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jueves, 16 de julio de 2009

Respuestas hoy. Exigencia ciudadana

En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

Asentadas las aguas, festinando quienes obtuvieran las mieles del triunfo electoral y lamiéndose sus no pocas heridas los perdedores, la vida política en México mantiene su errática marcha en el marco de una cada vez más profunda brecha entre la clase gobernante y la gran mayoría de la población, en un escenario global de crisis económica.

Mientras tanto, el gobierno y los partidos políticos hacen caso omiso del mensaje emitido por más del 50 por ciento de los mexicanos en edad de votar, que el pasado domingo 5 de julio manifestaran su hartazgo, descontento y rechazo al demeritado ejercicio de la política a cargo de un estamento social insensible, desideologizado y acomodaticio que el pueblo, con desprecio manifiesto llama simplemente, sin distingo partidista, “los políticos”.

El tema, para la clase política, no pasa de ser anecdótico y quedará para la historia de este país como una expresión más de una reiterada costumbre popular de apatía y desinterés de algunos mexicanos para con los procesos electorales federales intermedios. Renglón aparte, para ésta el proceso concluyó con resultados más o menos satisfactorios para el sistema de partidos políticos, destacando el triunfalismo de un PRI que con la derrota del PAN y la debacle de la izquierda electoral, ya da como un hecho que el dinosaurio entrará por la puerta grande a Los Pinos en el 2012. Tanto festinan que se olvidan que su propia crisis está tocando fondo, sin contar con respuestas para lo que viene.

En tanto que para el ciudadano común, no uncido al voto duro partidista, con el amargo sabor de boca de saberse una vez más engañado y manipulado, retorna a su vida cotidiana a continuar rumiando su hartazgo, descontento, y rechazo al rumbo de un país sin brújula, a sabiendas de que el desastroso estado de cosas actual no se modificará un ápice con el relevo en la Cámara baja del Congreso de la Unión.

Cuanti más aquel convencido de que el México de hoy y de siempre, le ha dado la espalda, excluyéndole del trabajo remunerador, la educación, la salud, la vivienda digna y de las más mínimas expectativas de crecimiento y desarrollo, en un país de más de 40 millones de pobres o en condiciones de pobreza extrema.

Paradójico. Para este ciudadano excluido, la izquierda electoral no parece significarle nada, como en nada le beneficia el que el PRD de espaldas a la realidad, ante su rotundo fracaso en las urnas, hable hoy de reconstrucción, unidad y armonía, a partir de la permanencia y mea culpa de una cúpula pragmática y corrupta que se siente desplazada del pastel a repartir en el 2012. No. Este ciudadano no siente ninguna necesidad de sumarse electoralmente al cochinero de las llamadas tribus, al oportunismo del PT o a la abulia burocrática de Convergencia.

Tampoco hasta ahora, percibe algún beneficio vinculándose a un movimiento de izquierda social que, en su confusión y anarquía, girando únicamente en torno a la figura de Andrés Manuel López Obrador, no atina a comprender que la denuncia y protesta callejera o mediática no substituyen a la ideología, a la organización y a la construcción de cuadros, en torno a un programa mínimo para la acción consecuente de masas en la búsqueda de respuestas concretas a la desigualdad y la pobreza. Para el ciudadano excluido el “combate a la mafia” no le retribuye mejores condiciones de existencia.

La sociedad está en crisis. El deterioro creciente del tejido social es más que evidente. A su atención debería avocarse la clase política. Frente a esta realidad no cabe el discurso triunfalista o la falsa autocrítica. Las crisis concurrentes, económica, de seguridad pública, de educación y de salud, entre otras, no esperan ni se justifica su desatención con cínicas declaraciones como que México requiere de 60 años para abatir el analfabetismo. Las prontas soluciones se requieren hoy, no mañana. Las respuestas no pueden esperar a que los diputados electos, legitimen su elección salvando a la patria cuando tomen posesión, o que el dinosaurio recale en los amplios jardines de Los Pinos en el 2012.

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lunes, 6 de julio de 2009

Mi voto

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Sin apostarle al ganador, yo si voté. Atendiendo a mi conciencia, sentido de ciudadanía, y a mis arraigadas convicciones sufrague a favor de la candidata de la Coalición “Salvemos a México” por el Distrito de Xalapa urbano, Gloria Sánchez Hernández.

No porque la aún militante perredista fuera la opción menos peor. Me consta y lo reconozco por tanto, que la candidata común por Convergencia y PT, en Veracruz siempre se mantuvo a la cabeza del movimiento nacional en defensa de la economía popular, el petróleo y la soberanía, dando la cara abiertamente a favor de Andrés Manuel López Obrador. Cosa nada fácil en una entidad federativa en la que el solo disentir de las políticas públicas de la fidelidad hecha gobierno, da lugar “al repudio de todos los veracruzanos”.

Siendo pues, a decir del diputado Héctor Yunes Landa, uno de los tantos que “escupe para arriba”, no puedo sino reconocer el valor moral y congruencia política de Gloria que, a costa de ser vilipendiada por las tribus chuchistas del PRD y la porra priísta, a contracorriente tomara las banderas de la Coalición de Convergencia y el PT en la búsqueda del voto popular, como una más de los millones de seguidores de Andrés Manuel que aún confiamos en la opción electoral como instrumento pacífico de transformación y cambio de la vida política del país.

Me hubiera resultado cómodo, conveniente y políticamente correcto votar a favor del partido que detenta el poder en Veracruz. No importando sus clásicas marrullerías, simulación democrática y coacción del voto, así como ausencia de propuestas viables que contribuyan a sacar el buey de la barranca en un país que se hunde al impulso de la ultraderecha panista. Lo importante hubiera sido saberme partícipe de la intencionalidad de Fidel Herrera Beltrán por lograr tanto el imponer a su delfín en la gubernatura de Veracruz en el 2010 como el alcanzar la candidatura priísta a la presidencia de la República.

