Mostrando las entradas con la etiqueta Acuerdo a favor de la economía familiar. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Acuerdo a favor de la economía familiar. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de octubre de 2009

Veracruz. Más nos vale nadar de a muertito

En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

En el México cuya imagen de cercanía al desastre es ya tema cotidiano, contamos con algunas entidades federativas cuyos gobernantes, con más sentido común que sabiduría y buen juicio, practican el difícil arte de nadar de muertito. Sin ruido, sin aspavientos, sin triunfalismos infundados, y sin confrontaciones con el gobierno federal, pasan desapercibidos frente a la crisis y lo más relevante, mantienen un clima de paz, tranquilidad y trabajo entre sus gobernados.

De que existen problemas de toda índole en todo el país, ni quien lo dude. La lacerante desigualdad y pobreza, ahora incrementada con el desempleo, pérdida del poder adquisitivo del salario, así como por la violencia y los desatinos propiciados por un gobierno federal que carece de piloto, brújula, y lo que es peor, de visión de Estado a la que habría que recurrir para marcar rumbo y destino, lastima en menor o mayor grado a todas las entidades federativas. Ninguna está a salvo y, sin embargo, fuera de las inevitables confrontaciones entre una clase política que no sabe actuar de otra manera, algunas de ellas viven prácticamente en el anonimato mediático. Poco o casi nada, los medios de comunicación de masas les ponen en el primer plano de la vida nacional.

Tlaxcala y Yucatán, por ejemplo, en muy contadas ocasiones ocupan las primeras planas de la prensa impresa o electrónica. Dando la impresión de que viven en el limbo. Su reducida población se corresponde con disponibilidades del empleo generado por incipientes pero eficaces actividades industriales, agropecuarias o de servicios, guardándose un mínimo de equilibrio en el mercado laboral. Sin tener la audacia de afirmar que la mayoría de la población vive bien en estas entidades federativas, cuando menos se percibe que se desenvuelve en un clima de trabajo y tranquilidad social.

Llamando la atención el que sus gobernantes no hagan ostentación de lo anterior, ni mucho menos generen expectativas sobre la situación que guardan sus respectivas entidades, que pudieren dar lugar a considerárseles polos de atracción para los ya varios millones de desempleados que pululan lo mismo en las áreas urbanas que en el medio rural.

Un buen amigo yucateco, tras escucharme ponderar el impactante desarrollo urbano de Mérida y los altos niveles de cultura de promoción y atención al turismo que se perciben en la ciudad blanca, con no fingida preocupación me pidió no expresarme así fuera de los límites de esa entidad. Antes al contrario, me dijo, habla mal de Yucatán, de los problemas insolubles de Mérida, de la crisis en el sector rural, de lo cursi de la gobernadora y, sobre todo, del desempleo galopante que nos aqueja. Ante mi extrañeza, me argumentó: “Como dicen ustedes en el México chilango, entre menos burros más olotes. No nos gustaría que de buenas a primeras nos invadieran miles de desempleados provenientes de otras entidades federativas. Con los que ya tenemos es suficiente”.

Muy elocuente tal argumentación. Entre más se propale que una entidad federativa atraviesa por una situación de bonanza, con tasas de inversión, crecimiento económico, del PIB y de la generación de empleos, por encima de la media nacional, como es el caso de Veracruz, mayor será el grado de atractivo que para los desempleados de entidades vecinas ofrece el estado. La gente, emigra hacia aquellos “paraísos” en los que pueda asegurarse un mínimo de oportunidad de supervivencia, constituyéndose en un problema de gran envergadura para los países receptores como se observa en la Unión Americana y Europa. En nuestro caso particular, para la isla de la fantasía en la que por suerte nos toca vivir.

La diferencia con Yucatán o Tlaxcala, es que en Veracruz nuestro gobernador no gusta de nadad de a muertito, antes al contrario, entre más chapotea y más ruido hace, ponderando las bondades de Veracruz y de su gobierno fiel, más a gusto gobierna. Por lo que yo me pregunto: ¿A cuanto asciende nuestra capacidad como entidad receptora para poder soportar una eventual avalancha de desempleados? ¿Se estará tomando en cuenta en el “plan estatal de desarrollo (con minúsculas), que con nuestros propios desempleados y los migrantes que ya vienen de regreso por falta de oportunidades en la Unión Americana, es más que suficiente?

