho de Réplica” , libro de la autoría del controvertido y corrupto empresario Carlos Ahumada, cimbró a toda la Nación al poner en evidencia el estrecho vínculo de la cúpula del PRI y el PAN con el poder fáctico en el diseño y puesta en escena de un auténtico complot en contra de la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador, bajo el considerando de que el político tabasqueño constituía “un peligro para México”.


La amenaza epidémica y todas sus consecuencias económicas y sociales, pasó a segundo plano. El tema a debate es el contenido y alcances del libro en cuestión, en tanto que confirma la percepción generalizada de que gracias al presunto complot que derivara en un grosero fraude electoral, Calderón Hinojosa, aprendiz de brujo, está hundiendo al país; careciendo en lo absoluto no sólo de legitimidad para desempeñar el cargo que ostenta, también de visión de Estado, sensibilidad política y capacidad para enfrentar los grandes retos de un Estado Nación que no logra trascender los terrenos del subdesarrollo. Así como en el caso de la influenza los cerdos no tienen la culpa, puesto que los marranos han sido otros, el peligro real para el presente y futuro del país, reside en el contubernio evidente entre un empresariado contrario a los intereses de la Nación y la oportunista y desclasada partidocracia bajo el control del PRI y del PAN.


Revolviéndose, lo más emblemático de la clase gobernante dice dudar de la autenticidad de los señalamientos anotados por Ahumada. “no es creíble en tanto que el libro aparece dentro del escenario del proceso electoral en puerta”, manifiestan los protagonistas de “Derecho de Réplica” pretendiendo evitar el cisma político. Gritos y sombrerazos serán inútiles, las condiciones en que vive México son propicias para que los ciudadanos, tras la presunción del fraude electoral del 2006, den por confirmada la ofensa. Andrés Manuel López Obrador ha sido el primero en afirmar que el contenido del libro de Ahumada confirma que la mafia que gobierna a este país, le robó la presidencia.


Ya habíamos comentado que destacados analistas políticos europeos manejaban la tesis de que la crisis sistémica global arrastraría, a su paso, a las anquilosadas estructuras políticas de una democracia simulada, previendo un ascenso organizativo y programático de movimientos contestatarios en la mayoría de los países del orbe, dispuestos a recuperar la representatividad secuestrada. Lo que es dable observar en México es la creciente crisis de credibilidad del sistema político y su falta de capacidad de maniobra para contener el también creciente malestar social. La crisis económica, ya calificada oficialmente como en recesión, así como sus manifestaciones recurrentes en materia de seguridad, educación, salud, alimentación y carestía, entre otras, hace de la vida política ente vulnerable, acercándonos a la peligrosa encrucijada de la ingobernabilidad.


En este contexto, no estaría de más releer a Porfirio Muñoz Ledo. Si “La Ruptura que viene” pone al desnudo al PAN y al régimen calderonista, hoy se hace imprescindible para entender medianamente un escenario en el que a la debacle de Acción Nacional se suma la del PRI, aliado en lo sustantivo de las fuerzas políticas y económicas retardatarias, internas y externas, que el primero representa. Si las confesiones de Carlos Ahumada, delincuente confeso, son o no creibles y aceptadas por la sociedad, lo que no se puede echar en saco roto es la profundidad de la crisis de los partidos políticos en México, así como la urgente necesidad de reconstruir al país a partir de una auténtica Reforma del Estado, desde abajo y con la participación consecuente de las mayorías.


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La peste en México