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jueves, 13 de mayo de 2010

Veracruz. Los jóvenes frente a las elecciones

Pulso Crítico

J. Enrique Olivera Arce

Los candidatos a la gubernatura velan armas. Tras el registro y su aceptación por el Instituto Electoral Veracruzano, habrán de iniciar el sábado 15 de mayo sus campañas formales en pos del voto ciudadano, que definirá quién de los tres aspirantes gobernará a la entidad.

El reto es convencer. El objetivo, una mayoría de votantes potenciales ajenos a los partidos políticos y coaliciones en contienda, entre los que destaca un amplio espectro de jóvenes que ya sistemáticamente vienen dando la espalda a la elección de representantes populares. Mismos a los que los candidatos no tienen nada que ofrecer, como hasta ahora ha sido observado en las llamadas eufemísticamente “pre campañas”.

Poca importancia se le dio por parte de los pre candidatos a la información que divulgara Sergio Vera Olvera, Vocal del Registro Federal de Electores en Veracruz, en torno al hecho de que 160 mil jóvenes contarán con mayoría de edad para inicios de julio, y 128 mil no tramitaron su credencial de elector. Hecho que el propio funcionario calificara como grave, en la medida que “demuestra fehacientemente el que los políticos no han despertado ningún tipo de entusiasmo en la juventud que le concite a participar electoralmente”.

Contextualizando lo anterior en el marco del actual proceso electoral, el número de jóvenes que dan la espalda a una elección que debería ser relevante en función de que en ello va de por medio el futuro de Veracruz y sus propias expectativas de realización personal, pone en entredicho el exceso de confianza que la clase política tiene depositada en la juventud. Sin excepción, sin distingo partidista, se parte del supuesto, primero, de que este sector de la población es homogéneo y, segundo, que el pretendido relevo generacional en la vida política de la entidad ha calado hondo en los jóvenes, como lo afirma de manera categórica la corriente priísta de la “Fidelidad” en Veracruz.

Respecto a lo primero, no se puede tasar con tabla rasa a una juventud en principio plural, que no escapa a las condiciones de desigualdad económica, social y cultural que privan en la entidad, por no decir que en todo el país; cada joven en el seno familiar, piensa y actúa según su origen regional y de clase, según le va en la feria a sus padres, hermanos o parientes y amigos cercanos, reafirmándose su particular percepción de la realidad y su entorno cercano, al socializar con otros jóvenes de igual o diferente estatus, en el barrio, la escuela, el taller o en el surco.

Adicionalmente, la diferencia de género establece también proyectos diferenciados de vida para los y las jóvenes; las expectativas de inclusión, movilidad social, mejoría económica, oportunidades de empleo y educación, rol a desempeñar en la familia, no son comunes a ambos sexos. Luego no se puede generalizar metiendo a unos y a otras en el mismo costal.

En cuanto al pretendido relevo generacional en la vida política, para la gran mayoría de los jóvenes es más que entelequia, burda simulación. A nadie escapa que los cargos públicos recaen, salvo honrosas y muy contadas excepciones, en los hijos, entenados, protegidos o amantes de encumbrados políticos y empresarios. Para el pueblo llano, el futuro político de sus jóvenes, si bien les va, como subordinados termina en donde empieza el encumbramiento de la clase dominante.

Lo que la juventud tiene a la vista como paradigma de movilidad política en Veracruz, es la cada vez mayor presencia de oportunistas y vividores que siendo jóvenes piensan como viejos decrépitos, sin mayor motivación que enriquecerse cuanto antes; dignos herederos de la corrupción, impunidad y simulación, refractarios a todo cambio que implique trastocar sus intereses presentes y futuros.

