viernes 6 de noviembre de 2009

Demasiado futurismo electoral y muy poca inteligencia

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Conforme y en apariencia se van asentando las aguas tras el golpe dado a la economía popular con la aprobación de la Ley de Ingresos y la Miscelánea Fiscal para el 2010, para la clase política la atención sustantiva sigue puesta en la sucesión presidencial y no en la crisis que sigue profundizándose.

Para el PRI y el PAN la prioridad es recuperar su mermado capital político, y para la oposición de la autonombrada izquierda electoral, el como aprovechar la oportunidad en la coyuntura y llegar al 2012 con un candidato de unidad, como afirmara ayer jueves Marcelo Ebrard.

En Veracruz aunque se coincide en dejar de lado la atención a la crisis concurrente, la clase política gira en torno a la “guerra de bacinicas” entre los dos partidos mayoritarios, con vías a la sucesión del Maestro Fidel Herrera Beltrán. La tesitura de la contienda cobró su nivel más álgido con los pedestres y ridículos dimes y diretes entre las bancadas veracruzanas del PRI y el PAN en la Cámara de Diputados, exhibiendo los trapos sucios que deberían orearse en casa.

Del PRD, poco se puede decir al respecto. Ni la crisis ni la contienda por la gubernatura y mucho menos por la búsqueda de la presidencia de la República, está en el ánimo e intencionalidad del rupestre conglomerado de clanes menores presuntamente vinculadas a las tribus nacionales cuya mayor expresión se hace sentir en la Ciudad de México. Hasta donde es dable observar entre el polvo del reborunbio que levantan quienes aspiran a presidir al partido del sol azteca en Veracruz, la prioridad es pragmática, inmediatista, y gira en torno al manejo de las prerrogativas, acceso al maiceo y manipulación de aquella militancia de una casi absoluta carencia de conciencia social.

Mañana sábado, entre mutuas acusaciones de corrupción, tendrá lugar un nuevo intento por oxigenar al cadáver con una elección más, de claro corte fallido ¿Qué tanto podrá volver a ser el clásico cochinero?, está por verse. Lo cierto es que para la ciudadanía da igual si se elije una nueva directiva estatal, repiten quienes detentan los cargos por interinato o se opta por cancelar la elección y que sea un enviado del Comité Ejecutivo Nacional quien se haga cargo del tiradero. En el imaginario popular el PRD en Veracruz dejó de existir como opción electoral, permaneciendo latente la nada lejana posibilidad de que las bases reconozcan que su partido está muerto y enterrado y busquen nuevas opciones de participación política.

Mal o bien el perredismo veracruzano cumplió su ciclo histórico y a otra cosa mariposa.

Lo destacable es que así como el PRD devora sus propios restos, el PRI y el PAN se revuelven en su propio cochinero perdiendo ambos compostura, credibilidad y visión de futuro. Inmersos como están en su mutua y absurda guerra de descalificaciones, lanzándose todo tipo de detritus de espaldas a los acuerdos alcanzados a nivel central bajo las banderas del PRIAN, así como en la intestina que tiene lugar en el jaloneo por la candidatura a la contienda por la sucesión en el 2010, se manifiestan ajenos al clamor popular tanto por la aprobación de incrementos en los impuestos como por el deterioro creciente del sustento económico de la mayoría de las familias veracruzanas como consecuencia de la profundización de una crisis que, cuando menos en nuestro país, a juicio del gobernador del Banco de México no tiene para cuando amainar.

Lo que a su vez coincide con el también creciente deterioro del régimen fidelista; pese a la audacia, esfuerzos y palos de ciego del gobernador por generar confianza y mantener en alto las expectativas de una sucesión aterciopelada, sustentada en finanzas públicas sanas y un aparente crecimiento económico que salpica positivamente en lo social a los sectores más desprotegidos de la población, el deterioro es evidente. El control absoluto conforme pasan las semanas, es cada vez más relativo; el poder unipersonal del gobernador con mayor frecuencia es puesto a prueba y quien está llamado a pagar los platos rotos es Javier Duarte de Ochoa, novel diputado federal ubicado como el llamado a ser impuesto como candidato del PRI a la gubernatura, quien no logra atemperar con derroche de recursos y bombardeo mediático, el natural rechazo que sus aspiraciones despiertan en amplios círculos de la clase política veracruzana.

