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miércoles, 23 de septiembre de 2009

México. Izquierda social a debate

Astillero

Julio Hernández López

Replanteamientos necesarios

Hoy, López Obrador tiene que definir el rumbo del movimiento que encabeza y definirse él mismo. Sería una desgracia que por falta de agilidad, autocrítica y visión general, no hubiera el líder que las circunstancias reclaman para las luchas que de manera natural se darán conforme se agudicen los problemas en México.

Es tiempo de preguntarse si se ha agotado el esquema de movilización y protesta que hasta ahora ha desarrollado Andrés Manuel López Obrador. Mismas acciones frente a mismos problemas están dando los mismos resultados: activismo voluntarioso, protesta pública heroica, consignas y pancartas, fidelidad militante y concentración de programas y expectativas en la figura central del líder pero no aún el giro adecuado para convertir la gran crisis nacional en una alternativa viable de organización política y social que haga converger a múltiples sectores e intereses dañados por el mal gobierno y les permita luchar por algo más que por consignas genéricas o por las siguientes elecciones delegacionales, estatales o federales.

La crisis en curso reclama del único movimiento social activo, el de los seguidores de López Obrador, nuevos enfoques y acciones, que aprovechen y potencien la fuerza personal de su líder pero que al mismo tiempo ofrezcan nuevas formas de participación a los amplios segmentos sociales que se han quedado entrampados entre la propaganda oficialista apabullante que ha difamado al tabasqueño, a la que creen por efecto de la repetición en los púlpitos electrónicos, y la necesidad de una opción fresca e incluyente de lucha, que dé curso a la muy extendida insatisfacción social que hasta este momento no tiene un cauce político amplio y que corre el riesgo de convertirse en decepción deseosa de mano dura o en río desbordado de consecuencias imprevisibles.

Es cierto que López Obrador es el único mexicano capaz de congregar multitudes en torno a un acto público, y que tiene el gran mérito de haber sobrevivido al terrible bombardeo mediático y político que en su contra han desatado los mismos poderes supremos que le arrebataron la Presidencia de la República y que no desean su sobrevivencia pública. Pero eso no es y no puede ser suficiente, porque entonces convertiría la acción política de las masas en una recurrencia placera nostálgica y acotada. Ya el pasado 15 hubo un Grito en el Hemiciclo a Juárez que no significó nada nuevo, con medidas que parecieran más una forma de entretener con algo a los seguidores que un proyecto en forma. Ayer, en San Lázaro, se repitió, con menos éxito, la rutina de la presentación de propuestas a las bancadas legislativas afines para que peleen, en el interior de una maquinaria dominada por el prianismo, por hacer triunfar lo que sabidamente no tiene viabilidad allí, en lo institucional.

El escenario político e institucional ha sido cambiado a grandes pasos y con claros trazos. Calderón ha sido hecho a un lado y sólo le han dejado como instrumento ceremonial, mientras el priísmo, congregado en derredor de la figura mafiosamente patriarcal de Carlos Salinas, está tomando el control de todo lo que políticamente se haga. Los grandes medios de comunicación están apostando abiertamente, no sólo con espots en tiempo de máxima audiencia, por ese retorno del PRI a Los Pinos, y los principales empresarios están inequívocamente dispuestos a impedir, nuevamente, que triunfe una opción de izquierdismo reformista (una especie de buen priísmo) en 2012.

Hoy, López Obrador tiene que definir el rumbo del movimiento que encabeza y definirse él mismo, porque de continuar la lógica de las concentraciones públicas movidas por el interés de sus palabras personales, y de persistir en la obsesión electoral con él mismo como necesario actor estelar, tanto el movimiento como él pueden quedar, irónicamente, en una frecuencia distinta a aquella en la que va entrando el país a causa de las desgracias económicas y la tensión social. Sería una desgracia que por falta de agilidad, autocrítica y visión general, no hubiera el líder que las circunstancias reclaman para las luchas que de manera natural se darán conforme se agudicen los problemas en el país. No se trata, ni remotamente, de arriar banderas, sino de alzarlas más alto y defenderlas con más fuerza e inteligencia. De preguntarse si el acento principal de la lucha colectiva debe seguir siendo la movilización, el mitin y el discurso centrados en una persona y, desde luego, si ese capital político debe ser convertido casi por sistema en botín de oportunistas merced a las transmutaciones electorales fallidas que tanto esfuerzo del líder consumen.

Irónicamente, de no darse el replanteamiento a la alza, incluyente, combativo y no electorero, el tabasqueño y su entorno directivo estarán cediendo el paso a las opciones de izquierda que encajan en el modelo de repartición concertada del pastel que promueve el salinismo. Marcelo Ebrard, bien visto por Elba Esther Gordillo y siempre asesorado por el maestro Camacho, podría convertirse entonces en la pieza inteligente y moderna que sea capaz de inducir una muy lucidora reunificación de las izquierdas. Por el bien de todos, hay que hacer replanteamientos de fondo.

La Jornada. 22 de septiembre de 2009

domingo, 6 de septiembre de 2009

Méndez de la Luz poniendo el dedo en la llaga

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En nuestros países la resistencia vendrá del pueblo oprimido y sometido en torno a la convicción de que hay nuevas y distintas maneras de escribir la historia.

J. E. Olivera Arce (elatico.com)

Parando en seco la especulación sobre una posible alianza de Convergencia con el PRI en el camino al proceso electoral del 2010, Armando Méndez de la Luz fue enfático al pronunciarse públicamente, señalando, al margen de la amistad de muchos años con Fidel Herrera Beltrán, la inviabilidad del tal posibilidad difundida por los rumorólogos.

