Ante miles de ciudadanos que asistieron la noche del 15 a la ceremonia de El Grito en el Zócalo, Andrés Manuel López Obrador planteó las siguientes medidas para frenar el empobrecimiento del pueblo: 1.- Que se cancelen los aumentos de precios de la gasolina, el diesel, el gas y la energía eléctrica. 2.- Que se otorguen becas a todos los estudiantes de preparatoria del país como se hace en el Distrito Federal. 3.- Que se aumente el presupuesto de las universidades públicas para resolver el problema a miles de jóvenes que son rechazados, con el pretexto de que no pasan el examen de admisión. 4.- Que se otorgue una pensión alimentaria a todos los adultos mayores del país equivalente a medio salario mínimo como se lleva a cabo en el Distrito Federal. 5.- Que se entreguen de inmediato los ahorros de los ex braceros 6.- Que se aumente el presupuesto destinado al campo; se establezcan precios de garantía y subsidios al fertilizante y a otros insumos. 7.- Que se construyan las tres refinerías que se necesitan en el país para dejar de comprar gasolinas al extranjero. 8.- Que se cancele la llamada alianza educativa y en particular que no se permita el cierre de las escuelas normales y se otorguen plazas a todos sus egresados. 9.- Que se lleve a cabo un programa de construcción de obras públicas para reactivar la economía y generar empleos, de manera particular deben atenderse la falta de servicios públicos y de vivienda, en beneficio de la gente pobre de los centros urbanos y de las ciudades fronterizas. 10.- Que renuncien de inmediato los secretarios de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y de Seguridad Pública, Genaro García Luna, y el procurador General de la República, Eduardo Medina Mora, por carecer de integridad y ser ineficaces en el combate a la inseguridad y la violencia.
En tanto que en lo que va del año el diesel registra un incremento acumulado de 70 centavos, la gasolina Magna 40 y laPremiumde 52 centavos, para ubicarse a partir de ayer lunes en 6.63,9.25y7.41 pesos por litro, respectivamente,y la SHCP anunciara que en lo que resta del 2008 el retiro paulatino de los subsidios a los combustibles se aplicará semanalmente, la inquietud social y política se incrementa al mismo ritmo.
Sirviendo lo anterior de contexto a la paradoja magisterial que tuviera lugar el sábado último en Orizaba, Ver., cuando aproximadamente 10 mil profesores afiliados a la Sección 32 del Sindicato Nacional de Trabajadores al Servicio de la Educación (SENTE), a coro gritaran a voz en cuello: “Callejas sí, Gordillo no. Callejas sí, Gordillo no”.
Convocados a una asamblea para elegir a la nueva directiva del llamado “Equipo Político”, de la organización sindical en el estado, los profesores perdieron su tradicional compostura y ciega obediencia a que les obliga su militancia gremial en el sindicato considerado como el más poderoso de América Latina, repudiando a su lidereza moral vitalicia, con el grito: “Fuera Gordillo”. Resultando paradójico que clamaran por la salida de Elba Esther Gordillo al mismo tiempo que aclamaran unánimemente, al también líder vitalicio y guía moral de la Sección 32 de la organización. Rechazando un espurio cacicazgo y exigiendo la permanencia de otro.
Para muchos la lectura de la protesta masiva fue en el sentido de que el magisterio veracruzano fue espontánea y responde a que la camarilla que encabeza Elba Esther Gordillo está afectando el bolsillo de los profesores, ya de por sí lastimado por el incremento general de la carestía de la vida. En tanto que para otros, ésta fue armada desde el bunker de Juan Nicolás Calleja en la capital del Estado, presumiblemente con la intención de restarle fuerzas a la lidereza vitalicia, hoy aliada con el PAN, y transferir éstas a su partido de origen histórico, el PRI, ante lo que se viene en las elecciones del 2009 y 2010.
Si la protesta hubiera tenido lugar en otro contexto, ajeno al creciente repudio que a nivel nacional se manifiesta en contra de Elba Esther Gordillo y su cacicazgo vitalicio, circunscribiéndose a la vida política veracruzana, la segunda lectura podría sustentarse en el pánico que para el PRI representa la posible candidatura de Miguel Ángel Yunes Linares a la gubernatura en el 2010 por el PAN y con el apoyo de la Gordillo. Habida cuenta del respaldo mutuo que existe entre el primer priísta de Veracruz, el gobernador Herrera Beltrán, y el líder moral del magisterio veracruzano. Presuponiéndose que el gremio se conduce como siempre con la misma docilidad y obediencia a la línea dictada por Juan Nicolás Calleja, sin que pese el daño económico y social que para el profesorado representa la virtual alianza de Elba Esther con Calderón Hinojosa.