Para la mayoría de los que dicen saber como es el juego, el deterioro del régimen fidelista y la pérdida creciente de autoridad e imagen del gobernador no es de extrañarse; históricamente es repetitivo tal fenómeno, bajo la premisa de que “muerto el rey, viva el rey”, enfocándose los reflectores en el último año del sexenio en curso hacia quien habrá de ser el elegido para gobernar a Veracruz, con la salvedad de que, en esta ocasión y como una última concesión, sea el gobernador saliente quien imponga a su sucesor.

Sólo que la historia es dinámica, nadie se baña dos veces en el mismo río. Hoy vivimos circunstancias diferentes y específicamente inéditas frente a una crisis que no tiene ni pies ni cabeza; la vida política no es ajena a ésta y el comportamiento de los partidos políticos en los últimos tiempos da cuenta de que el descalabro sistémico les tomó con los dedos tras la puerta. Todo puede pasar y no precisamente lo que así se observa en esotérica bola de cristal. Veracruz no es la excepción como se afirma.

El haber optado por la propuesta menos peor y menos costosa en términos de capital político, aprobando el bodrio tributario, es muestra fehaciente de que tan tiene perdido el rumbo nuestro sistema nacional de partidos políticos que Calderón Hinojosa y los poderes fácticos se levantan como los ganadores, sin que se escuche otra cosa lloriqueo y arrepentimiento tras la mascara de un falso triunfalismo. Veracruz no está al margen de la ausencia de rumbo cierto y de respuestas certeras frente a una crisis que transversalmente trastoca toda la vida nacional, su aldeana clase política así lo manifiesta dándole la espalda también a una terca realidad que como bien lo expresara Narro Robles, Rector de la UNAM, en todo el país exige con carácter de urgente el refundar la República.

Demasiado futurismo electoral y muy poca inteligencia de la clase política son la constante. Es de desearse que los festejos del Bicentenario de los prolegómenos de la Guerra de Independencia y el centenario del inicio de la Revolución Mexicana, frente a tal pequeñez de miras no resulten infausto anuncio de un desborde de violencia popular.

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domingo 1 de noviembre de 2009

Ley de Ingresos 2010. Juegan con lumbre

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce


“Más pronto cae un hablador que un cojo”

Lo percibido era más que obvio: el interés partidista por sobre los intereses de la Nación ha sido la tónica de la discusión y aprobación, en su caso, de la Ley de Ingresos y Miscelánea Fiscal para el 2010. La partidocracia y el peso de los poderes fácticos que le sustentan, pudo más que la voluntad popular presuntamente representada en el Congreso de la Unión.

En la Cámara de Diputados la noche de ayer, y la de de Senadores el día anterior, PRI, PAN y su satélite verde, ratificaron la profunda brecha entre mandantes y mandatarios, haciendo de la simulada democracia representativa triste papel de caricatura.

Con honrosas excepciones, diputados y senadores matan así a la gallina de los huevos de oro. Negándose a toda posibilidad de sustentar la viabilidad del Estado mexicano frente a la crisis en principios sustantivos de equidad y justicia social. Haciendo prevalecer privilegios del gran capital por sobre las necesidades reales y sentidas de las mayorías, profundizando la brecha de la desigualdad y contribuyendo a una mayor polarización de la sociedad.

Destacando el papel vergonzante del PRI en el Senado, que por salvar su hoy en duda capital político, optara por la abstención negociada en un tema en el que ofreciera a sus electores oponerse por la vía del voto en contra.

Del PAN no podía esperarse otra cosa diferente que su voto a favor del incremento en el ISR y el IVA. Así lo mandata su naturaleza reaccionaria y contraria al interés de la Nación. La abstención del PRI en el Senado, lavarse las manos, no le resta responsabilidad; avalando lo votado por su bancada en la Cámara de Diputados le iguala con su adversario político, habiéndose identificado plenamente con la idea ya formada en el imaginario popular de un maridaje obsceno al que se le conoce como PRIAN.

Si lo que pretendiera el tricolor fue el no cargar con el costo político de la aprobación de una Ley de Ingresos y su correspondiente Miscelánea Fiscal, antipopular, absurda e injusta, a mi juicio el tiro le salió por la culata.