En política todo puede suceder, hasta las alianzas del PRI con quienes están a favor de la pena de muerte y la educación patito, o las observadas de Convergencia con el PAN. Sin embargo, también es cierto que las circunstancias que se viven en el país y en nuestra entidad, no pueden sostener lecturas lineales de un pasado ya superado. La realidad que vivimos es otra, la imagen de la profunda crisis de representatividad y credibilidad por la que atraviesan los partidos políticos, esta viva y actuante en el imaginario popular. Para el 2010 la ciudadanía no elegirá al futuro gobernador votando por un partido político en específico ni cifrará sus esperanzas en quien mayor número de despensas o pisos fieles otorguen; cada ves es mayor la convicción de los votantes potenciales en que habrán de sufragar por el candidato que mayor confianza ofrezca con respuestas claras, concretas y viables al deterioro social y económico que empobrece a las mayorías.

En las declaraciones de Méndez de la Luz, este expresa que Dante Delgado Rannauro es el candidato natural con mayores posibilidades de éxito en el 2010. Lo afirma en su calidad de dirigente estatal de Convergencia y uno de los más cercanos colaboradores de Dante. Sin embargo, más allá de sus preferencias personales y de lo que está obligado como dirigente partidista, a mi juicio lo verdaderamente relevante de sus públicas declaraciones, es que ésta poniendo el dedo en la llaga en un tema por demás urgente y prioritario. La inviabilidad de toda posibilidad de alianza con el PRI, radica en lo que hoy es sustantivo para México y para Veracruz: la diferencia conceptual entre la continuidad del neoliberalismo depredador y la convicción de la izquierda bien intencionada que pugna por un nuevo modelo de país.

El mensaje rebasa los límites estrechos de un partidismo político formal. No va dirigido a la militancia de Convergencia, PT o PRD. Más allá del interés coyuntural de típico corte electoral, Armando Méndez de la Luz se dirige a la sociedad en su conjunto, en el que se incluye a la militancia del PRI. La hora de definirse en torno al destino de este país ha llegado. Se está o no se está por el cambio de rumbo. Se está o no se está por un nuevo modelo de país. En la circunstancia política del 2010, esta definición habrá de reflejarse en las urnas.

Para la izquierda electoral en constante confrontación, el mensaje también es claro. Se está a favor o en contra de Andrés Manuel López Obrador y su proyecto de un nuevo modelo de país. Se está a favor de la unidad con un programa único, consensuado a partir de las bases militantes, o se está en contra dándole continuidad a la irracional postura del canibalismo político. Se está a favor o en contra de un candidato único a la gubernatura, que aglutine a la izquierda electoral y social.

En la democracia representativa, entendida esta a la mexicana, todo triunfo electoral se sustenta en el dictado del sufragio. Se gana o se pierde, así sea por un voto. Imponiéndose la artificiosa legalidad por sobre la legitimidad, pero así son las reglas del juego y a ellas hay que atenerse. El PRI y sus espurias alianzas, con todo el peso de la administración pública estatal a su servicio, puede ganar, no duda cabe, así sea postulando una marioneta y agitando su discurso de siempre. Pero sería lastimoso el que la izquierda volviera a ser derrotada por la propia izquierda. De ahí la relevancia del mensaje de Méndez de la Luz; la izquierda electoral y la izquierda social, esta última sin distingo partidista de hombres y mujeres de buena voluntad, aglutinada en torno a un programa mínimo consensuado en la base y a un candidato único que se comprometa con la lucha por el cambio de modelo de país, pueden dar la sorpresa en Veracruz. A ello hay que apostarle.

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jueves, 3 de septiembre de 2009

Para la historia de la izquierda


Respalda 'Chucho' diálogo propuesto por Calderón


El dirigente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Jesús Ortega, respaldó la propuesta de un diálogo nacional planteada por el presidente Felipe Calderón durante el mensaje alusivo a su Tercer Informe de Gobierno, luego de la reunión que sostuvo esta mañana con su homólogo del Partido Acción Nacional (PAN), César Nava.

Ver nota completa en: EL UNIVERSAL/MÉXICO, D.F

domingo, 19 de julio de 2009

PRD. Enpantanadas las exequias

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Cuauhtemoc Cárdenas, quien en el 2006 torpedeara al PRD y al Movimiento Nacional de Resistencia Pacífica oponiéndose al liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, en su calidad de “vaca sagrada” de la izquierda electoral insiste en su llamado a que el PRD resurja de entre los muertos para iniciar una nueva vida libre de pecado.

En comunicación telefónica con La Jornada, difundida el viernes por el rotativo, aseveró que “es indispensable que se restituya la legalidad interna en el partido para que haya autoridad, en primer lugar. Pero también, agregó, para hacer un intenso trabajo de organización; para realmente rehacer el PRD, reconstituir sus bases, darle presencia en aquellas partes donde prácticamente está ausente de todo. Ésos son los trabajos que deben impulsarse desde cero, como si se tratara de fundar el PRD”. Pretendiendo una vez más asumirse como guía moral de la izquierda.

Uno de los requisitos que pone el michoacano como condición para tal refundación es hacer valer la legalidad al interior del sol azteca, expulsando a los militantes que al amparo de las siglas de otros partidos participaran como candidatos en los recientes comicios, así como a los que apoyaran o promovieran a estos en contravención a los ordenamientos partidistas. De no acatarse tal condición, no reconocerá la autoridad de la actual dirigencia nacional que, a su juicio, en tal caso debe renunciar.