Pude haber votado por Ricardo Ahued. Me confieso ser incapaz de cuestionar calidad moral y autoridad política del exitoso empresario, para mi, xalapeño distinguido, de quien considero se desempeñó con honestidad y buen juicio en la alcaldía de nuestra ciudad capital, teniendo madera para ser un buen legislador. Sin embargo, libre de ataduras partidistas o prebendas oficialistas, opté por contribuir, cuando menos con el intento de aportar un granito de arena, a frenar las intenciones del PRI y del PAN a instaurar en México un indeseable y nefasto bipartidismo.

Igual de cómodo me hubiera resultado sufragar a favor del PAN, que no se diferencia del PRI en la búsqueda de objetivos que tienen que ver con la entrega de los recursos energéticos estratégicos de México a los consorcios extranjeros, como ya se da con la presencia en suelo veracruzano de Halliburton. Quienes por conveniencia e interés coyuntural, o porque así se los dictó su posición social o ideología, conservadora y derechista, hubieren optado por el voto azul, que con su pan se lo coman.

Aunque justo es mencionarlo y a sabiendas de que entre nuestra clase política existen intereses y no compromiso ideológico, igual seguramente favorecieran al PAN algunos priístas vergonzantes que, al amparo del anonimato de la secrecía del voto, consideraran no está de más apostarle a que en un descuido del PRI, con el apoyo de Calderón Hinojosa, pudiera llegar a gobernarnos un sátrapa neo panista como Miguel Ángel Yunes Linares.

Estoy en paz con mi conciencia, vote porque así me lo demanda mi carácter de ciudadano, a favor de mis convicciones en un proceso plagado de irregularidades en el que el voto ciudadano no cuenta. Sufragué como muchos veracruzanos por la lucha social pacífica y democrática, porque en esta confío como única vía de transformación y cambio de un país que no soporta más simulación, gatopardismo, corrupción e impunidad.

Por cierto, tras las carnestolendas electorales no me invade la resaca del arrepentimiento por mi decisión personal, ni siento haber escupido para arriba.

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viernes, 26 de junio de 2009

Carro completo, triunfo pírrico

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“El ganador no toma todo porque, para gobernar, requiere del concurso de los demás. Es el fin de los gobiernos divididos y el inicio de los compartidos.”

Manlio Fabio Beltrones

Las encuestas electorales, como ya es públicamente sabido, arrojan aquellos resultados que benefician a quien las paga. Sin embargo, sin querer queriendo algunas veces suelen ser útiles. Reflejan la dinámica del proceso de reacomodo de las diversas fuerzas políticas a lo largo de un proceso electoral, la intencionalidad del ejercicio como instrumento propagandístico de manipulación social y, por qué no, también una aproximación consecuente a la realidad.

Bajo esta óptica, llama la atención la amplia difusión de un panfleto a todo color repartido en todo el Estado a través de la prensa escrita en donde vino encartado, con el que se divulgan los resultados de la última encuesta de Mitofsky, que a 12 días de la elección del 5 de julio otorga al PRI en Veracruz carro completo. Y no es para menos, pues apenas una semana antes tanto el PRI como el PAN daban por hecho que el carro completo era prácticamente imposible para ambos partidos, dado el clima de polarización que ha venido caracterizando al proceso electoral en marcha.

Folletín en mano, en los círculos políticos y tertulias de café se discuten los resultados apuntados; la sorpresa no es minúscula y la justificación de los mismos para quien se inclina a favor del priísmo, es atribuible, como siempre, al “efecto Fidel” y no a los candidatos, sus perfiles, propuestas o promesas de campaña. Para quienes no comulgan con la “fidelidad”, la encuesta está cuchareada y ven en ella mano negra. Los menos, analizan, echan números, recurren a rumores y comentarios que con anterioridad mencionaban que el PRI podría perder 5 o 6 distritos y, no cuadrándoles las cifras, llaman a tener paciencia y esperar los resultados finales de la elección, ante la posibilidad de sorpresas no esperadas como el triunfo del candidato del PANAL en Huatusco.

En términos de racionalidad democrática, si es que ello tuviera cabida en las actuales circunstancias del país, lo que debería estar a discusión no es la certeza o falacia de la posibilidad del carro completo para uno u otro partido; elementos como la legalidad y la legitimidad de la elección tienen mayor peso, ante el cuestionamiento de la representatividad democrática y rechazo creciente al sistema de partidos políticos en México. Esto no se da, prevaleciendo la fórmula calderonista del “haiga sido como haiga sido”, con un voto se gana.

Pasándose por alto que, estimándose a nivel nacional alrededor de un 60% de abstencionismo como escenario más optimista para el 5 de julio, en Veracruz sobre este mismo supuesto, los partidos contendientes se disputarían un máximo de 2.1 millones de votos, correspondiéndole al ganador con carro completo, si nos atenemos a los porcentajes expuestos en el panfleto de marras, apenas algo así como un poco más de 1 millón de sufragios. Lo que equivale a que la bancada priísta veracruzana en la Cámara de Diputados, habría sido electa por el 20 % del total de votantes registrados en el padrón electoral de la entidad.

Esto último sin contar con que de darse un muy posible incremento en el bajísimo y por tanto poco creíble porcentaje que la encuesta le asigna al PRD y Convergencia, este sería a costa de los dos partidos punteros.

Triunfo pírrico para el PRI y su carro completo, que podría ser legal pero no de ninguna manera legitimo; lejos de reflejar el más del 90 por ciento de aceptación del proyecto priísta de la Fidelidad, como presume el propio gobernador Herrera Beltrán, pondría en evidencia la pobreza de la representatividad democrática en la vida política de una sociedad plural como la veracruzana.

