martes, 15 de septiembre de 2009

Veracruz. Un poco de memoria histórica

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce



Tan flaca nuestra memoria histórica que hasta hechos políticos recientes que repercutieran negativamente en la sociedad, los echamos al saco del olvido. El día de ayer el gobernador de Veracruz acusó de pendenciero al dirigente nacional del PAN, Cesar Nava, por lo que quedó asentado en un informe signado por toda la cúpula del partido blanquiazul, con el carácter de oficial.


“Las declaraciones de tipo pendenciero del dirigente nacional del PAN, César Nava, en nada contribuyen a generar los acuerdos para sacar adelante el Paquete Económico del presidente Felipe Calderón”, expresó Fidel Herrera Beltrán. Dando, por hecho, que una actitud menos beligerante, con mayor grado de civilidad y de respeto entre adversarios políticos, del dirigente nacional panista, permitirían generar acuerdos en torno al proyecto político calderonista secundado por una política fiscal recesiva expresada en la iniciativa de Ley de Ingresos para el 2010. Proyecto político e iniciativa de ley, que ya ha sido rechazada por la mayoría de los mexicanos.


Por principio de cuentas, pendenciero o no el tal Cesar Nava, el pueblo de México no espera del PRI y su aberrante alianza con el partido verde, ningún acuerdo con Calderón Hinojosa y su partido, tendiente a sacar adelante un paquete económico contrario a los intereses de la Nación. Luego resulta ocioso que el gobernador Herrera Beltrán confronte mediáticamente, una vez más, al titular del poder ejecutivo federal, del que es vocero oficioso el presidente nacional del PAN.


Lo paradójico, es que en Veracruz, tenemos a otro no menos pendenciero, el presidente del CDE del PRI, que como vocero, también oficioso, del titular del poder ejecutivo estatal, mantiene abierta una guerra sucia en contra del panismo o de los partidos localmente opositores al régimen de la fidelidad.


Pero volviendo al tema de la memoria histórica, se nos olvida que cuantas veces se le dio la gana a Vicente Fox venir a Veracruz, siempre lo hizo bajo el cobijo y apapacho del Maestro Fidel Herrera Beltrán. Aprovechando ambos mandatarios cada ocasión para anunciar los acuerdos y voluntad política conjunta para otorgar a los veracruzanos las perlas de la virgen. Fox nunca cumplió y Fidel se quedo colgando de la brocha. Sin embargo, tan amistosa mancuerna alentó a muchos incautos a votar a favor de Felipe el breve en la contienda por la presidencia de la república, bajo el supuesto de que éste daría continuidad a los fantasmagóricos proyectos de primer mundo que quedaron en eso, simples fantasmas de lo que pudo haber sido y no fue.


Los tiempos y las circunstancias cambian. Hoy, frente a la posibilidad aún remota de que el PRI desbanque al PAN, recuperando la silla presidencial. O más concretamente, en tanto en Veracruz otro fantasma, el de Miguel Ángel Yunes Linares, siga rondando pensamiento y acción de Fidel Herrera, a falta de ideas que echen por tierra lo expresado en el informe autocrítico de la cúpula panista, en el que simplemente se dice textualmente: “... que Acción Nacional perdió su mística y se alejó de sus orígenes, al grado que muchos mexicanos lo ven ahora como otro PRI”. En otro pasaje de dicho informe, se califica a los gobernadores como “señores feudales”, nada nuevo bajo el sol, así se les identifica ya en la jerga política nacional. Se recurre al epíteto de pendenciero para el amanuense, pero bien se guarda la esperanza de llegar a acuerdos positivos con quien firma el nefasto proyecto político e iniciativa de Ley de Ingresos, el Sr. Calderón Hinojosa.


¡Vaya incongruencia! Menos mal que en Veracruz ya estamos acostumbrados a lo que se dice un día y al otro también, aunque lo dicho hoy se contradiga mañana.

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lunes, 14 de septiembre de 2009

El síndrome Santa Anna

Bernardo Bátiz V.

En estos tiempos turbulentos y angustiosos la nación mexicana parece que se hunde en un mar agitado en el que no puede encontrar puerto; todo pareciera que está mal, y muy mal algunos aspectos de la vida social y económica. No podemos llegar a la democracia, seguimos empantanados en las viejas prácticas de triquiñuelas, fraudes y gastos excesivos que aturden y apabullan a los votantes. En materia económica la situación es peor, porque toca lo más sensible de los ciudadanos, que es el bienestar de sus familias; el hambre llama a las puertas y quienes están al frente de esta sociedad parece que no pueden por su cuenta imaginar salidas y soluciones y no hacen otra cosa que voltear sus ojos angustiados hacia el exterior; todo nos tiene que venir de fuera: dinero, tecnología, organización, y hasta el lenguaje; esto evidencia su complejo de inferioridad.