Más claro ni el agua, pero sin el valor para decirlo abiertamente, Cuauhtemoc está exigiendo la expulsión de Andrés Manuel López Obrador y quienes desde las filas del perredismo le acompañan en el Movimiento Nacional en Defensa de la Economía Popular, el Petróleo y la Soberanía. Así como el retiro del PRD del Frente Amplio Progresista. En pocas palabras, pide depurar el cadáver para que en su retorno a la vida nacional esté integrado por una militancia químicamente pura que, inmaculada, arrope a aquellos, los chuchos, que legitimen su calidad de dirigentes mediante la aplicación a raja tabla de la legalidad estatutaria.

Chingón, como suele decir Marcela Gómez Salce.

El inconveniente a la vista es que Jesús Ortega y su mafia no se sienten con los arrestos suficientes para enfrentar al movimiento social que encabeza López Obrador. Mucho menos están dispuestos a renunciar a las canonjías, prebendas y manejo de las prerrogativas de que disfrutan en su calidad de dirigentes del hoy cadáver insepulto. Más, si haciendo valer principios legaloides, con ello propiciaran el que los diputados electos y plurinominales afines a López Obrador en San Lázaro o en la Asamblea Legislativa del D.F., optaran por sumarse a las bancadas del PT o Convergencia.

Por muy “vaca sagrada” que sea, Cuauhtemoc no tiene ya la autoridad moral y política suficiente para imponer su palabra a los intereses de “los chuchos” y sus corrientes afines. Ni estos estarían dispuestos a escucharlo confrontándose con el lopezobradorismo que tiene presencia y peso al interior del partido.

Enpantanadas las exequias en la cúpula, la única salida viable para la izquierda electoral sería proceder a la cristiana sepultura de un sol que ya no brilla, y a otra cosa mariposa. De lo contrario, para el 2012, será simple mirón de palo, al garete, perdida en el eterno juego de los dimes y diretes y, de paso, cancelando la opción electoral a una abigarrada izquierda social que en su movilización aún no encuentra su propio camino.

Adendum

Al concluir estas líneas leo a la analista política María Elena Fisher, quien afirma que: “Dos partidos parecen a punto de pulverizarse: el PRD tras las tonteras de AMLO y el PAN”. Creo que hace una mala lectura de la realidad que viven ambos institutos políticos, llevada por el triunfalismo del PRI en Veracruz. Una cosa es calificar metafóricamente al PRD como un cadáver insepulto en el contexto de su crisis de identidad y resultados electorales en gran parte del territorio nacional, y otra, muy distinta, es que esté a punto de pulverizarse.

No olvidemos que gobierna a la capital del país, centro neurálgico de la vida política nacional, en donde PRI no figura y el PAN es a duras penas primera minoría. En cuanto a lo que califica de tontera de AMLO, tomando como referencia lo acontecido en Iztapalapa con “Juanito”, no comparto tal apreciación. No se puede desconocer la diferencia entre izquierda electoral o parlamentaria, e izquierda social; ello impide comprender que lo que ella toma como “tontera”, es la confirmación de la fuerza de un movimiento ciudadano que bajo la conducción de Andrés Manuel López Obrador, en un santiamén le corrigió la plana al Tribunal Federal Electoral.

Por cuanto al PAN, el rechazo en los recientes comicios a Felipe Calderón Hinojosa por parte de una ciudadanía lastimada, no fue suficiente para concluir que este instituto político está a punto de pulverizarse. Está en crisis, como todo el sistema de partidos políticos en México, pero haiga sido como haiga sido, detenta el poder presidencial.

Tampoco se puede hacer de lado que no caben comparaciones simplistas. El PRD es un partido de masas en el que la militancia de base participa en su vida interna, discute, propone, pelea y, aunque ahora secuestrada por una burocracia corrupta, pesa para bien o para mal, en la toma de decisiones. El PAN y en gran medida el PRI, son partidos de cuadros sometidos a decisiones cupulares en los que el que manda, manda y si se equivoca vuelve a mandar.

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miércoles, 17 de junio de 2009

PRD ¿El principio del fin?

El Sol azteca sin candidato para jefe delegacional de Ixtapalapa.

Convoca López Obrador a votar por el abanderado del Partido del Trabajo.



Clara Brugada estuvo acompañada por el presidente legítimo, Andrés Manuel López Obrador, y Alejandro Encinas, durante el multitudinario mitin de apoyo a la perredista en la explanada de la delegación Ixtapalapa. Foto Carlos Ramos Mamahua



Al cumplirse, alrededor de la medianoche, el plazo fijado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), el Partido de la Revolución Democrática no solicitó al Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) el registro de Silvia Oliva Fragoso como su candidata a jefa delegacional de Iztapalapa, en sustitución de Clara Brugada Molina, con lo que habría incurrido en desacato. En el trascurso de las próximas horas el IEDF deberá notificar al tribunal de la inejecución de la sentencia para que éste determine lo conducente.


Apoyado por miles de perredistas, Andrés Manuel López Obrador convocó ayer a votar por Rafael Acosta, candidato del Partido del Trabajo (PT) a delegado de Ixtapalapa.