Y lo más preocupante. De acuerdo con la encuesta de marras, la votación a favor del PAN, PRD y partidos menores alcanzaría el otro 20 % restante, dando lugar a un empate entre el partido que gobierna en Veracruz y los que se le oponen, generándose un clima de polarización política que lejos de atemperarse una vez pasada la elección, se vería recrudecido precisamente en el punto de partida para el proceso electoral del 2010, poniendo en riesgo la gobernabilidad en la última fase de la administración a cargo del Maestro Fidel Herrera Beltrán.

¿Esto es lo deseable para el PRI en Veracruz en su aspiración a carro completo? Seguramente no, pero el triunfalismo desbocado suele ser mal consejero en un régimen en el que se rinde culto a la egolatría.

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miércoles, 24 de junio de 2009

Elecciones. No esperemos que los lobos cambien de piel

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Así como he considerado en mis opiniones que el voto en blanco o nulo no tendrá ningún efecto en la clase política a la que se pretende castigar el próximo 5 de julio, manifestándome a favor del voto válido así sea a favor del candidato o partido que consideremos menos peor, en congruencia debo admitir que nada garantiza que sea respetado el sufragio de las mayorías.

Tras los ejemplos de incivilidad política, por decir lo menos, que a lo largo del proceso electoral en marcha han puesto de manifiesto los partidos punteros de la contienda, nada ni nadie nos puede asegurar que las antidemocráticas conductas de quienes se han asumido como auspiciadores de la llamada “guerra sucia”, o “guerra de lodo”, sufran modificación alguna a partir de las cero horas del 5 de julio próximo.

Sería ingenuo pensar que los ejércitos de porros electorales (operadores les llaman), sus estrategas y sus conductores, de la noche a la mañana trocarán la piel de lobo por la de inicuas y mansas ovejas. Tanto el PRI como el PAN van por todo y así lo han manifestado públicamente; su objetivo es “carro completo”, hágase como se haga y no precisamente por la vía democrática o al amparo de los principios éticos y morales de la Madre Teresa.

En cada entidad federativa tanto el gobierno federal como los gobernadores tienen claro que en una elección de Estado quien tenga más saliva comerá más pinole. De ahí que en la ya polarizada contienda, tanto las huestes panistas como las priístas se disputarán cada voto al precio que sea. Unos y otros ya velan armas para, recurriendo a todas las técnicas conocidas de la tradicional “ingeniería electoral”, secuestrar una vez más la voluntad popular. No se puede esperar otra cosa y, sin embargo, me mantengo en lo dicho: que la responsabilidad del fracaso anunciado del ejercicio democrático del 5 de julio no quede en la ciudadanía. Hay que votar.

No se puede hacer de lado que, entre otras manifestaciones de la mapachería electoral, destaca la compra de votos mediante la cual los partidos políticos se aprovecharan de la necesidad de la gente. Sin embargo, la pobreza no está reñida con la dignidad y la convicción del elector de que su voz debe ser escuchada, pero, si el hambre aprieta, cuando menos que la recompensa valga la pena. Así que para aquellos que desde ahora tienen contemplado el vender su voto para beneficiar a tal o cual partido o candidato, lo menos que se les puede pedir es que vendan caro su amor, que ya habrá oportunidad de ponerse a mano con su conciencia.

Hay que asistir a las urnas y ejercer el derecho de voto. Ejerciendo también, eso sí, el derecho que nos ampara de vigilar hasta donde sea posible que partidos y candidatos no se agandallen y, si esto se da, denunciar públicamente la acción de los mapaches.

Con la satisfacción del deber cumplido y con plena conciencia de que la democracia se construye ejerciéndola, a partir del día siguiente, 6 de julio, podremos entonces valorar si valió la pena sufragar. El balón estará en los terrenos del IFE y el TRIFE y tocará entonces a la clase política demostrar a la ciudadanía si se hace merecedora a una nueva oportunidad o, de plano, prepara los bártulos para actuar en consecuencia cuando el clamor popular pida que se vayan todos.

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lunes, 22 de junio de 2009

Una razón más. Nada con Los Chuchos

Candidato perredista a la gubernatura declina a favor del PAN en Campeche

CAMPECHE, MÉXICO.- A 14 días del proceso electoral, el candidato perredista a la gubernatura, Francisco Brown Gantús, abandonó las filas de su partido y se sumó a la campaña a favor del aspirante del Partido Acción Nacional, Mario Alberto Avila Lizarraga. En un evento organizado ayer por el Partido Acción Nacional (PAN), Brown Gantús, cuñado de Carlos Mouriño Terrazo, hermano del fallecido secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño Terrazo, dijo que su decisión es para que el cambio se dé en Campeche. Tras su determinación, aseguró que con él irán miles de seguidores en todo el estado para apoyar a todos los candidatos del PAN.

Justificó su apoyo al PAN, por el respaldo y la simpatía que el candidato panista tiene de los campechanos, y reiteró que esta adhesión la hace convencido de que Avila será el futuro gobernador de Campeche.

Nota completa en: El Informador 22/06/09 ; El Universal 22/06/09

miércoles, 17 de junio de 2009

PRD ¿El principio del fin?

El Sol azteca sin candidato para jefe delegacional de Ixtapalapa.

Convoca López Obrador a votar por el abanderado del Partido del Trabajo.



Clara Brugada estuvo acompañada por el presidente legítimo, Andrés Manuel López Obrador, y Alejandro Encinas, durante el multitudinario mitin de apoyo a la perredista en la explanada de la delegación Ixtapalapa. Foto Carlos Ramos Mamahua



Al cumplirse, alrededor de la medianoche, el plazo fijado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), el Partido de la Revolución Democrática no solicitó al Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) el registro de Silvia Oliva Fragoso como su candidata a jefa delegacional de Iztapalapa, en sustitución de Clara Brugada Molina, con lo que habría incurrido en desacato. En el trascurso de las próximas horas el IEDF deberá notificar al tribunal de la inejecución de la sentencia para que éste determine lo conducente.