Si de capital político se trata, al anteponerse este al interés de la mayoría de los mexicanos y a lo que la razón recomienda para intentar salir de la crisis sistémica global cuyos efectos en México apuntan a un desastre, el PRI resulta el gran perdedor. Incapaz de oponer alternativas racionales, su salida es: “Nos inclinamos a favor de lo menos peor”, como lo expresan sus voceros oficiales y oficiosos. La gente sabrá, llegado el momento, poner en la balanza compromisos no cumplidos y soberbia triunfalista de un partido político que pretendiendo recuperar la presidencia de la República en el 2012, en los hechos coparticipa con el PAN en el retroceso social y económico, así como en el hundimiento del país que acarreará un bodrio fiscal que lejos de cumplir con el propósito de impulsar el crecimiento económico y la generación de nuevos empleos, resultará recesivo, contrario a lo que la lógica está indicando a nivel internacional como alternativa válida de búsqueda de caminos viables para salir de la crisis y, de paso, altamente lesivo para la economía de las mayorías populares.

Senadores y diputados federales, priístas y satelitales, no supieron o no quisieron estar a la altura de las circunstancias dominantes en el país. Ignoraron la realidad de un México que lleva a cuestas a más del 50 por ciento de la población en condiciones de pobreza, miseria y abandono. Olvidando que el saneamiento de las finanzas públicas es apenas un medio y no un fin en sí.

No les dijo nada que la población económicamente activa disponible para producir bienes y servicios (PEA), sujeto potencial a los gravámenes directos, representa el 59.8 % de los mexicanos en edad productiva y, de esta, como lo apuntara oportunamente el INEGI, el 27 por ciento apenas alcanza a percibir un mini salario. Tampoco escucharon al SAT que divulgara que el Padrón de Contribuyentes Activos se integra por 10 millones 463,436 personas físicas que representan 37% del total; 15 millones 379,721 asalariados que equivalen a 56.9%: 1 millón 179,405 personas morales que son 4.4% y 13,504 personas morales que representan 0.0% del total, considerados como Grandes Contribuyentes.

En total, 27 millones 36,066 personas físicas y morales las que están inscritas en el Padrón de Contribuyentes Activos hasta el pasado mes de agosto del año en curso; 24.5 % de la población total y a estos va dirigida la andanada fiscal, con la salvedad de que los asalariados pobres, ubicados en el umbral de hasta cinco mini salarios, no pagan ISR. Quienes cargarán sobre sus espaldas con la tributación directa serán los mismos contribuyentes cautivos de siempre; bajo el supuesto de que no habrá de agudizarse el desempleo entre las clases medias que perciben ingresos por arriba del umbral citado. Como contrapartida, eso sí, los pobres, ese más del 50 % de la población, tributará a la hacienda pública pagando impuestos indirectos sobre bienes y servicios, por el derecho a sobrevivir en un país que les da la espalda.

Tampoco escucharon la lastimera y a destiempo aceptación de Calderón Hinojosa y su secretario de hacienda, de que la mayoría de los “grandes contribuyentes”, poderosos consorcios nacionales y extranjeros que operando en México viven bajo resguardo, reciben un aterciopelado trato fiscal, contribuyendo apenas con el 1.8 de sus utilidades antes de impuestos.

El bodrio Fiscal aprobado, lejos de tender a fortalecer la capacidad real de compra y con ello a la dinámica del mercado interno, a más de romper el equilibrio ingreso-gasto de millones de familias, la restringen: abatiendo consumo, ahorro, producción, productividad y empleo, matando a la gallina de los huevos de oro que sustentando la economía nacional, pretenden salvar.

No cabe duda de que pese a todas las limitaciones y desviaciones que pudieren atribuirse a López Obrador y al movimiento que el tabasqueño encabeza, es más que evidente que han tenido razón en su persistente denunciar, protestar, y proponer como de urgente y pronta resolución un nuevo modelo de país.

Por ahí un político veracruzano llama a la ciudadanía “a no satanizar a los diputados federales” señalándoles por su falta de visión y compromiso para con sus electores. Su llamado cae en el vacío. No se les “sataniza” porque su actuación no corresponde al terreno de la mitología; se les señala y juzga objetivamente porque, salvo muy contadas excepciones, tanto éstos como los senadores, incurren en traición a sus representados y a la democracia representativa. Éstos han dado muestra fehaciente de que responden a intereses coyunturales de la partidocracia, los gobernadores, y los poderes fácticos, y no a sus representados y a los intereses superiores de la Nación.