López Obrador asumió el riesgo de su decisión dentro de su partido, aunque advirtió que no renunciará al PRD, del cual es militante fundador. “Que quede muy claro: estoy apoyando a PT y Convergencia porque la mafia quiere desaparecerlos. tengo la obligación moral y política de apoyarlos, y por eso lo estoy haciendo.


Nota completa en La Jornada 17/06/09


Para que tanto brinco estando el suelo tan parejo. Hubiera bastado con la renuncia del político tabasqueño al PRD tras confirmarse el cochinero de la elección interna que dividió al partido del sol azteca. Hoy a semana y media del cierre de campañas en un todos contra todos, la confusión es total. La izquierda no sabe ya por quien votar el próximo cinco de julio y ello tendrá sus consecuencias.

martes, 31 de marzo de 2009

Marco Rascón: Memorias del olvido

En México el olvido es una fuerza nacional que nos hace posible regresar felizmente al pasado, como si hubiésemos cambiado. La gran fuerza emergente gracias al olvido es el PRI, que en nueve años logró que se olvidaran 70 años de régimen autoritario.

El olvido ha servido para restaurar el clientelismo priísta como política revolucionaria contra el neoliberalismo. Practicar la corrupción para combatir la corrupción, extorsionar y sobornar para la causa suprema de alcanzar el poder presidencial.

Gracias al olvido el fin justifica los medios y se puede hacer todo lo que hacía el PRI para decir que se combate a la derecha. El olvido es necesario para ser reaccionarios diciendo que somos revolucionarios.

Se olvida por interés, por conveniencia, por recomposición, por creer en otra cosa, por oportunismo, por engañarnos a nosotros mismos, por necesidad de cambiar, por sobrevivencia, por concluir y también por empezar.

Olvidar nos ayuda a justificar lo perdido, lo que no podemos cargar por nuestras debilidades, lo que queremos construir sin cimientos o crecer sin raíces. El olvido justifica la falta de historia y hace radicales desde el gobierno a quienes nunca lucharon por ganarlo.

La historia es la gran enemiga del olvido, por eso hay quienes combaten la memoria y los hechos del pasado para inventarse un presente crítico y luminoso. El olvido es el cemento de los advenedizos, los que nunca arriesgaron nada ni lucharon por nada y quieren destruir lo que jamás construyeron.

Los autoritarios de hoy, gracias a su inexistencia histórica, proponen acabar con lo que no controlan y dirigen desde lo que nunca han sido.

La memoria genera caos, desestructura a los sectarios, desenmascara a los agentes, revela a los enemigos del cambio. La memoria histórica, como antídoto del olvido, dibuja trayectorias políticas personales, desnuda a los provocadores y reventadores, a los que liquidan las fuerzas, porque éstas no se someten a sus designios.

La memoria sirve para descubrir alianzas añejas, coyunturales y actuales, donde los aliados se califican y se salpican unos a otros con la misma ética, aunque aparezcan en distintos teatros.

El olvido inmediato sirve para acusar falta de estatura y demandar decoro, mientras se instruye el fraude. La falta de memoria sirve para aquellos que, luego de construir el ejido, pidieron destruirlo por no ser viable.

Gracias al olvido hay los que exigen abandonar el barco, cuando nunca se han subido, y avientan anclas como salvavidas.

Gracias al olvido se puede cambiar de ruta y los que eran en todo caso compañeros de viaje, ahora son los que deciden los objetivos y el rumbo.

Los que ahora dirigen, no desde la tribuna, sino desde el púlpito; los que ofrecen la catástrofe como escalera se sustentan gracias a la fuerza del olvido y luego de ganar batallas se avergüenzan de sus soldados.

El olvido es una forma de ignorancia adquirida, a veces por omisión, otras por comisión.

El olvido sirve para inventarnos y decir que fuimos o somos distintos a los actuales. Olvidando el pasado se puede hoy, gracias al poder, construir estatuas de arena y creer a los que nos combatieron (porque desde nuestras filas ahora nos arengan) irnos al precipicio.

La política sin memoria, como diría Marx, es tragedia y es comedia, porque se repite. En México, gracias al olvido, el pasado se imita y, como en escenilla de gala, actores y público se sueñan en un hecho histórico haciendo teatro. La política sin memoria es historicidio, esfuerzo inútil, motivo de burla.

Gracias al olvido se presenta como inédito lo ya existente. Gracias al olvido se construyen ídolos a modo para cada ocasión. Gracias al olvido no hay que preguntar, porque toda respuesta puede destruir las estatuas de sal y las éticas más relumbrantes. No hay que olvidar que el olvido tiene su devoción y fantasía del poder, ya sea para que permanezca eterno, para que regrese o para que caiga, según sea desde abajo o desde arriba que se mire.

El olvido es la ideología del fariseo, del oportunista, del agorero, del quinta columna. Hay cosas inusitadas que hace el olvido: convierte al demagogo en puro y sincero.

Hay dos tipos de políticos: el que hace política con su ego, resentimiento y olvido y el que la hace con la memoria, la propuesta y el interés de todos. No se puede construir una nueva sociedad sólo con proyectos organizativos que van destruyendo y olvidando los anteriores, sin memoria ni propuesta para construir el futuro.

Hoy, gracias al olvido, al mismo tiempo que regresa el PRI paternal, bondadoso, represor, que es centro y derecha al mismo tiempo, patriarcal, idiosincrático, tricolor, único, inmortal, absoluto, generacional, raíz y cultura nacional, homenaje, fábrica de verdades, a la izquierda electoral se la lleva el carajo por haber querido ser como el PRI y haber terminado como su caricatura.