Si las cuentas alegres que propalan Carlos García Méndez y Américo Zúñiga Martínez, fueran comprobablemente ciertas, chance y podríamos darnos por satisfechos cuando menos, de que no hay un solo veracruzano sin una oportunidad de empleo con salario remunerador. ¿Para que buscar entonces descender en el lugar privilegiado que ocupamos en la tasa nacional de crecimiento del PIB y de generación de empleos? Más nos vale aprender a nadar sin hacer ruido.

pulsocritico@gmail.com

Semanario Pulso crítico.com

jueves, 13 de agosto de 2009

La nueva refinería se construirá en Tula, Hidalgo: Pemex y SRA

Es la opción técnica y económica más viable, coinciden titulares de ambas instituciones

El financiamiento se integrará por la colocación de bonos y certificados, más recursos de la petrolera

La construcción costará 673 mdd menos que si se hiciera en Salamanca, calculan

Miriam Posada García

Ayer terminó la competencia por la nueva refinería que requiere el país, luego de que Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) anunciaron que se construirá en Tula, Hidalgo, porque es la opción técnica y económica más viable.

Nota completa en: La Jornada 13/08/09

jueves, 15 de enero de 2009

Poco duró el gusto...

En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

Ante los efectos de la crisis global, y los impactos autóctonos, los que surgen de las contrahechuras de la economía mexicana, el gobierno federal escogió no una estrategia que permita eficazmente combatirla, sino una que parezca que la combate. Eligió la ruta de la simulación, y contó para ello con las "fuerzas vivas de la sociedad".

Miguel Ángel Granados Chapa


Lo que se esperaba fuera una prolongada y tersa luna de miel a partir del “Acuerdo a favor de la Economía familiar y el Empleo”, signado por la cúpula política y empresarial del país a propuesta de Felipe Calderón Hinojosa, a escasos quince días se da por concluida por falta de voluntad política y sensibilidad social, retornando las aguas al nivel previo al pretendido maridaje.


Así, lo que de primera intención pareciera un sólido consenso en torno a la estrategia calderonista y su contraparte veracruzana para enfrentar el “catarrito” ya etiquetado como “tormenta perfecta”, terminó en uno más de los clásicos dimes y diretes, confrontaciones mediáticas y culpas para con “los bueyes de mi compadre”. Todo a partir de las declaraciones del Secretario de Hacienda en relación al tratamiento del precio del diesel, que se mantiene con su tendencia al alza, y con ello, el desmentido de las buenas intenciones del pacto en defensa de la economía familiar.


Por si fuera poco, no conforme con el balde de agua fría respecto a la política hacendaria en materia energética, Cartens de manera por demás inoportuna, tras haberse sostenido a lo largo de 2008 en su apreciación de lo que para nuestro país representaba la crisis global, anuncia a bombo y platillo que el crecimiento económico para el 2009 será del cero por ciento. Anuncio a su vez considerado como “optimista” por el Banco de México, cuyo titular estima que el crecimiento estará por debajo de lo previsto por la Secretaría de hacienda. Ambos presupuestos, a su vez, echan por tierra la viabilidad del incremento y defensa del empleo formal e incluso, el abatimiento de la inflación y con ello la defensa del poder adquisitivo del salario.


El presunto consenso cupular, terminó por subordinarse a la realidad, reduciéndose el acuerdo a uno más de los anuncios mediáticos triunfalistas del gobierno. Ni la clase política ni la empresarial pudieron substraerse a los términos fríos con los que la crisis condiciona a un país subordinado a la economía norteamericana. Conciliar el interés de las mayorías con las exigencias de una economía exportadora de materias primas, e importadora de bienes de capital, intermedios y alimentarios, no entró en los cálculos de quienes diseñaran la estrategia contra cíclica de 25 puntos del calderonismo. Mucho menos en el diseño del decálogo veracruzano, que se ha topado ya con la resistencia inercial de la propia administración pública estatal.


A ello habría que agregarle el condicionamiento de la clase política a las exigencias de un año electoral. Todos los partidos políticos, sin excepción, están preocupados y ocupados más en la próxima elección de diputados federales e incluso en la presidencial del 2012, que en la repercusión de la crisis global en la economía familiar y en la defensa del empleo, dejándole a la sociedad civil una tarea que debería involucrar a todos. Paradójicamente, esto habrá de reflejarse en las urnas; pudiéndose prever un voto masivo de castigo, frente al notorio divorcio entre el sistema de partidos políticos y una ciudadanía llamada a pagar los platos rotos de la imprevisión, improvisación y ausencia de sensibilidad social del gobierno y su clase política.


Desde estas líneas, enhorabuena por el regreso de Carmen Aristegui a la radio nacional.


pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com