Así que de cuál relevo generacional se estaría hablando, y qué políticas públicas destinadas a la juventud proponen los candidatos que pueda atraer a las nuevas generaciones de votantes. Sin embargo, tampoco podemos incurrir en el mismo error, generalizando. Las excepciones se dan confirmando la regla y un buen número de jóvenes escuchando el canto de las sirenas, ponen su mejor esfuerzo en aplicarse a una asimétrica competencia con la esperanza de que el poder “les salpique”, y puedan fundar sus expectativas de desarrollo personal en el ejercicio de la política y el servicio público. Pero de eso a considerar que nuestros jóvenes, sin más, expresen un especial entusiasmo por participar en un proceso electoral que sienten ajeno e impuesto a sus propias aspiraciones, hay mucho trecho; esto debería considerar todo aquel que en sus letanías proselitistas, pretenda ignorar que la suma de dos más dos no necesariamente arroja como producto un cuatro.

Charlando con un grupo de jóvenes que contemplan en teoría a la participación de la juventud como oportunidad generacional para sanear la vida política, económica y social de Veracruz, impulsando el desarrollo y abatiendo la desigualdad y la pobreza, éstos me compartieron tales reflexiones; justificando el por qué no se sienten atraídos por los llamados a participar en el actual proceso electoral. “Los políticos no tienen nada que ofrecernos, están entregados a los poderes fácticos y no hay ninguna diferencia entre lo que nos propone el PRI, el PAN ó los partidos que se dicen de izquierda”.

¿Y que proponen entonces? Les dije, pues con su manera de pensar y de actuar, les guste o no les guste están participando en la vida política de Veracruz, y habrán de influir para bien o para mal en el resultado electoral. Se asumen como fuerza beligerante pero a su vez no quieren comprometerse como jóvenes con un proceso que demanda la participación de todos. Si rechazan al PRI y al PAN al mismo tiempo que a los partidos de la coalición de centro izquierda, ¿cómo van a expresar este rechazo en las urnas?

“No vamos a votar. Sería hacerle el juego a la mafia en el poder.”, dicen mecánicamente unos, en tanto que otros simplemente se encogen de hombros.
¿Ya pensaron en que la abstención lo mismo que el voto nulo numéricamente benefician al PRI o al PAN, fortaleciéndose la tendencia a un bipartidismo nefasto? Les pregunté.

“Peor sería el voto útil a favor del PAN como lo proponen los chuchos que controlan al PRD en Veracruz”, contestaron en coro.

Cierto es que en el actual proceso electoral no hay mucho de donde escoger, la contienda está polarizada entre los candidatos del PRI y el PAN que representan continuidad y retroceso; marginalmente, como tercera opción se tiene a la coalición de centro izquierda, con todas sus limitaciones, pero al fin una opción válida para intentar dejar atrás el más de lo mismo. De ahí que si bien la actuación de los políticos, tanto en su vida personal como en el quehacer público, no despierta en los jóvenes ningún tipo de entusiasmo e interés en participar electoralmente, las nuevas generaciones de ciudadanos no deberían dejar de considerar que hoy por hoy en nuestra incipiente democracia, sólo hay de dos sopas: o participas o te quedas al margen. No votar, marginándose, o tomar el camino cómodo del voto útil sin mayor reflexión, condena a los jóvenes a seguir siendo ignorados y excluidos.

Bien vale la pena que los jóvenes participen, alcen la voz, exijan, propongan, haciéndose presentes inyectándole nuevos aires a un anquilosado Veracruz postrado en el subdesarrollo. Chance y así los candidatos entiendan que el futuro de la entidad está en manos de esa fresca, abigarrada, incomprendida y rebelde juventud que hoy exige sin encontrar un camino válido, dejar de ser un número más en la aritmética político electoral.

pulsocritico@gmail.com
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domingo, 30 de agosto de 2009

La juventud en crisis...

Estimados amigos y amigas:

La Comisión de análisis y estadística de Redes Universitarias se echó un clavado por las Encuestas y documentos oficiales y encontramos los siguientes datos:

De acuerdo a la Encuesta Nacional de la Juventud de 2005… y CONAPO... hicimos estos cuadros...