Apoyado por miles de perredistas, Andrés Manuel López Obrador convocó ayer a votar por Rafael Acosta, candidato del Partido del Trabajo (PT) a delegado de Ixtapalapa.


López Obrador asumió el riesgo de su decisión dentro de su partido, aunque advirtió que no renunciará al PRD, del cual es militante fundador. “Que quede muy claro: estoy apoyando a PT y Convergencia porque la mafia quiere desaparecerlos. tengo la obligación moral y política de apoyarlos, y por eso lo estoy haciendo.


Nota completa en La Jornada 17/06/09


Para que tanto brinco estando el suelo tan parejo. Hubiera bastado con la renuncia del político tabasqueño al PRD tras confirmarse el cochinero de la elección interna que dividió al partido del sol azteca. Hoy a semana y media del cierre de campañas en un todos contra todos, la confusión es total. La izquierda no sabe ya por quien votar el próximo cinco de julio y ello tendrá sus consecuencias.

lunes, 15 de junio de 2009

Más dinero, más policías, más soldados en las calles, no es la respuesta

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Fidel Herrera Beltrán: “En medio de condiciones muy difíciles de carácter recesivo Veracruz sigue creando empleos; Veracruz vive y combate pobreza, marginación, hace inversiones”.

Que bueno, podríamos estar peor.

El conjunto de propuestas que formulara el Lic. Alejandro Montano Guzmán ante una nutrida audiencia en el desayuno mensual de la agrupación “Entidad Plural”, en la capital de Veracruz, destaca en la medida en que el aspirante a diputado federal plurinominal por el PRI, son las primeras en las campañas electorales en puerta que intentan abordar de manera integral la compleja problemática que tiene postrado al país.

Se puede o no estar de acuerdo con lo propuesto por el también Director General del diario Milenio El Portal, pero el esfuerzo por resumir y exponer públicamente su visión sobre el presente y futuro de la Nación, tiene su mérito ante la ausencia casi total de ideas y propuestas de candidatos de los diversos partidos a la diputación federal en Veracruz.

Antepongo que se puede estar o no de acuerdo, en la medida que, con base en su experiencia personal al frente de la Secretaría de Seguridad Pública en la administración del Lic. Miguel Alemán Velasco, su visión de la problemática actual le lleva a colocar el tema de la seguridad y la guerra contra la delincuencia organizada, como el eje central de sus propuestas. Reduciendo el renglón de la economía y el desarrollo social a segundo término, tocándole con presuntas respuestas de orden legal, fiscal, presupuestal y de técnicas parlamentarias, evadiendo el principal y de más urgente solución tema de la crisis política que vive el país.

Cuando afirma que: “La crisis económica si bien se generó en el exterior, se reforzó en el interior porque no hemos logrado avanzar en las reformas estructurales que le hacen falta al país”, parte de una premisa falsa en su análisis en tanto la crisis concurrente es sistémica, globalizada e interdependiente; su origen no tiene un lugar geográfico específico y su conformación y explosividad es consecuencia de las contradicciones del sistema a escala planetaria. Incurriendo en las mismas limitaciones del análisis panista y evadiendo el hecho de que en el momento mismo en que los gobiernos priístas uncieron a México al llamado “Consenso de Washington”, se hicieron corresponsables de la crisis generalizada del capitalismo en su actual etapa neoliberal.

El no considerar el contexto más general de la crisis económica mundial da lugar a caer en recetas manidas de respuesta, como el proponer implícitamente “reformas estructurales” neoliberales, poniendo más lumbre a la hoguera.

Sin un proyecto claro de Nación, liderazgo, unidad nacional y rumbo cierto, que nos aleje del modelo neoliberal, dado ya como agotado por los organismos financieros internacionales más paradigmáticos de la época, poco puede aportar un poder legislativo secuestrado por una partidocracia insensible, que no sea el seguir profundizando en el proceso de privatización de la riqueza nacional, desigualdad, pobreza, y entrega de la soberanía al capital extranjero. El problema toral del país es político y, por tanto, las crisis concurrentes (económica, financiera, de seguridad pública, de procuración de justicia, de educación, de salud, alimentaria, y de representatividad y credibilidad), que frenan el desarrollo del país y califican al Estado- Nación como fallido, exigen respuestas políticas que no se dan. Tibiamente el senador Manlio Fabio Beltrones hace mención a ello y habla de la necesidad de avanzar en la Reforma del Estado.

Paradójicamente la clase política no lo quiere ver así. Quizá por ello tanto el PAN como el PRI coinciden en hacer del combate militar y policiaco al crimen organizado, cortina de humo tras la que se oculte su falta de voluntad de cambio de rumbo y su desinterés por atender lo que para las grandes mayorías en su orden de prioridades básicas de supervivencia y bienestar, es urgente y necesario.

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martes, 9 de junio de 2009

Voto en blanco, voto inútil

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Cuando a mediados de marzo del año en curso detecte que en la internet se estaban reflejando las primeras manifestaciones de una corriente tendiente a promover el llamado voto en blanco, o voto nulo, como alternativa ciudadana a asumir en las elecciones del próximo cinco de julio, comente que si bien en algunos países constituye una opción válida para el electorado, habida cuenta de que con ello se manifiesta el rechazo organizado a los partidos políticos o a candidatos que no responden al bien común, en el caso de México, con un sistema electoral carente de transparencia, confianza y credibilidad, resulta, al igual que el abstencionismo, contraproducente.


Agregando que el voto en blanco ni sería tomado en cuenta como mensaje de rechazo ni contribuiría a sanear nuestra incipiente democracia. Tanto el gobierno como la clase política en México, cotidianamente hacen gala de insensibilidad y oídos sordos frente a una opinión pública mayoritariamente insatisfecha.