Por eso son necesarias las memorias del olvido, para no hacer de lo nuevo la repetición de lo que hicimos.

http://marcorascon.org

La Jornada 31/03/09

sábado, 21 de marzo de 2009

PRD. No aprenden de sus propios errores

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En la elección interna del PRD en el D.F., Nueva Izquierda se impuso ampliamente a la corriente de “los chuchos”, sin embargo a mi juicio no es tiempo aún de echar las campanas al vuelo. Estructura y prerrogativas siguen bajo el control de Nueva Izquierda.


En las condiciones actuales de crisis profunda del sistema político mexicano, sin rumbo definido, sin liderazgo, sin objetivos concretos, sin claridad ideológica y compromiso programático para con el país, en el ramillete de partidos políticos legalmente constituidos la corrupción y el pragmatismo dominan por sobre todo intento de democratización. De ahí que los intentos fallidos de elección interna abierta del PRD, si bien constituyen un avance frente al autoritarismo e imposición del resto del espectro partidista, no escapan de las reglas del juego impuestas por el sistema en su conjunto. Cochinero tras cochinero es la constante y ello debería ser motivo de reflexión y lección para la izquierda institucional mexicana.


Al margen del escándalo mediático auspiciado por la reacción, que insiste en maximizar cualquier desliz de la izquierda institucional, así como en dar por muerto políticamente a Andrés Manuel López Obrador, no puede pasarse por alto que es el mismo PRD el que da pie a la descalificación mediática y a la constante pérdida de credibilidad ante una opinión pública mayormente desinformada, pues es del dominio público que la diversidad de corrientes o tribus que, al interior del PRD se disputan estructura, cargos de elección popular, cotos de poder y manejo personalista de las prerrogativas que les asigna el Estado, hace poco menos que imposible el que pueda tener lugar una elección interna abierta y democrática cuyos resultados sean por todos ampliamente aceptados.


A estas alturas el sol azteca debería entenderlo así, aceptando que una elección interna abierta, sin previo consenso de la militancia y prevalencia de cultura política democrática, a lo que se suma el nivel de polarización y confrontación existente, no puede jugar a la democracia sin salir lastimado. Las consecuencias están a la vista poniéndose en riesgo la propia existencia del PRD como expresión institucional de la izquierda.


A mi juicio, Izquierda Unida en la coyuntura electoral le apostó y apostó mal, a recuperar desde dentro a una estructura partidista viciada, sujetándose a las reglas impuestas por Nueva Izquierda y corrientes afines, resultándole fallido el intento. Aún habiéndose impuesto en la definición de candidaturas a la diputación federal, gobierno de las delegaciones y asambleístas del Distrito Federal, la estructura nacional del partido seguirá bajo el control de “los chuchos”. Debiéndose pagar, ahora, el altísimo costo político que representa la pérdida de credibilidad del instituto en su conjunto, ante una opinión pública que por principio y gracias a la campaña mediática, descalifica el nuevo descalabro. Sin parar mientes en que, con ello, el PRD deja paso libre al bipartidismo de facto que buscan tanto el PAN como el PRI valiéndose del resultado de las elecciones en puerta.


Por otra parte, tal intento fallido multiplica la confusión en los simpatizantes de izquierda al interior de las entidades federativas. ¿Por qué partido votar? Es la interrogante generalizada. ¿Es válido sufragar a favor del PRD o hay que inclinarse a favor de la “Coalición Salvemos a México”?. A escasos meses de las elecciones considero que ni en el Distrito Federal se sabe a ciencia cierta.


Lo grave y en perjuicio del necesario avance democrático, la desinformación existente está dando lugar a que en amplios segmentos de la izquierda institucional y social, prospere la idea del abstencionismo o el voto en blanco (nulo), más que el voto de castigo en contra del PRI o del PAN. Izquierda Unida apostó mal en la coyuntura y estas son las consecuencias. Otra cosa sería si, oportunamente en tiempo y forma, la disidencia hubiera marcado distancia deslindándose del PRD y se hubiera sumado a los partidos que integran la Coalición Salvemos a México”, como un paso transitorio con vías a integrar un nuevo partido, auténtico representante de la izquierda bajo el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, con objetivos y estrategias de mediano y largo plazo.


La estrategia de coyuntura, mal analizada y peor instrumentada, pone hoy a la izquierda institucional en franca indefensión frente a la reacción, arrastrando, de paso, a la izquierda social aglutinada en el Movimiento en Defensa del Petróleo y la Economía Popular, que no tendrá oportunidad de manifestarse en las urnas de manera consecuente. Tal error estratégico de Izquierda Unida, prolongará la agonía del sol azteca y la permanencia de los “chuchos” al frente de la estructura, a la par que alejará en el tiempo al movimiento social del logro de sus objetivos, perdiéndose y diluyéndose en la protesta callejera. Espero no sin cierto pesimismo, estar equivocado en mis apreciaciones. En julio próximo las urnas darán la respuesta.


Por lo pronto, mañana Domingo y con la presencia de la representación de todos los municipios del país, habrá de tener lugar un nuevo lleno completo en el Zócalo de la Ciudad de México con motivo de la Asamblea Nacional de Evaluación de las Acciones en Defensa de la Economía Popular, convocada por Andrés Manuel.


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viernes, 23 de enero de 2009

Afirma AMLO que apoyará a PT, Convergencia y PRD en el DF

Si se promueve la división en el corazón político del país se corre el riesgo de hacerle el juego sucio al PAN, afirma.