En tanto que la primera lectura, con un alto grado de ingenuidad a mi juicio, estaría indicando que hay un rechazo unánime al corporativismo magisterial, fruto de un ascenso en la consciencia y cultura política del magisterio veracruzano, y que bastaran unas cuantas consignas de elementos de la opositora Coordinadora Nacional, agitadas en las afueras del recinto en que tuviera lugar la asamblea, para transformar la esperada y optimista manifestación de unidad y disciplina sindical de la mayoría convocada,en una de las más contundentes manifestaciones de repudio a Elba Esther Gordillo y al corporativismo sindical y político del país.
Ambas posturas se justifican si partimos de la idea de que para la clase política veracruzana vivimos en una isla, ombligo de la Nación, y ajena al contexto global de un país que vive sus peores momentos de descomposición social y política.
Sin embargo, aceptando sin conceder que bien puede haber respondido la manifestación de protesta a una acción espontánea de los profesores, auna intención premeditada y calculada por parte del priísmo veracruzano, ó ambas entreveradas, en un escenario más amplio en el que domina el peso específico de Elba Esther Gordillo sustentado en una sólida estructura en la que tiene mayoría, y en el opaco control de las poderosas finanzas sindicales, y que ello representa un poder político que rebasa como botín a lo que puede representar una gubernatura estatal, podría aventurarse una tercera lectura: la protesta magisterial de Orizaba no es otra cosa que una intentona a nivel nacional de sustituir a un cacique por otro. Declaración abierta de una guerra por el control de la estructura sindical. De ahí la paradoja. Quítate tu Gordillo, que ahora me toca a mí, Juan Nicolás Callejas.
Hubo un tiempo, ya lejano, en el que el concepto de lucha interna en la vieja izquierda comunista y partidista llegó a tener una gran altura conceptual. Desde los tiempos de Lenin significó debate de ideas, de grandes ideas, como las del partido que se debía tener o el régimen social y político que se proponía a la sociedad. Luego se convirtió en simple lucha por el poder interno. Cuando yo ingresé al Partido Comunista Mexicano, en 1956, el tema estaba en su apogeo, como lucha por la dirección del partido.
Durante muchos años presencié la discusión en torno a la lucha interna, hasta que abandoné el Partido, 10 años después. A final de cuentas, todo resultaba en un simple reacomodo de poderes internos. Cuando se fundó el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), el tema desapareció y, en consonancia con los tiempos de la reforma política, sólo se habló de unificar a todas las fuerzas de izquierda. Ahora, en el PRD, el concepto vuelve a escena, sólo que muy degradado, sólo para ser de nuevo lucha por el poder interno.
Tal y como casi todo mundo lo ve, el PRD pareciera un partido sin futuro, deshilachado, polarizado, dividido sin remedio y, en todo caso, perdedor. Se trata de un partido que ostenta tener un padrón de más de tres millones y medio de afiliados. En mis viajes por el país a propósito de mis participaciones en los foros y debates sobre la cuestión petrolera, a los que me han invitado todo tipo de organizaciones e instituciones académicas, siempre me encuentro con muchísimos perredistas. Cuando yo les pregunto si son de Nueva Izquierda o de Izquierda Unida, la respuesta puntual es: somos lópezobradoristas.
Como miembro fundador de ese partido, me preocupa lo que pasa en el PRD. No puedo ser neutral. Como casi todos los perredistas del país, pienso que mi lugar está en el movimiento cívico que encabeza López Obrador. Y mi conclusión siempre ha sido: eso está ocurriendo en el partido, esa pugna entre grupos de poder se está dando sólo en la cúpula. La lucha interna se reduce a una lucha entre facciones que no logra involucrar al grueso de los militantes. Claro que no son grupúsculos. Son varias decenas de miles de profesionales de la política.