Hoy, a 30 días de la elección, podría agregar que no obstante haber tomado fuerza la idea de castigar a la clase política descarrilando el proceso de legitimización de una simulada democracia representativa, al grado de que ésta, ganada por la histeria, ha puesto a un falso debate el tema del voto nulo, tal opción no me convence. Antes al contrario, me dejo llevar por el “sospechosismo” que provoca el que el duopolio televisivo y poderosas cadenas nacionales de radio y medios impresos, directa o indirectamente se hagan eco de la opción del voto en blanco. Y más todavía cuando constato entre mis vecinos no solo apatía y desinterés político frente a las elecciones en puerta. También una profunda ignorancia sobre lo que está en juego en los comicios venideros.


El descontento y rechazo al actual estado de cosas en el país, más que acicate para la búsqueda de alternativas de participación y cambio por la vía electoral, en la ciudadanía es motivo de connotada indiferencia. Votar por un partido en específico, por un candidato, o asistir a las urnas con el propósito de nulificar el sufragio, no está en el ánimo de un alto porcentaje de hombres y mujeres comunes. Votar o no votar, parece ser irrelevante; el peso de la degradación de la política en el imaginario popular, llama de antemano al rechazo a un proceso electoral manipulador que no tiene más propósito que legitimar el reparto legal de un pastel demasiado manoseado.


En este escenario, legitimar la elección, asistiendo masivamente a sufragar y al mismo tiempo descalificarla votando en blanco, me parece un contrasentido. Otra cosa sería si la ciudadanía, organizada, informada y consciente, participara en un referendo o pleisbicito, optando por un si ó un no en la tan necesaria como urgente reconstrucción del sistema de partidos, la dignificación de la política, y el rescate de la representación popular. Ni la sociedad mexicana está informada y organizada para tal efecto, ni la legislación electoral vigente se contrapone a intereses espurios de la partidocracia.


Aceptémoslo o no, en las actuales condiciones del país el voto en blanco es un voto inútil, desechable, que no aporta nada a la urgente necesidad de organización consecuente desde abajo, para impulsar las exigencias de cambio de un Estado que ya, sin eufemismos, se da como fallido. Podrá satisfacer el prurito personal, individual, de saberse parte de un presunto rechazo a la clase política, pero hasta ahí. Colectivamente es caer en la trampa, dejando en manos de los partidos mayoritarios el seguir manteniendo secuestrada la representación popular en el Congreso de la Unión. Más útil sería, si de castigo se trata, votar sí, pero ni un voto al PAN, ni un voto al PRI, como sugiere Andrés Manuel López Obrador.


Por lo que a mi respecta, reitero lo afirmado el 25 de marzo: La protesta o rechazo sin objetivos claros para avanzar no tiene sentido. Más que por el voto en blanco o la abstención, debe apostarse por la participación razonada y consecuente, generando condiciones para, desde abajo y de manera organizada, exigir a la representación popular cumpla con el cometido para el cual es electa. A mayor número de votos válidos menor será la oportunidad del agandalle y el fraude electoral. Y si este último se repite una vez más en contra de la voluntad ciudadana, como sociedad tendremos la calidad moral y política para impugnarlo, privando de legitimidad democrática a los triunfadores espurios y la justificación plena para exigir que se vayan todos.


Hay que salir a votar, así sea por el partido o candidato que consideremos menos peor. De otra manera, como ciudadanos interesados en el rescate de la ahora secuestrada representación popular, estaríamos rindiendo la plaza sin dar batalla. No podemos seguir permitiendo que una partidocracia, apenas respaldada por un voto duro que representa el 15 o 20 por ciento del total de más de 70 millones de votantes potenciales, decida el destino de la Nación.


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lunes, 8 de junio de 2009

León Bendesky: El voto

El debate sobre las formas de emitir el voto en las elecciones del próximo 5 de julio ha tenido más contenido y significado que las propuestas de los partidos y de sus candidatos. Éste es ya un aspecto muy relevante del estado en el que está el sistema político y el mismo proceso electoral en el país.


Hay que distinguir entre tres manifestaciones ciudadanas ante estas elecciones, así como el origen y la manera en que se promueven o argumentan. Una es abstenerse de votar. Ésta es siempre una posibilidad, sobre todo cuando no se reconocen opciones políticas convincentes, o bien cuando no se espera que votar represente un modo efectivo de reorientar las acciones de gobierno en sus tres niveles o el trabajo legislativo.


La abstención se tacha las más de las veces como una forma de desinterés y falta de participación en los asuntos de naturaleza social que se expresan en la emisión de un voto. Nadie está obligado a participar según los criterios convencionales que se dan a ese término. Y hay que reconocer que no asistir a las urnas es una forma de expresión de un estado político del individuo dentro de una colectividad y en un momento histórico determinado.


Otra forma de ejercer el voto es anularlo, es decir, no seguir las pautas establecidas en la ley para que sea efectivo. Y, la última, es votar por un candidato no registrado en las listas de las boletas correspondientes a cada caso de elección.


El Cofipe (Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales) consigna en primer lugar que: Votar en las elecciones constituye un derecho y una obligación que se ejerce para integrar órganos del Estado de elección popular; además: El voto es universal, libre, secreto, directo, personal e intransferible.


Con respecto al escrutinio y cómputo de los votos en las casillas señala que un voto se anulará cuando sea: aquel expresado por un elector en una boleta que depositó en la urna, pero que no marcó un solo cuadro en el que se contenga el emblema de un partido político, el de una coalición o el de los emblemas de los partidos coaligados.


También se puede votar legalmente por un candidato no registrado en las boletas y los escrutadores deberán hacer el acta correspondiente. A la letra la ley dice: Los votos emitidos a favor de candidatos no registrados se asentarán en el acta por separado.