Cuadro 1: Población de 12 a 29 años que estudia (2005)

Grupos de Edad

Población por Grupo de Edad

Población que estudia

%

Absoluto

12-14

6,568,057

93.5

6,141,133.295

15-19

10,376,099

68.4

7,097,251.716

20-24

9,501,779

33.5

3,183,095.965

25-29

8,829,656

8.5

750,520.76

Total

35,275,591

49.1

17,320,315.181

De acuerdo a la ENJ 2005 en promedio sólo 49.1 % de los jóvenes entre 12 y 29 años estudia, si se observa estos datos como una pirámide inversa, el acceso a la educación disminuye a medida que avanza el rango de edad lo que se corresponde con los niveles educativos (secundaria, bachillerato, licenciatura, posgrado). Es decir, entre "más elevado" sea el nivel de estudios disminuye el número de jóvenes que accede a ellos...

Sin embargo, si lo vemos sólo para el rango de edad de 15 a 29 años, tenemos que sólo 36.85 estudian, es decir, el 63.2% de los jóvenes en ese rango de edad no tiene acceso a la educación, lo que significa alrededor de 18,443,160.498 chavos y chavas fuera de la escuela

Si nos basamos sólo en los jóvenes entre 15 a 24 años (en edad de estudiar el bachillerato y la licenciatura) tenemos que en promedio sólo el 50.95% tiene acceso a la educación, lo que quiere decir, que casi la mitad de esos jóvenes está fuera de la escuela...

¿Cómo la ven? ¿Cuál desarrollo?

Eso no es todo, si revisamos con más calma la Encuesta Nacional de la Juventud de 2005 encontramos un rubro de jóvenes que No estudia ni trabaja...

Cuadro 2. Población de 12 a 29 años que no estudia ni trabaja (2005)

Grupos de Edad

Población por Grupo de Edad

Población que no estudia ni trabaja

%

Absoluto

12-14

6,568,057

6

394,083.42

15-19

10,376,099

16

1,660,175.84

20-24

9,501,779

28.9

2,746,014.131

25-29

8,829,656

34

3,002,083.04

Total

35,275,591

22

7,760,630.02

De acuerdo a la Encuesta hay 7,760,630.02 jóvenes entre 12 y 29 años que no estudian ni trabajan...

Si tomamos en cuenta el sector de 15 a 24 años (que en teoría serían los jóvenes en edad de estudiar el bachillerato y licenciatura) tenemos que:

En promedio 22.45% de jóvenes entre 15 y 24 años no estudia ni trabaja, es decir, alrededor de 4,462,583.611

Se preguntarán ustedes porqué esos chavos y chavas "no estudian ni trabajan", será porque son muy flojos? o realmente es porque este modelo económico no ofrece ninguna alternativa a la juventud... no será que faltan espacios educativos y empleos?

Redes Universitarias estará presentando estos datos y te invita a participar en la Comisión de Análisis y Estadística porque la lucha sin argumentos es vacía, nosotros te invitamos a preparar las Mesas de Trabajo con datos y argumentos...

Enviado por Cesar R., estudiante de 3er semestre del CCH Sur…

Redes Universitarias 28/08/09

viernes, 31 de octubre de 2008

Calderón: “Los jóvenes no creen en nada”

La Jornada. Octubre 31 del 2008

Al proponer en San Salvador un nuevo orden económico internacional equilibrado entre Estado y mercado en América Latina e Iberoamérica, Calderón Hinojosa también rebatió la propuesta del presidente de Ecuador, Rafael Correa, de crear un banco y un sistema monetario común en la región.

En otra parte de su discurso hizo una crítica a los jóvenes al plantear que “hoy no creen en nada” y dijo que incluso “probablemente no creen muchos en Dios, porque van hacia un siglo de un gran agnosticismo” “... en lo que menos creen es en las ideologías”.