En lo social tampoco estamos muy bien; los valores que han sostenido a la sociedad mexicana y que son la reserva moral con la que contamos se cuartean y amenazan con la ruina; la educación es deficiente, el campo está abandonado, la industria es improductiva y la corrupción campea a lo largo y ancho de nuestro territorio.


En un país democrático se buscarían las soluciones mediante la participación ciudadana en los procesos electorales, escogiendo candidatos, programas y líneas políticas para favorecerlos con el sufragio; aquí, parece que esta solución no tiene espacios adecuados para este momento. Ante el cierre de caminos y salidas, una parte importante de la gente, entre ellos las clases medias altas, vuelven los ojos al pasado y añoran los tiempos antes repudiados del régimen priísta.


El síndrome Santa Anna se nos aparece como una sombra que nos señala el camino. No aprendimos las lecciones de la historia.


Antonio López de Santa Anna fue 11 veces presidente de México, entre 1833 y 1855: cometía barbaridades, perdía las batallas, huía frente al enemigo, imponía altísimos impuestos, hasta por el número de ventanas de las casas y por los perros que tuvieran los ciudadanos, y así y todo, una y otra vez ante la primera crisis que se le presentara al país, los notables, la clase política de entonces, de todas las tendencias y convicciones, clérigos y militares, yorquinos y escoceses, corrían a llamarlo, ahí donde estuviera: en Manga de Clavo o en Venezuela, en el Caribe o en El Lencero.


Volvía a cometer errores y al poco tiempo los que tomaban las decisiones se olvidaban de lo hecho por el general veracruzano y corrían a rogarle que salvara al país.


Pareciera que empezamos un camino parecido al que se vivió en aquella primera mitad del siglo XIX; ellos, nuestros bisabuelos, llamaban asustados a Santa Anna cada vez que había crisis política, económica o social; nosotros, olvidando aquellas lecciones, volvemos los ojos al PRI, que ya demostró con décadas de mal gobierno, que no es lo mejor para este país.


En el año 2000 el cambio de estafeta política que tuvo dos expresiones, una a nivel nacional y otra local en la ciudad de México, parecía el inicio de una nueva era; lamentablemente, el gobierno federal cayó en manos ineptas e irresponsables que no pudieron dar el paso siguiente para consolidar la democracia y entrar por el camino de la justicia social. En la ciudad de México las cosas fueron distintas y se demostró que es posible gobernar con honradez y eficacia simultáneamente; sin embargo, como fuera, se impidió que esa línea de cambio se consolidara y ante las dificultades y las de malas, hoy muchos sólo piensan en correr a buscar al Revolucionario Institucional, como antes corría a buscar al general de los entorchados y del apodo significativo, El Quince Uñas.


El PRI sigue siendo el mismo; su discurso no ha variado, su ambigüedad ideológica es la de siempre: hace gala del mismo sistema de control, del hermetismo de sus dirigentes y del control rígido de sus militantes que siempre esperan la oportunidad de ser ellos los que desde arriba dominen las cosas. Sus lemas siguen siendo los mismos: no me den, pónganme donde hay, vivir fuera del presupuesto es vivir en el error y un político pobre es un pobre político.


Hacia ese partido vuelven los ojos los asustados clasemedieros mexicanos, olvidan los gobiernos voraces, la falta de democracia, el centralismo y la corrupción sindical, los negocios desde el poder y la persecución a los opositores, y sin pensar, sin repasar la historia y aprender sus lecciones, se aferran a lo que les parece el último clavo ardiendo para salvarse.


Afortunadamente, hay un movimiento que ha mantenido la esperanza en un cambio desde abajo, que señala las fallas y las debilidades de los actuales gobiernos panistas tan iguales a los viejos gobiernos priístas, y a su alrededor podemos tratar de romper este destino que parece llevarnos a la repetición del esquema de Santa Anna, ahora no con un personaje, sino con un grupo político; es el momento de recordar las lecciones y de buscar otras formas de salir adelante. Si me tropiezo con una piedra, mal haya la piedra; si me vuelvo a tropezar con la misma piedra, mal haya sea yo.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Veracruz. “El señor de los puentes”

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Por razones obviamente electorales y proyectándose al 2010 se observa que, siguiendo un plan de “austeridad” acorde a los tiempos de crisis, los diversos partidos políticos no han retirado las toneladas de basura propagandística con la que prácticamente tapizaran a toda nuestra ciudad capital, previamente a la elección federal del pasado cinco de julio.