Así que si bien son tres formas de actuar políticamente, y de las cuales deben sacarse las conclusiones pertinentes, cada una indica comportamientos distintos de un derecho ciudadano. Si no se acude a las urnas queda un registro en la forma de un residuo. Si se anula el voto, se deja constancia de que se ejerció el derecho, pero que se rechazan las opciones presentadas y en realidad queda sin efecto según la ley.

La tercera alternativa podría tener efectos más interesantes, pues en una acción concertada se podría expresar una ambición política, que debe consignarse oficialmente, aunque no tuviera efecto puesto que toda la ley electoral está solamente hecha para los partidos y otras organizaciones políticas constituidas.


La organización de un voto concentrado por algún candidato independiente tendría un efecto político significativo. Pero hay que admitir cuando menos dos cosas: una es que no hay un personaje identificable cuya estatura política aglutinara esta posibilidad. La otra es que la forma de hacer política en el marco de las instituciones y reglas prevalecientes está ya agotada y no atrae la atención de la mayoría de los electores. En este entorno se puede pescar en río revuelto y sacar ventajas de la situación, tanto desde la derecha como desde la izquierda.


Así las cosas, las declaraciones del senador panista Santiago Creel son esencialmente vacuas, pues considera que el voto en blanco o la abstención significan autoexcluirse del sistema democrático. No, señor, estas actitudes son una forma de rechazo a las condiciones reales en que se expresa esa democracia que él defiende. No se trata de regatear lo que se ha conseguido y no como regalo de ningún político, sino de admitir sus enormes limitaciones.


Igual ocurre con lo dicho por Arturo Núñez, del PRD, quien sostiene que provoca suspicacia la promoción del rechazo de la ciudadanía y de la sociedad a la clase política en lo que llama un discurso antipolítica y antipartido y que puede ser, según él, muy peligroso. Siempre hay oportunistas que generan suspicacia vengan de cualquier parte del abanico político. Pero no subestimen a la gente, que también piensa con claridad y de manera propia, no es sólo una masa informe manipulada por la radio y la televisión.


El formalismo del voto debe contraponerse con su efectividad como modo de expresión de los deseos y necesidades de los ciudadanos. Hoy, la ciudadanía no sólo está marginada del proceso, sino que es rehén de los partidos y del IFE. El 5 de julio muchos ciudadanos habrán de ejercer su voto tan sólo como una segunda mejor solución y ésa es una manera en que se advierte el conflicto político y social que reina sobre México de modo cada vez más evidente.


Leonardo Sciascia lo dijo claramente en su novela El Consejo de Egipto: “Las ideas aparecen cuando las rentas desaparecen…”

Tomado de: La Jornada 08/06/09

miércoles, 3 de junio de 2009

“María Cristina nos quiere gobernar...”

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Dentro del escenario maniqueo que se nos quiere imponer como preámbulo a la elección del 5 de julio próximo, he escuchado de labios de priístas una frase lapidaria que hoy hace suya la Sra. Beatriz Paredes, Presidenta nacional del PRI: “El PAN no sabe gobernar”. Extraña afirmación que considero totalmente fuera de lugar y al margen del contexto histórico de México.

Más allá de hechos probados que demuestran fehacientemente que los últimos 4 presidentes de la república emanados de las filas del PRI no supieron gobernar, adoptando el modelo neoliberal de desarrollo que condujera al más que evidente desmantelamiento del Estado y empobrecimiento de la Nación, hoy, a más de cinco lustros de distancia, es ya del dominio público que en los casi nueve años de gobierno panista el PRI ha cogobernado, compartiendo con la derecha la toma de aquellas decisiones que hoy tienen al país al borde del desastre anunciado.

¿O es que existe duda al respecto?

A unas cuantas semanas de los comicios del 5 de julio un alto porcentaje de la población así lo percibe; juzgándose por igual no sólo al PRI y al PAN, sino a la partidocracia que en conjunto constituye la clase gobernante. Tan es así que entre la ciudadanía cobra fuerza la idea de no sufragar o de nulificar el voto, antes que legitimar un estado de cosas en el que la voluntad de cambio no se da. La clase política no puede ni debe hablar y mucho menos afirmar, que un partido político en específico sabe o no sabe gobernar a un país que hoy día se contempla sin rumbo, sin liderazgo, sin destino cierto y sin esperanza, sin morderse la lengua.

De ahí que la estrategia priísta en su afán de contrarrestar el efecto de un garlito que les pusiera Felipe Calderón y su equipo de expertos extranjeros en “guerra sucia electoral”, resulta ser harto simplista. No conforme con haber caído en la trampa, el PRI, - los partidos emergentes parecen no contar en el polarizado combate -, se revuelve con generalidades, con palos de ciego circunscritos a un ámbito electoral que pasa por intereses personales y de grupo de la clase política, evadiendo una estrategia de propuestas concretas que apunten a dar respuesta puntual a lo que hoy día, frente a la crisis sistémica global, ocupa y preocupa a la mayoría de una población a la que ni se le ve ni se le escucha.

Si el partido tricolor supiera gobernar, frente a las crisis concurrentes tendría las respuestas a flor de labio y tiempo ah, como oposición responsable, hubiera renunciado al maridaje con el PAN; dejando de prestarse al juego de la derecha que, entre sus logros más destacados, tiene en su haber la militarización del país, el derrumbe de la economía y el retroceso democrático. No es así. La coincidencia en intereses estratégicos con la derecha, hacen del PRI un simple colaborador y compañero de camino del panismo en el poder. Ambos partidos se tapan con la misma sábana y los artífices de la estrategia del terror lo saben y de ello se valen para arrinconar al priísmo.