Temeraria afirmación de un señor que evita el diálogo con la juventud, que le tiene miedo y que se oculta de esta tras rejas metálicas, y rodeado de fuerzas militares y policíacas.

martes, 28 de octubre de 2008

La izquierda está en los jóvenes brigadistas

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Una vez aprobada en sus términos la llamada Reforma Energética o de la industria petrolera por el Congreso de la Unión, más allá de sus alcances legales y lo que en los hechos la corrupción e impunidad den lugar en el manejo del patrimonio energético de la Nación, queda a la conciencia de cada mexicano el juzgar y calificar tanto la actuación ética y moral de las señoras y señores legisladores, como de los integrantes del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, encabezado por Andrés Manuel López Obrador.

Quién ganó y quien perdió en el largo proceso legislativo, es irrelevante. Cuando al final queda confirmado una vez más que diputados y senadores –salvo muy pocas y honrosas excepciones- lejos de representar a la ciudadanía, a sus entidades federativas o a sus electores, sirven, primero, a intereses concretos de la partidocracia en el poder y, segundo a sus propios apetitos e intereses de índole política y económica. Lo que piensen o dejen de pensar quienes en las urnas les elevaran a la calidad de legisladores, les tienen sin cuidado; haciendo nugatorio cualquier intento por avanzar en la vida institucional y democrática de México.

Para quienes lo hemos vivido a lo largo de muchos años, la mediocridad y servilismo legislativo no causa extrañeza, pero tampoco nos libra de algunos resquicios que aún quedan de capacidad de indignación y vergüenza. La frustración de varias generaciones que no hemos sabido o querido dejar en los jóvenes un legado de patriotismo y compromiso, la llevaremos a flor de piel hasta la tumba. Correspondiendo a las nuevas generaciones el rescate de la lucha por la democracia y el poder popular, de mejor manera y con mejores instrumentos, si así lo consideran pertinente. Si no, sus descendientes habrán de reclamarlo; como hoy a los viejos nos lo echan en cara millones de jóvenes mexicanos que, de cara al tiradero, están viendo canceladas esperanzas y expectativas de vida digna con un mínimo de decencia y bienestar.

Hace unos días, Saramago se preguntaba: ¿Dónde está la izquierda? Lo mismo podríamos preguntarnos en México. Responder a tal interrogante, es harto difícil, pero en mi caso, la respuesta es casi automática: no está en los partidos políticos, ni en la intelectualidad elitista y acomodaticia, ni en el periodismo subordinado, ni mucho menos en un Congreso de senadores y diputados; la veo en esa pléyade de jóvenes impetuosos, impertinentes, cara dura, que calificando a Felipe Calderón Hinojosa con el epíteto de Espurio”, respondiendo al llamado de Andrés Manuel López Obrador tomaran en sus manos la defensa de la soberanía nacional y el rescate de la industria energética, hoy secuestrada por la corrupción e impunidad. A ellos, mi reconocimiento; en ellos, mi postrera esperanza de un México mejor.

pulsocritico@gmail.com

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sábado, 25 de octubre de 2008

GUILLERMO FOUCE: JUVENTUD Y PARTICIPACIÓN POLÍTICA

Pertenecemos a una generación ausente de las teorías sociológicas, y de los libros de texto, se nos ha denominado a veces la generación X, la generación sin nombre, sin identidad, sin sentido... se dice que pertenecemos a una nueva ola conservadora y que estamos instalados en la comodidad y la búsqueda de los beneficios económicos, se habla de nuestra pasividad mientras se anhela nuestra vitalidad y se vende nuestra imagen con un uso cada vez más desconsiderado... se nos simplifica y utiliza, somos moneda de cambio y preocupación de todos en la elaboración de discursos e ilusiones, en la identificación de viejas nostalgias del pasado, pero no se nos conoce y no se nos quiere dejar sitio.


Pertenecemos a una generación con contradicciones y diversidades, como todas las demás generaciones, pero no somos una generación contradictoria, pertenecemos a una juventud sometida a una elevada dosis de incertidumbre que a veces se convierte en indefensión y desengaño, no podemos desarrollarnos, crecer y encontrar un papel, la complejidad de lo concreto parece abstraernos sin dejarnos reflexionar mas allá del día a día, del carpe diem...