De entre toda esta basura electoral destacan algunos espectaculares de “Fidelidad por México”, en los que se utilizan imágenes de diversas obras públicas a cargo del gobierno del estado, llamando poderosamente la atención aquel en el que aparece en primer plano la leyenda: “El señor de los puentes”, en alusión a las obras que mayormente se presumen como la magna realización del gobierno fidelista. Mensaje subliminal con el que se evita destacar la imagen del gobernador en ilegales tareas de proselitismo a favor de los candidatos de su partido.

“Señor de los puentes”, suena bien. Dados los tiempos que se viven en Veracruz, no sólo obliga a pensar en obra pública o en la polémica entre el gobierno estatal y la delegación de la SCT, sobre la paternidad de la misma. En tanto constituye un anticipo para lo que electoralmente se vivirá en el próximo año, podría pensarse también en la sucesión del Maestro Fidel Herrera Beltrán y, lo más relevante, en lo que será la vida política del ahora gobernador de Veracruz una vez que haga entrega de la estafeta.

Se especula mucho al respecto tanto en los círculos cercanos al titular del Poder Ejecutivo como en las tertulias de café. Todo mundo pretende tener su propia bola de cristal y todo mundo se constituye en calificado rumorólogo. Afirmando unos que es quien mayor mérito tiene para ocupar la candidatura del PRI a la presidencia de la República, en tanto que otros, más optimistas, de plano afirman que Fidel será el próximo titular del Poder Ejecutivo federal. Nunca faltan los que encuentran pelos en la sopa que, con diversos y sesudos argumentos, afirman que ya está negociado con la triada que conduce al PRI, el que Herrera Beltrán ocupará la Secretaría de Gobernación en el mandato de Enrique Peña Nieto.

Y claro, los que de plano en su pesimismo sólo alcanzan a ver oscuros nubarrones, sin mayor argumentación afirman que si dios no lo quiera enfermara Beatriz Paredes Rangel, a lo sumo Fidel ocuparía la silla vacante en la presidencia nacional del partido ó, en su defecto, sería el coordinador de la campaña del mexiquense, aprovechándose su indudable capacidad para ganar elecciones.

Sin embargo, como es lógico suponer, nadie se atreve a dudar de que sea cual sea la situación que se viva al término del mandato del actual gobernador de Veracruz, éste esté llamado a seguir siendo figura protagónica en la vida política nacional. Nadie lo quiere ni lo contempla, el que el Maestro pudiera estar destinado a calentar la banca a lo largo de seis años, ó a dedicarse a promocionar negocios con firmas internacionales para impulsar el desarrollo de Veracruz, como parece ser su fuerte.

Lo que no se dice, ni siquiera a manera de insinuación, es que el mandato del Maestro Fidel Herrera Beltrán, termina a finales del 2010. Un año antes del de Enrique Peña Nieto y su “gaviota”, y alrededor de 10 meses antes, de que de inicio el rejuego de la selección de aquel candidato que abanderará al PRI en el propósito de recuperar su lugar en “Los Pinos”.

Meses y días que para Herrera Beltrán constituirán el período de espera más largo de su historia. Fuera de la intensa luz de los reflectores, sin el cobijo de la prensa a la que tanto ha beneficiado, víctima de las maledicencias de los hoy lambiscones y mañana sus más acres detractores, sin más armas que su natural inteligencia, indudable sagacidad y don de la ubicuidad, tendrá que transitar solo entre el punto de salida y el de llegada a su siguiente paso en su exitosa carrera política.

Cuando llegue ese momento, entonces no faltará quien refiriéndose a su persona, le cuelgue la etiqueta de: “El solitario del puente”.

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jueves, 10 de septiembre de 2009

México. Que bonito país

El proyecto de Ley de Ingresos de Calderón Hinojosa para 2010, que deberá ser aprobado por el Congreso de la Unión, contempla un impuesto generalizado del 2% de IVA a medicinas y alimentos, con el que se golpearía a los sectores más pobres de la población. En la iniciativa de ley se plantea que el fisco tendrá una recaudación por el “impuesto para pobres” por 71 mil 755 millones de pesos en 2010, de los cuales 21 mil millones de pesos serían participables a las entidades federativas.

Para Calderón Hinojosa la medida es una forma de generar fondos para combatir la pobreza. El en extremo inteligente Ernesto Cordero Arroyo, secretario de desarrollo social, comenta que: “Las familias pobres de México recibirán mucho más con el paquete de política social de lo que van a erogar con el pago del impuesto generalizado de 2 por ciento propuesto por el gobierno federal.

Que bonito país el nuestro. Los mexicanos más jodidos se salvarán a sí mismos. No tienen empleo pero pagarán al fisco un impuesto sobre lo que consuman para así salir de pobres.

Los que deben estar felices y contentos son los gobernadores, que de aprobarse la Ley de Ingresos, se repartirán 21 mil millones para sus programas asistencialistas de promoción del “voto de los pobres”.