Dejar hacer, dejar pasar, es la consigna priísta. Manos libres al gobierno de Calderón Hinojosa, lo mismo para concluir la tarea histórica de desmantelamiento del Estado, la venta de garaje ofertando al capital extranjero lo poco que queda del patrimonio nacional, que para poner la soberanía en manos del mejor postor ante la incapacidad manifiesta del (des) gobierno para brindar seguridad y bienestar a los mexicanos. Las campañas políticas de los candidatos priístas en curso, no indican la existencia de la más mínima voluntad de corregir el rumbo. Para el PAN su estrategia electoral es congruente con su naturaleza y con sus objetivos: mantener el poder a cualquier costo para profundizar el proceso de derechización fascistoide del Estado mexicano. ¿Cuáles son los objetivos de mediano y largo plazo del PRI? Esta pregunta se queda sin respuesta. En la coyuntura sólo habla de un triunfo pírrico de sus candidatos.

El PRI va a ganar en las elecciones en puerta. Casi es un hecho pero, ¿conoce la ciudadanía de sus intenciones de mediano y largo plazo en lo que a rumbo y destino del país concierne? ¿O la elección es únicamente un paso previo en la búsqueda de la recuperación de Los Pinos; la recuperación del poder por el poder mismo, para después compartirlo con el PAN? No hay respuesta, como tampoco se dio el cambio democrático al interior de este partido, en respuesta a una militancia dolida y confundida tras la derrota de Roberto Madrazo.

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domingo, 31 de mayo de 2009

No es tiempo aún de llamar a misa de difuntos


Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce


En el descompuesto escenario político nacional resulta ingenuo pensar que de 77 millones de electores potenciales, el voto está polarizado entre el PRI y el PAN. Lo mismo podría decirse en tratándose de Veracruz, con más de 5 millones de ciudadanos en edad de votar. La cosa no es tan así cuando hablamos de una sociedad plural, política y socialmente lastimada. No puede dejarse de reconocer que los 8 partidos con registro nacional se disputarán apenas el 40 por ciento de los votantes potenciales; de acuerdo a resultados de las múltiples encuestas publicadas, el 60 por ciento restante corresponde al ejército de abstencionistas que, por indiferencia o por motivación política premeditada, desde ya han decidido quedarse en casa el próximo cinco de julio.


Luego tan ingenuo como fuera de lugar resulta la afirmación de algunos analistas que estiman que partidos como el PRD y Convergencia, perderán su registro, por el sólo hecho de que en Veracruz ni se les ve ni se les oye. Igual de ingenuo es afirmar que tanto Andrés Manuel López Obrador como Dante Delgado Rannauro, son cadáveres políticos insepultos por la sola razón de que no aparecen en los principales medios de comunicación de la entidad. O más bien, porque no contratan publicidad política en los mismos términos que el PRI o el PAN.


Aventurada opinión a mi juicio. Si el PRD y Convergencia tienen poco que ofrecer al electorado, guardada la proporción del caso, el resto de los partidos políticos en México atraviesan por la misma tesitura. Más allá de los conflictos internos que desde hace meses vienen dañando la imagen del partido del sol azteca, o del silencio mediático asumido por Convergencia, ambos cuentan con un voto duro nada despreciable.



En el 2006 el PRI atravesó por un mal momento y, sin embargo, la inercia de un voto duro, acumulado en el tiempo, le permitió ser factor determinante para jugar el papel de fiel de la balanza en la confrontación polarizada entre Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón Hinojosa. Es más, como ya se ha hecho público, gracias al PRI hoy el michoacano es el inquilino oficial de Los Pinos.


Querer comparar lo sucedido en Veracruz con el desaseado proceso en el 2007, sin tomar en consideración los resultados de la elección presidencial del 2006, apoyándose en un análisis lineal en el que se califica al actual proceso electoral en función del peso específico de Calderón Hinojosa o de Fidel Herrera Beltrán, beligerantes confesos, no lo considero correcto. El reacomodo de las diversas fuerzas políticas y el poder fáctico que en ellas incide frente a la elección en puerta, la mayor de las veces se da al margen del poder formal. Tanto el efecto Fidel o el efecto Calderón, expresado en recursos diversos aplicados en la compra de conciencias, pueden incidir en la elección pero no más que el peso específico de las crisis concurrentes que ya afectan a toda la población. Para el votante potencial cuenta más el más seguro lo comido de la vida cotidiana que el futuro incierto que ofrece una clase política incapaz de atender al presente.


Andrés Manuel y Dante estoy seguro saben de la profundidad del descontento más que lo que de este saben los dirigentes del PRI y del PAN. Los primeros llevan más de dos años y medio tentándole el agua a los camotes, en todos y cada uno de los municipios del país y en todas y cada una de las delegaciones del Distrito Federal. Los segundos sólo se aplican en época de elecciones y bajo la óptica de una estructura formal que se niega a reconocer la profunda brecha existente entre ciudadanía y clase política. Si contar con comités ciudadanos en toda la red municipal del país, dispuestos a seguir al “peje” y trabajar por el movimiento de resistencia pacífica, quiere decir que este está políticamente muerto, entonces están equivocados quienes así lo afirman.


Por cuanto a Dante Delgado, a quien en Veracruz se pretende subir al ring de la guerra sucia descalificándole de antemano para el 2010, no hace el ruido que quisieran escuchar algunos medios de comunicación, es cierto, como también lo es que su partido poco hace para hacerse notar. Pero de ahí a que políticamente sea cadáver a desechar, o que Convergencia no cuente en Veracruz, hay mucho trecho.




No se puede olvidar que en política a unos les toca lanzar los cohetes y a otros el recoger las varas. Frente al repudio generalizado a que ha dado lugar la suciedad vertida en la confrontación entre el PRI y el PAN, Convergencia apoyada por Andrés Manuel, podría ser la opción menos peor de la contienda. Lo veremos el próximo cinco de julio.