Somos hijos del consumo y de la generación del 68, de los revolucionarios hoy convertidos en burócratas, de la economía como principal fuerza vertebradora de la realidad social, del postmodernismo y los cambios tecnológicos, políticos y sociales vertiginosos, hijos de una generación que lucho por la libertad y construyo una sociedad de progreso universalizando la educación o la salud, por ejemplo, pero que hoy se encuentra sin respuesta ante los vertiginosos retos que nos amenazan.


Quizá, estamos cayendo en la trampa de tanta ideología destructora de la lucha generacional y la búsqueda de identidad como estrategia sofisticada de eliminación de los que vienen por debajo para mantener la propia posición ventajosa, como siempre ha pasado pero con nuevas estrategias e instrumentos de acción, los medios de comunicación, el descrédito, la descalificación a la nueva identidad que parece servir solo para elevar los niveles de renta...


Aunque aún hay muchos de nosotros que no se lo creen, somos una generación con un enorme potencial en su interior, pertenecemos a una generación con valores, identidades e ideales distintos. Estamos preparados para enfrentarnos a los nuevos retos que se vislumbran en el horizonte... Somos la generación mejor formada de este país, la generación con más nivel de participación socio- política, (en la concepción amplia de la palabra, que no se reduce a la lucha política en los partidos o sindicatos, hoy lejanos de la realidad del joven como resulta lógico si contemplamos su falta de apertura o cercanía), la generación que nació y vive en democracia, una generación infra valorada y utilizada, una generación que se moviliza en las ONGS, una generación que coopera y busca sus nuevas formas de identidad y expresión lejos de las antiguas y anquilosadas formas, una generación sometida a elevados niveles de incertidumbre, simplificada e invertebrada ante la diversidad del mundo que vivimos (reflejada en la diversidad de jóvenes).


Solo si comenzamos a creer en nuestro potencial, si conseguimos reabrir un debate casi olvidado de conflicto generacional positivo y constructivo, si logramos romper la simplificación y acortar distancias con lo general partiendo de la realidad en la que nos encontramos, desde el compromiso concreto y cercano, podremos realmente resolver los nuevos retos que se nos presentan...


No olvidamos el pasado pero queremos pasar la pagina y hacernos dueños de nuestro propio futuro, queremos jugar un papel en esta sociedad que parece negarnos un lugar situándonos en los márgenes y concediéndonos muchas veces un mero papel de bufones anhelados por sus características físicas, queremos ser capaces de asumir el legado de nuestros mayores con respeto, de asumir que fueron ellos los que nos han permitido vivir en libertad y en democracia, para, a partir de esta realidad pedirles que nos dejen seguir adelante, que se olviden de viejas nostalgias, que respeten nuestra nueva identidad, que dejen de identificarnos con su mundo o crean que somos ignorantes, que dejen de compararnos y descalificarnos, que olviden de una vez la lucha contra viejos fantasmas y nos dejen encabezar la búsqueda de nuevas respuestas, que nos dejen hacer el cambio y la construcción de la sociedad, desde nuestra propia realidad y no desde una realidad proyectada en el pasado, anclada en conceptos que muchas veces nos resultan extraños y lejanos, como si todo fuese una frustración mal digerida ante el incumplimiento de los objetivos de su revolución (véase Mayo del 68, por ejemplo).

Solo los jóvenes podemos tomar el testigo, somos el futuro, queremos serlo y responsabilizarnos del mismo, queremos cometer nuestros propios errores y luchar por nuestros ideales, con memoria histórica y agradecimientos pero también con renovación y lucha, con energía y de manera diferente a las adoptadas hasta el momento.