México, DF. El ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador anunció que apoyará a los candidatos que postule la alianza Salvemos a México, formada por el Partido del Trabajo (PT) y Convergencia, así como a los abanderados del PRD en el Distrito Federal.


En el marco de una gira por Jalisco, detalló que los candidatos de las tres fuerzas políticas deberán ser ciudadanos con buena fama pública, comprometidos con la defensa de los intereses del pueblo, con principios y honestos.

Notimex / La Jornada On Line 23/01/09


Se reserva PRD 100 por ciento de candidaturas plurinominales


México, DF. El primer pleno extraordinario del séptimo Consejo Nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) aprobó por unanimidad reservar el 100 por ciento de las candidaturas plurinominales, por lo que los aspirantes a ocupar una curul en la Cámara de Diputados se decidirán mediante acuerdo.


La secretaria general del PRD, Hortensia Aragón, dijo que se tomó esa decisión “porque declaramos una política amplia de alianzas con sectores populares, movimientos populares, personalidades y requerimos tener disponibilidad de los espacios a donde recurren y solicitan esas personalidades, que son los listados plurinominales”.

La Jornada en línea 23/01/09



Militantes irrumpen en Consejo del PRD; piden elecciones abiertas


México, DF. Un grupo de perredistas del estado de México irrumpió en la sede del Consejo Nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en demanda de que la elección de candidatos a diputados federales en la entidad sea a través de las urnas y no mediante acuerdos cupulares.

Los manifestantes, entre ellos mujeres y niños, tomaron la tribuna del consejo que a su llegada estaba en receso, sin embargo cuando llegó el dirigente nacional, Jesús Ortega, lo rodearon e increparon con pancartas para exigirle elecciones libres y directas.


La Jornada en línea 23/01/09

domingo, 14 de diciembre de 2008

Vital, refundar el partido de la izquierda; el PRD dejó de servir a la sociedad: Semo

Ante una crisis mundial del capital, cuando se abre la posibilidad de optar por un modelo distinto al neoliberalismo, es indispensable refundar el partido electoral de la izquierda en el país, porque en las condiciones actuales que vive el Partido de la Revolución Democrática (PRD), “ha dejado de servir a la sociedad mexicana”, afirmó Enrique Semo Calev, historiador e investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México.


En entrevista, tras participar en un homenaje a los líderes sociales Othón Salazar Ramírez y Arnoldo Martínez Verdugo, convocado por el colectivo Rumbo Proletario, afirmó que “quizá ha llegado el momento de que se cumplan muchos de los objetivos del movimiento de 1968, y que se renueve, entre otros factores, el sindicalismo mexicano y el papel de los intelectuales, que deben estar al lado de las causas del pueblo”.


Luego de destacar la trayectoria del dirigente magisterial comunista, Salazar Ramírez, quien falleció el pasado 4 de diciembre a los 84 años, aseguró que “es el modelo de dirigente que podría renovar al sindicalismo de México. Es posible que hoy no se vean muchos líderes como él, pero surgirán de nuevo. El mismo pueblo que produjo a Othón, que es producto del pueblo, generará nuevos dirigentes magisteriales”.


Nota completa: La Jornada 14/12/08



José Agustín Ortiz Pinchetti: La apuesta de AMLO



Podría hablar del cálculo estratégico de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), pero me gusta más la palabra apuesta, pues implica riesgo y competencia. AMLO arriesga su suerte a la certeza de que el pueblo de México despertará, se organizará y tomará el poder. Él quiere ser partícipe de esta toma de conciencia, organización y victoria, pero no confía mesiánicamente en sí mismo, sino en la capacidad de la gente de cambiar su circunstancia.


Sus competidores también toman en cuenta al pueblo, pero para ellos es una masa a la cual se puede halagar, engañar, corromper. PAN y PRI usan los mismos mecanismos. El clientelismo, la demagogia y, sobe todo, la manipulación de los medios. AMLO no puede ni quiere usar los viejos instrumentos de la política mexicana. PRI y PAN saquean impunes a los dineros públicos y tienen el apoyo de la oligarquía, los monopolios y las televisoras. Así que el obstáculo que tendrá que afrontar el pueblo con AMLO o con otros líderes es formidable. Es la vieja estructura de castas que viene desde la Conquista y que se resiste al cambio.


Nota completa: La Jornada 14/12/08

martes, 9 de diciembre de 2008

Mónico Rodríguez, la estirpe de los indómitos

Por: Luis Hernández Navarro


Aunque sucedió hace 10 años, la muerte de Mónico Rodríguez es más actual que nunca. En un momento en el que la izquierda partidaria mexicana se hunde en el pantano de la corrupción, el abandono de los principios y el oportunismo político, la trayectoria vital de Mónico muestra que no todo está perdido. En la estirpe de los indómitos, de la que él forma parte destacada, está una de las claves para la recomposición ética de la izquierda.


El 4 de diciembre de 1998, a los 70 años de edad, falleció Mónico Rodríguez. Con los acordes de Tampico Hermoso y La Internacional, interpretados por la banda Atlacholoaya y la bandera roja con la hoz y el martillo cubriendo su féretro, sus parientes, camaradas y amigos le dieron la despedida.