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viernes, 29 de mayo de 2009

Magu: Desencanto electoral

Cartón de “Magú”



martes, 19 de mayo de 2009

Jorge Carballo, comediante chambón

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Allá por la segunda mitad del Siglo XX, el humorista español mejor conocido como “Gila”, hizo famosa una serie de parodias sobre la guerra, destacando el monólogo de un soldado que presuntamente dialogaba telefónicamente con otro del ejército contrario. ¿Es el enemigo? ¿Qué se ponga?, con estas dos frases iniciaba el monólogo cuyo objetivo era el negociar una pretendida y absurda tregua en tanto los combatientes enfrentados veían el “furbol”.


El recuerdo difuso de tal parodia viene a mi memoria al leer las también absurdas declaraciones de otro comediante, ni cercanamente inteligente como Gila pero también dado a utilizar el monólogo en un diálogo de sordos, como lo puede ser el pretender negociar reglas y condiciones de civilidad en medio del combate.


Teniendo como escenario el intercambio de dimes y diretes entre el PRI y el PAN, salpicados de mutuas ofensas, calumnias, acusaciones, diatriba y coronado por la total ausencia de ideas, propuestas, así como de debate y racionalidad democrática que atienda a la inteligencia de un electorado, hasta hoy indiferente, Jorge Carballo Delfín, Presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Veracruz, no hace reír, no se gana el aplauso en los tendidos, ni indudablemente convence al auditorio de que la pretendida civilidad para hacer de la guerra sucia día de campo, empieza en casa.


En uno de sus absurdos monólogos, el joven político al que se le conoce en las tertulias de café como el ex encargado de pasar la charola, dice al auditorio que “los diputados federales del tricolor propondrán una iniciativa para que el Instituto Federal Electoral regule las campañas electorales en Internet”. Argumentando a su vez que “"Estamos en un momento donde los partidos debemos de ofertar campañas limpias, pero Acción Nacional se ha obsesionado en denunciar, lastimar y calumniar al gobierno de Fidel Herrera; es cierto que no hay facultades para que el IFE ordene a YouTube para que esto no vuelva a suceder, no solo con Fidel sino con todos los partidos y actores políticos del país, el PRI, a través de sus diputados federales, va a proponer que este tipo de lagunas, mas allá de la censura, regule las campañas y tenga facultades en medios electrónicos, en especial Internet".


O no escuchó bien al gobernador, mal aprendió el libreto, no está enterado que Fidel Herrera Beltrán no contiende en el actual proceso electoral, ni mucho menos ordenara al delfín de Gamboa Patrón presentar iniciativa alguna tendiente a ponerle mordaza al internet, o bien, no tiene ni la más mínima idea de lo que son las modernas técnicas de la comunicación y la información en las que la Web 2.0 constituye el paradigma de la revolución tecnológica de nuestro tiempo.


El IFE podrá regular por consenso las conductas de aquellos que aspiran a un cargo de elección popular o de los partidos que les postulan, sujetándoles a un a mi juicio utópico desempeño en campaña apegado a principios éticos, morales y de civilidad democrática, si así por mayoría lo determinara una partidocracia para la que tales principios de convivencia social y política son irrelevantes. Pero de ahí a que una institución ciudadana, como el IFE, pueda tener facultades para ejercer control de lo que se dice y hace en la internet, hay un mundo de distancia.


Primero, porque el Estado mexicano no tiene facultades legales extraterritoriales. La Red de Redes a escala planetaria es de todos y de nadie. Los controles mínimos existentes y consensuados a nivel internacional, son de carácter técnico y no de contenidos, salvo algunos pocos temas, también consensuados entre la mayoría de los países, como lo referente al combate de la pornografía infantil. El Estado español ha intentado imponer controles legales con fines políticos al uso de internet y ha fracasado rotundamente. La libertad de expresión no se negocia, es la respuesta contundente de millones que constituyen el ejército internacional de internautas contrarios a las leyes mordaza.


Segundo. Si bien tecnológicamente es posible filtrar legal o extralegalmente contenidos expuestos en la internet, como ocurre en China, también existen herramientas a disposición de todo mundo, incluidos niños y adolescentes, para superar tal inconveniente a todas luces autoritario y represor; en el ciberespacio por principio está prohibido prohibir.

Tercero. Un rápido monitoreo de lo que al respecto se difunde en la red de redes, pone en evidencia la pobreza tecnológica y de contenido por parte de las organizaciones políticas formales en nuestro país, en el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. El tema no tiene aún prioridad en las estrategias partidistas ni es comprendido a cabalidad por los políticos.


Por último, aunque hay más, lo más relevante en el tema de las campañas políticas baciniqueras que preocupan a nuestro novel comediante, como lo probara la campaña presidencial de Barack Obama, las manifestaciones de mayor impacto en el ciberespacio, en pro o en contra de un partido político o de un personaje en específico, son resultado de la iniciativa y libre albedrío de la gente, sin necesariamente responder a un maquiavélico plan predeterminado o consigna partidista.


Obcecarse en atribuir al PAN la difusión de un video con el pretendido interés de dañar la fiel imagen del gobernador de Veracruz, atenta contra la inteligencia de los veracruzanos y contra el buen humor. Aunque reconociendo que la política en México es labor de humoristas, simuladores y nunca bien intencionados personeros, hay de comediantes a comediantes. Carballo tendría que aprender, si pretende ganar audiencia con su squetch, que gracias al sentido del humor vertido en “YouTube” por posiblemente un chamaco de 14 o 15 años, el Gobernador Herrera Beltrán es figura mediática internacional, habiéndose “robado” el corazón de los veracruzanos y de algunos allende nuestras fronteras, a más de los asiduos visitantes del blog que, sin mordaza, el gobernante mantiene para su proyección de imagen en “blogspot.com”.


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