El argumento numérico ("sois pocos", "menos que nosotros") no es en este caso un buen argumento para cerrarnos las puertas de la responsabilidad, es, más bien, un argumento demagógico, las revoluciones, todas, han sido desarrolladas por pocas personas en sus inicios, por pocas personas en un nivel global y profundo de implicación, pasando posteriormente esos pocos elementos activos a movilizar a muchas más personas, cada una en distintos niveles de implicación... la generación de la que somos herederos no asumió responsabilidades políticas desde el primero al último, ni todos corrieron delante de los grises, ni todos fueron líderes que movilizasen a sus compañeros... el movimiento estudiantil del que tanto nos han hablado como vanguardia de la lucha por la transición y contra la dictadura, debió ser necesariamente minoritario, entre otras cosas, porque pocos eran los matriculados en la Universidad en aquellos tiempos, porque tampoco consiguieron cambiar la situación radicalmente, porque también el dictador tenía apoyos en el mismo movimiento.


Quizá las grandes diferencias se produzcan con respecto a las interpretaciones y la importancia cualitativa y en el imaginario que se concede a los fenómenos, en el viejo mecanismo de lo mío es lo mejor.


Hoy, como ayer, seguimos siendo pocos, como siempre ha sido, los que tenemos un proyecto de vida y político de renovación profunda de una realidad que no nos gusta, pero hay muchos más que se movilizan en lo concreto, en lo cotidiano, en lo local, en lo cercano, en el día a día y que generan nuevas respuestas a retos diferentes, esa es nuestra realidad y si no se quiere ver mal irán las cosas. Cualquier tiempo pasado no fue mejor.


O se nos abren las puertas y se nos deja espacio permitiéndonos asumir responsabilidades o tarde o temprano, lucharemos por derrumbarlas, por encontrar nuestro lugar y construir una realidad diferente a la que tenemos; si alguien ha pensado alguna vez que era posible saltarse un par de generaciones, dejarlas sin espacio esta equivocado.

Venimos con ganas de luchar y de abrir nuevas formas de participación sociopolítica, con ganas de asumir responsabilidades y de aprender cometiendo errores y de enfrentarnos a la realidad compleja que se nos presenta delante. Queremos, nosotros también, transformar el mundo y desarrollar un proyecto político globalizador y progresista, que nadie lo dude, y seremos capaces de ello con o sin la ayuda de los que nos preceden; la elección de nuestros mayores esta ahí; no apoyar a los que somos el futuro de este país y del mundo sería "suicidarse" políticamente o esperar la confrontación abierta para que las puertas se abran por completo y de una vez por todas a las nuevas y diferentes energías e ideas, una situación política que margine a los jóvenes, una generación que tapone nuestras inquietudes y motivaciones, que infravalore nuestras capacidades y nuestra realidad diferencial, nuestra forma de ver y pensar el mundo de manera distinta, una sociedad que siga situándonos en los márgenes, camina a la autodestrucción y el anquilosamiento en el pasado, camina al estancamiento y el desanimo, al desaliento y la nostalgia.

Nos queda tomar conciencia de la situación, elaborar un proyecto que analice la realidad a la que nos enfrentamos y estructure alternativas y redes que de manera coordinada consigan abstraer de los caminos ya iniciados de solidaridad concreta, de participación o reflexión, un proyecto de renovación y regeneración, que imprima un nuevo sello e identidad a una realidad extremadamente compleja, que debemos ver como un reto a superar más que como un abismo insuperable... que ahora nos sea más difícil identificar un "enemigo" o elaborar un objetivo común o que el "futuro" se presente como extremadamente complejo debe servirnos de aliento y estímulo, de reto, más que de desengaño o descrédito, nos encontramos con una sociedad en que permanecen las desigualdades, al darse procesos de globalización comenzamos también a descubrir que estas desigualdades se dan también en el ámbito mundial, percibimos como el planeta y sus recurso sufren un deterioro insostenible y como la hipótesis de un desarrollo eterno y sin barreras se quiebra, comprobamos como el consumismo o el individualismo ha eliminado casi cualquier estructura coherente de valores, salvo la del "sálvese quien pueda"... las circunstancias a las que nos enfrentaremos y a las que nos enfrentaremos, como siempre ha sido, son las que determinaran y estimularan este proceso de toma de conciencia y elaboración de un proyecto común en el que todos debemos estar implicados.