Tornero calificado, experto en la fragua, organizador sindical, peluquero fracasado, ceramista, inventor y fabricante de un cañón antiaéreo, pintor, laudero y dirigente comunista, Mónico Rodíguez perteneció, tal como lo dijo de su amigo y compañero Rubén Jaramillo, a la estirpe de los indómitos. Aunque nunca tuvo poder o fama, durante años su nombre fue una leyenda entre los luchadores sociales de Morelos y el sur de Puebla, que lo visitaban en su casa y taller mecánico de Chiconcuac, Morelos, para enterarlo y escuchar sus consejos.


Nació en Torreón, Coahuila, el 13 de abril de 1918. Su ombligo quedó enterrado en el patio de la vecindad en que vivía su familia. Su padre, Samuel, fue un simpatizante magonista que se unió a las filas de la División del Norte durante la Revolución y luego se hizo comunista. Obrero ilustrado, medio filósofo y medio poeta, leguleyo, pendenciero y tomador, Mónico aprendió de él las primeras lecciones de la lucha de clases.


La vida de Mónico transcurrió entre sentimientos ambiguos de admiración y rechazo hacia su padre. La magia de su arrolladora personalidad se desvanecía a los ojos de su hijo cuando maltrataba a su madre. “Yo le daba la razón a él –decía a propósito de las diferencias religiosas entre sus progenitores–, pero se la negaba cuando la golpeaba.”


Junto a su familia viajó por varias regiones petroleras del país y sufrió todo tipo de privaciones. A los 14 años terminó el cuarto grado de primaria. La colección de El Machete –el periódico del Partido Comunista Mexicano (PCM)– fue su biblioteca y diccionario. En sus páginas se enseñó en política, cultura, poesía, economía e historia. Estudió marxismo en El a, b, c del comunismo, de Bujarin. Aprendió de su papá que el “comunismo es el arte y la ciencia de la liberación del proletariado”.

Con 15 años de edad cumplidos entró a trabajar al ingenio de El Mante, rechazando una beca para continuar sus estudios en la ciudad de México. Cuatro meses más tarde se convirtió en aprendiz de mecánico, a pesar de que su padre le decía: “vale más ingeniero chambón que obrero chingón”. Anhelaba rescatar a su madre de los maltratos de su esposo.


Aventajado en asuntos de mujeres, dio su primer beso a una muchacha que le parecía una virgen proletaria. La ensoñación que le produjo ese primer contacto con los labios femeninos se convirtió en pesadilla al enterarse de que su doncella era tuberculosa. Casi no pudo atender a su segunda ilusión amorosa. “Más que en mis brazos la tuve en mi cartera”, decía. Finalmente, años más tarde, ya en Morelos, después de un difícil cortejo, se unió a Alberta, quien sería la abnegada compañera de su vida y madre de sus hijos. Como buen comunista, aceptó casarse por la iglesia, con ella vestida de blanco.


Mónico Rodíguez trabó en Zacatepec, Morelos, una profunda amistad y relación política con Rubén Jaramillo, que duraría hasta el asesinato del líder campesino, en 1962. Fue el responsable de organizar las huelgas en el ingenio y la zafra azucarera de 1942 y 1948, la lucha de nueve pueblos en Atencingo, y la organización de células comunistas y sindicatos democráticos en el corredor textil de Puebla y Tlaxcala. Participó en la promoción de la huelga ferrocarrilera de 1958-1959 y como dirigente de los padres de familia en la movilización magisterial de 1958-1960 y la toma del edificio de la Secretaría de Educación Pública. Fue el vínculo para acercar a Rubén Jaramillo con Othón Salazar. Años después, junto con un grupo proveniente del espartaquismo, trató de reorganizar a los jaramillistas. En 1962 se encontró con Lucio Cabañas. Apoyó la lucha indígena de Yalalag contra el cacicazgo y los primeros intentos de organización en Tlahuitoltepec, Mixe.


Aunque fue cuadro profesional del PCM durante 12 años, su combatividad, independencia y compromiso con la lucha lo llevaron a tener múltiples conflictos con la burocracia del partido, despreocupada por hacer trabajo obrero o por brindar formación comunista a los líderes. Su familia vivió esos años con múltiples penurias y carencias, literalmente en la miseria. La gota que derramó el vaso fue cuando la dirección del partido le ofreció una beca para que sus hijos estudiaran en la ciudad de México, pero, en lugar de ello, los internó en un hospicio.


Vestido con el mismo saco gris de siempre, de rostro pequeño y angulado, calvo, de barba cana, cejas extensas y arqueadas y nariz larga de anchas fosas nasales, Mónico estuvo rodeado de muchas personas que lo quisieron y admiraron. Hombre sencillo y modesto, enemigo del puritanismo y la mojigatería, con una sabiduría ganada a golpes de vida, viajó y promovió la organización autónoma de obreros y campesinos. El célebre astrónomo Luis Rivera Terrazas, camarada suyo de andanzas, decía que al triunfo de la revolución socialista en México la ciudad de Puebla sería rebautizada como Monicotlán.


La vida de Mónico ha sido transmitida por militantes que lo conocieron y respetaron, como Vicente Estrada y Francisco González. En Radio Educación, Ricardo Montejano divulgó una espléndida serie de entrevistas que le hizo. Julián Vences escribió su biografía en el libro Comunista y carmelita descalzo. Su yerno, Renato Ravelo –hoy también finado–, dio a conocer fragmentos de su lucha en Los jaramillistas.