Así se enfrenta a la crisis sistémica global en México.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Denise Dresser: Decálogo Plus

Lo que quisiéramos oír de Felipe Calderón más allá de lo que dijo.

1) Lo que propongo es concentrar la fuerza y los recursos del Estado en un esfuerzo de todos por frenar el crecimiento de la pobreza Y para ello convertiré la promoción del crecimiento económico en mi primera prioridad Debo reconocer que hasta ahora no lo ha sido. Más bien como gobiernos anteriores he buscado asegurar un grado mínimo de avance para mantener la estabilidad política pero sin alterar la correlación de fuerzas existentes sin atacar los problemas estructurales de la economía mexicana sin desmantelar el andamiaje de privilegios y protección que caracteriza al capitalismo oligopólico y estatista. He insistido en darles cosas a los pobres a través de programas como Procampo en vez de generar condiciones de dinamismo económico y movilidad social que les permitirían dejar de serlo. Pero a partir de ahora me abocaré a atacar las causas de la pobreza en lugar de seguir promoviendo políticas clientelares y compensatorias que sólo palian sus efectos.

2) Lograr una educación de calidad. Y para ello debo superar el marasmo de intereses e inercias ante los cuales yo mismo he sucumbido al promover como lo he hecho la alianza con Elba Esther Gordillo ya sea por agradecimiento o por temor. He permitido que ella siga imponiendo los términos de la relación he permitido que ella siga obteniendo recursos y puestos y posiciones sin comprometerse a cambio con la reforma educativa que México necesita con urgencia. Me he convertido en un Presidente más que prefiere rendirse ante La Maestra y pagarle al SNTE por encima de transformar la educación. Reconozco mi falta de visión y me exhorto a entender que para modernizar a México tendré que repensar la complicidad constante entre el sindicato y el gobierno para así crear mexicanos dinámicos emprendedores educados meritocráticos productivos y competitivos porque la educación pública les permite serlo.

3) Una reforma profunda de las finanzas públicas Durante décadas el gobierno ha usado el ingreso del petróleo para darse a sí mismo lo que no puede o no necesita recaudar. Ha canalizado las rentas petroleras a demasiadas clientelas en la burocracia en los sindicatos en los partidos políticos. Mi propio gobierno y el PAN han perpetuado el paradigma priista que ve los puestos públicos como sitios para la promoción del patrimonialismo lugares desde dónde obtener contratos conseguir vales tramitar exenciones eludir impuestos exigir bonos emplear amigos y promover la imagen personal. Durante los últimos nueve años no hemos buscado romper con la visión del gobierno como distribución del botín. No hemos combatido a fondo la canibalización del país por la protección constante de prebendas y derechos adquiridos y pactos corporativos. Para que México avance tendré que asumir el compromiso de racionalizar y transparentar el gasto público antes de exigir nuevos impuestos.

4) Una reforma al sector de telecomunicaciones. Mi predecesor Vicente Fox acabó cediendo tanto poder a las televisoras chantajistas y a los monopolistas abusivos que ahora el gobierno vive acorralado por esas criaturas del Estado que engendró. La concentración del poder en monopolios y duopolios con demasiada frecuencia se traduce en ventajas injustas captura regulatoria y políticas públicas que favorecen intereses particulares. La crisis tan sólo exacerba los problemas persistentes en un sector clave regulación ineficaz consumidores expoliados medios impunes políticos doblegados poder concentrado democracia puesta en jaque poca competencia baja competitividad y un gobierno que en lugar de domesticar a las criaturas que ha concebido ahora vive aterrorizado por ellas. Por ello empezaré a reformar y a regular y a abrir en nombre del interés público Mandaré señales inequívocas de cómo voy a desactivar esos centros de veto que están bloqueando el crecimiento económico y la consolidación democrática. Y lo haré mediante la creación de una tercera cadena de televisión con el fortalecimiento de los órganos regulatorios con la sanción a quienes violen los términos de su concesión con la promoción de una política agresiva de competencia que ayude a contener a los que hoy bloquean la modernización del país.

5) Tenemos que cambiar a México. Y para ello es imprescindible que cambie yo Porque durante los últimos tres años me he inclinado por los pequeños pasos en lugar de asumir las transformaciones que México necesita. He promovido la lógica de los cambios posibles limitados por mis propios cálculos políticos por encima de la lógica de los cambios de fondo. He administrado las inercias en vez de romper con ellas Es hora de dejar atrás mi miedo Es hora de que yo asuma los riesgos y los costos en que no he querido incurrir. Es hora de que yo mismo alce las miras y vea más allá del pragmatismo minimalista que ha sido el sello de mi gestión. Quiero ser ahora sí el Presidente que puso por encima de cualquier interés particular el interés de México

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