Huyamos de creernos impotentes, indefensos, indiferentes, aislados, consumidores consumados, jóvenes sin futuro y sin proyecto, egoístas o sin valores. Somos el futuro de la sociedad y del mundo. Asumamos el reto de luchar por un mundo mejor, busquemos nuestro lugar en él y actuemos anteponiendo nuestros ideales a la comodidad pasiva e irresponsable.


Desentenderse de la sociedad humana de la que formamos parte es una actitud tan imprudente como ir en un avión con un piloto borracho, viendo como fallan los motores... y en lugar de unirnos al resto de pasajeros sobrios y cuerdos para salvarnos, nos dedicamos a silbar mientras contemplamos el paisaje por la ventana o reclamar a la azafata el almuerzo. Podemos y debemos ser los dueños de la década. "El peor es aquel que no hace nada porque esta convencido de que sólo puede hacer poco".


Siempre hemos sido personas muy viscerales y nos indignamos ante la injusticia que mucha gente sufre por parte de los más fuertes, pero siempre solemos atribuir estos problemas a ese ente extraño y que parece no tener entidad propia, cúmulo de todas las desgracias, etéreo e inalcanzable, la sociedad... olvidamos así por miedo o por vergüenza que somos también sociedad y que la intolerancia, la violencia, la explotación nacen y se desarrollan también entre nosotros y gracias a nuestra pasividad. Asume el reto de sentirte dentro y lucha. Busca tu propio lugar en el mundo, protesta anteponiendo tus ideales a tu seguridad interior, a la comodidad. "No admires al hombre solidario, ponte a su lado". De nada sirve mirar a un lado o al cielo, porque la realidad siempre nos golpea con toda su fuerza.


Es verdad que los problemas son muchos y no todos podemos estar comprometidos en todo y a todos los niveles, es verdad que son problemas no solucionables por completo, pero, al menos, como mínimo tenemos aún un reducto del que somos mandatarios absolutos, nuestras conciencias, fundamentales para atrincherarnos en ellas ante el increíble bombardeo comercial al que nos vemos sometidos, para mantener viva la llama del espíritu critico y humano. Esto supone alterar nuestras vidas y el orden de valores por el que nos guiamos, supone también perder comodidad, pero ganar en el desarrollo autónomo y real, "las revoluciones nacen de las ideas y desde abajo" y desde la conciencia sí podremos pasar a la actuación, modesta o llamativa pero siempre comprometida cuando nace de esa convicción plena.


Abogamos y lucharemos por una sociedad mejor o al menos distinta, renovada desde nuestra forma diferente de ver las cosas, desde nuestra distinta educación y formación... queremos demostrar que estos jóvenes de los 90, machacados e insultados, no estamos muertos, ni vivimos sin ideas o despreocupadamente, tenemos muchas cosas que decir y que hacer, muchas construcciones que realizar a partir de nuestra vivacidad e ideas.


Queremos despertarnos y despertar con nuestro trabajo, energía y esfuerzo inquietudes, pensamientos y acciones hoy adormecidas por el consumo o el individualismo.


Vivimos hoy instalados en el desencanto, en el vacío, en la perdida de anclajes, dentro de un mundo que se nos presenta, al tiempo duro e imposible de cambiar, ya que el futuro parece no importar nos guiamos por el disfrute de al menos el presente, de la vida sin frenos del momento, sin planteamientos de consecuencias, parece que nos olvidamos de nuestra dimensión social y sólo importa concentrar nuestras energías en la realización personal, pasando por encima también de "deudas" u "obligación" y sustituyendo la ética por la estética, el interés colectivo por el individual, la solidaridad por la competitividad, la lucha y la participación por el desánimo y la pasividad...

Creemos que se pueden y se deben encontrar cauces nuevos de desarrollo recuperando cuestiones que hoy parecen olvidadas pero dándoles tonalidades distintas, las nuestras.


José Guillermo Fouce es Profesor de la Universidad Rey Juan Carlos I y militante socialista

http://agora.ya.com/jeomx/pfouce.htm