A donde quiera que voy siempre veo una ausencia total de la militancia de base en el conflicto de los dos polos en lucha por el poder interno, sea a nivel regional sea a nivel nacional. Casi todos los perredistas se desmarcan del conflicto, no les interesa y, en la mayoría de los casos, lo repudian. En cambio, siempre veo que los militantes sienten que su lucha es la que el movimiento cívico está emprendiendo. Muchas veces me han invitado organizaciones lópezobradoristas y, cuando les pregunto cuántos de los asistentes son perredistas, siempre encuentro una inmensa mayoría entre ellos.
El chuchinero en el que está convertido hoy el PRD es un fenómeno de cúpula, de elite, y no define, en realidad, lo que es ese partido. Este nació más como movimiento que como partido y siempre se ha mantenido así. Era algo que a mí, en lo personal, me disgustaba, porque yo quería una organización políticamente concentrada y de verdad operante. Pero hoy pienso que eso, precisamente, ha sido la salvación del PRD. Por supuesto que, en las condiciones actuales, para las próximas elecciones, el partido va a un desastre seguro y ya anunciado. Pero como movimiento mantiene su vitalidad y López Obrador, con su liderazgo creativo y persistente, lo ha fortalecido.
En las elecciones los militantes de base no tienen interés porque carecen de estímulos. Ver a exponentes de los bandos en pugna (simples activistas profesionales y no verdaderos políticos) como candidatos no les atrae mínimamente. Para las próximas elecciones, el PRD podría volver a ser un partido triunfador sólo si su movimiento social y político hace un llamado para participar en ellas e impone a candidatos con auténtico raigambre popular. A ningún perredista le simpatiza la idea de seguir mandando a los puestos de elección popular a logreros corruptos y malafamados para que los represente.
El abrumador dominio de los chuchos en el aparato burocrático del PRD, usando de sus bienes y de muchos más que les llegan de fuera, es sólo eso: un dominio burocrático, de cúpula. La masa del partido sigue al margen y no está interesada en participar en esa pugna. A los encinistas les pasa lo mismo, con la notable excepción del DF, en donde han logrado hacer una política de masas efectiva frente al dominio chuchista. En dondequiera que intenten contender con los chuchos estarán en desventaja si lo hacen a nivel del poder burocrático. Deberán fundarse en el movimiento y dejar que sus contrincantes se revuelquen en el lodazal en el que han levantado su poder.
Los seguidores de ambos lados forman grupos, ante todo, clientelares y se manejan en la superficie. Están acostumbrados a comprar y vender, a los cochupos y a las componendas. Esa es su política “moderna”. No tienen banderas, sólo intereses y están dispuestos a defenderlos a como dé lugar. Se montaron en el debate petrolero porque no les quedó de otra y porque no tenían nada que decir al respecto. Los chuchos se aprestan a “negociar” y lo han hecho saber de muchas maneras, acusando a los rivales de no saber hacer política.
Hoy el verdadero PRD no está en sus siglas, las que sólo representan esa ínfima burocracia en la que se da el enfrentamiento. Está en el movimiento cívico que encabeza López Obrador. No lucha por botines y puestos, sino por causas justas. No hace componendas, sino denuncias y propuestas. No tranza, sino que debate y ha demostrado que sabe debatir y obligar a escuchar razones. No anda haciendo arreglos arriba, en las cúpulas del poder, sino que convoca al pueblo en las plazas y debate en todos los foros a los que se le deja entrar.
Ese verdadero PRD tiene otro mérito, para mí entrañable: por primera vez en la historia, sabe convocar a los intelectuales y hacerlos partícipes de su lucha. Eso ha valido a los intelectuales denuestos a más no poder. Pero les ha dado el valor suficiente para participar en esta lucha, sabedores de que ahora son escuchados. Eso es mucho.
"la libertad es un atributo que exhibimos con natural orgullo, pareciera que siempre lo hubiéramos poseído y sin embargo durante siglos carecimos de ella; por eso hay que defender la tierra amada y con inteligencia cuidar su vida y destino".
Ingrid Berenice Martínez, cadete del H. Colegio Militar en el 161 Aniversario de la Gesta Heroica de los Niños Héroes
Hace unos días, asistimos a la presentación del libro “Doña Perpetua” de los periodistas Arturo Cano y Alberto Aguirre. ¿Quién es Doña Perpetua? La “intocable jefa real del mayor sindicato del país, propietaria de un partido político, Elba Esther es, al mismo tiempo, la mujer más poderosa y dueña de la peor imagen pública de México”.