La Jornada 09/12/08

jueves, 4 de diciembre de 2008

Adolfo Sánchez Rebolledo: Organización, partido y movimiento

Una de las ideas que a través de la historia ha obsesionado a la izquierda, al menos la de origen socialista, es la de qué tipo de organización es necesaria para alcanzar los objetivos anhelados. Sea que se trate del modo como se agrupen los “políticos”, es decir, los individuos que voluntariamente se unen para formar una fuerza mayor o del que asuman “las masas” en sus tratos cotidianos con patrones y otras entidades públicas o privadas, el tema tiene una larga y no siempre venturosa historia. De “organización”, tanto en sentido histórico como partidista, hablan El manifiesto comunista, de Marx, y el ¿Qué hacer?, de Lenin; el maoísmo que cautivó a la juventud occidental con su grandeza didáctica, al igual que Guerra de guerrillas, el temprano manual del Che, tan mal leído por algunos de sus exégetas. De organización discute (sin pretensiones ideológicas o teóricas) también nuestra dividida izquierda, cuyas tradiciones no pueden sino expresarse encubiertas bajo el debate actual.


La izquierda necesita la organización, pero no cualquier forma de organización vale si no permite elevar la conciencia, la cultura política de sus agremiados, la claridad de miras de la sociedad en su conjunto. “No somos acarreados, somos organizados”, rezaba una consigna anticharra, aludiendo a esa diferencia moral de la que es portadora cada individuo que sale a la calle a expresarse. La derecha se puede permitir el liderazgo de los notables y el asentimiento de los fieles. La izquierda no. Justamente porque su misma existencia es un desafío al orden establecido requiere de la crítica y de la democracia para sobrevivir.


Hay que definir cuál ha de ser la relación entre partidos y movimientos sociales, entre militantes y ciudadanos en lucha. En este punto, lo primero que sorprende es la falta de valor otorgado a la categoría partido, una vez que han muerto las denominaciones clasistas o ideológicas de otros tiempos. Resulta como si de pronto se hubiera descubierto que, aparte del registro y prerrogativas, los partidos son formaciones prescindibles, males necesarios sujetos a los vaivenes del mercado electoral. Frente a la herencia vanguardista, cuyo rigor mortis precedió a la muerte real del socialismo que la incubó, la noción de partido se diluyó en una suerte de compromiso laxo para “el registro”, donde el programa es una formalidad sin contenidos eficientes. El “matiz” político, del cual en otras épocas pendían estrategias y... cabezas, hoy se subsume en la aridez de la pugna por el control interno de las “franquicias”, no más.

La lucha electoral nacionalizó a la izquierda, extendió su influencia y la alejó de las tentaciones doctrinarias, pero no devolvió la frescura a la participación de los ciudadanos. En lugar de elevar la conciencia individual del militante que decide actuar en la vida pública, se favorece la organización de los colectivos sociales externos, la acción-movilización de ciertos grupos de interés que también servirá como medida de fuerza en la disputa por la “representación” interna. Para justificarla se invoca la tarea electoral, aunque la consecuencia sea menos el fortalecimiento de las organizaciones sociales que el de una forma sui generis de organización “política”, administrada por un liderazgo –o suma de ellos– incontrovertible o no regulado, cuya función consiste en gestionar las demandas de sus “bases” a cambio del apoyo incondicional a sus objetivos grupales. Tales “movimientos” (estables, inamovibles, permanentes) se distinguen de los “partidos” de muchas maneras, pero coinciden en la principal: su horizonte es abrirle las cancelas del poder a sus cuadros dirigentes. (En el fondo hay una convicción ultraliberal: un buen candidato independiente no necesita el aparato partidista.)


Los segundos damnificados de la gran transformación de fines de los 80 fueron los “movimientos sociales”. La crisis, la reforma política y la irrupción de una generación sin experiencia previa en la oposición, pero sí en la política, introdujo una distinción que no acaba de descifrarse entre “partido” y “movimiento”, concebidas como entidades sujetas a una lógica y un tempo particular: el partido para el momento electoral; el movimiento en la lucha social cotidiana. Sin embargo, en lugar de tejer la primera línea de la resistencia popular en el seno de las organizaciones creadas por las masas trabajadoras, sindicatos, asociaciones rurales, golpeadas por el avance neoliberal, se favoreció el camino de la ciudadanización sustentada en la organización de las demandas de consumo de contingentes más maleables. Así, de nuevo, desde la visión partidista más estrecha se aspira a tener “correas de transmisión”, protopartidos no declarados, en vez de organizaciones sociales autónomas, agrupadas conforme a las reglas que ellos han aprobado sin depender de partido alguno y libres de optar por la política y el programa que les convenga.


La crisis ha puesto en un predicamento las condiciones de vida de millones de mexicanos. Y el movimiento social no espera. Es hora de que la izquierda ofrezca salidas, soluciones políticas nacionales por las cuales valga la pena luchar, rechazando las gestiones clientelares que generan liderazgos verticales, cuando no corruptibles. Para la izquierda es vital unir fuerzas, sólo así podrá ganar las elecciones. Y si alguien cree que hay otro método mejor que lo diga ahora. Nadie está para dar consejos, pero al renunciar a la idea de partido se apuesta a ganar la mayoría por la suma de los cotos de caza de los líderes, poniendo entre paréntesis la tarea de educar a los ciudadanos en una visión de la política y la vida radicalmente opuesta a la que hoy nos ofrece esta decadente sociedad. Si hacen falta otros partidos que se diga, pero no hagamos como que es “el movimiento” el que toca a rebato.


Tomado de: La Jornada 14/12/08