Frente a tal traición no cabe el mayor o menor costo político electoral. En lo individual y en lo colectivo, y la excepción no hace sino confirmar la regla, la perspectiva electorera es irrelevante frente a lo que está en juego, el destino de México. Si algo en común tienen con el mitológico “Satán”, es que juegan con lumbre.

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domingo 25 de octubre de 2009

Sociedad y crisis del sistema de partidos políticos

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En nuestra isla de la fantasía el Congreso local por mayoriteo de la diputación priísta y a instancias del titular del ejecutivo aprueba sin mayor trámite restarle funciones a la Secretaría de Desarrollo Social, transfiriendo programas y recursos destinados al combate a la pobreza a la Secretaría de Gobierno. Sin más propósito que, por un lado, bajar del caballo a Ranulfo Márquez en su aspiración de alcanzar la candidatura del PRI al gobierno de Veracruz y, por el otro, centralizar la operación político electoral para los comicios del año próximo.

Esto en un escenario y contexto de un ambiente político en la capital de la República que se calienta y se enrarece a consecuencia del albazo calderonista en contra del Sindicato Mexicano de Electricistas y la aprobación por mayoría del PRI y el PAN de una Ley de Ingresos para el 2010 y su miscelánea fiscal correspondiente, a todas luces recesiva y contraria al interés de la Nación.

Lo aprobado por el Congreso local en nuestra ínsula, sin ruido, a la chita callando y sin el mayor asomo de una oposición responsable y consecuente, no puede considerarse como un hecho aislado y ajeno al ríspido clima que prevalece en la capital del país. Por ahora y en tanto no se pronuncia el pleno del Senado a favor de modificar la minuta de la Cámara de origen, el costo político de la aprobación del paquete económico recae en el PRI y su sumisa diputación federal. Interponiéndose en el camino del joven diputado federal y delfín a quien se pretende imponer como candidato priísta a la gubernatura de Veracruz, por lo que hay que poner las barbas en remojo, anticipándose a lo que viene.

De ahí que lejos de proceder a adelgazar el pesado aparato gubernamental estatal, se recurre a una medida coyuntural de “reingeniería”; poniendo en manos de Reynaldo Escobar Pérez, o sea las del propio gobernador, aquellos programas y recursos previstos para inclinar la balanza electoral a favor del partido de la fidelidad.

Y no se esperaba menos cuando ya el propio maestro Fidel Herrera Beltrán en días pasados pusiera en evidencia la incapacidad de su gabinete para seguir puntualmente las directrices emanadas del titular del Poder Ejecutivo Estatal, constatando de viva voz del Secretario de Desarrollo social, las aspiraciones de este de desbancar al delfín de su posición de candidato impuesto. Con la medida aprobada por el Congreso, se descobija a Ranulfo al mismo tiempo que se asegura que programas y recursos no se dispersen ni sean empleados para un destino diferente a lo que electoralmente conviene.

El PAN viene con todo en su pretensión de ganar la gubernatura de Veracruz en el 2010, encabezándolo Miguel Ángel Yunes Linares. El todo incluye programas y recursos federales asistencialistas con clara orientación electoral. El maestro Herrera Beltrán así lo percibe y actúa en consecuencia centralizando bajo su control personal lo que a programas y recursos estatales se refiere. Lo que estaría por verse es si Escobar Pérez y su paso de elefante como operador político, tocará baranda o fungirá como simple figura decorativa, sumiso firmón al servicio del patrón.

Y mientras en el aldeano ajedrez se acomodan alfiles y peones con una estrechez de miras estrictamente de corte electorero, el consenso nacional crece y se fortalece en torno a lo que para el futuro ofrece una clase política insensible y corrupta que conduce al país al despeñadero. Ya no es un secreto; la gran mayoría de la población podrá ser ignorante pero de ninguna manera pendeja; lo que esta percibe, es que cada vez es mayor el distanciamiento entre sus intereses cotidianos de supervivencia en los que se sustenta la vida económica y social del país, y los propósitos, objetivos y “buenos deseos de salvar a México”, de una nefasta partidocracia que tiene secuestrada a la endeble democracia representativa.

Clase política y sociedad civil marchan por caminos paralelos sin un punto de encuentro aceptable. Se mueven con ritmos diferentes y con grados de pertinencia y urgencia cada vez más contrapuestos para afrontar las crisis concurrentes que se agudizan. La crisis de credibilidad, sentido común e ilegítima representatividad por la que atraviesa el sistema de partidos políticos en México, está expuesta en el terreno de lo obvio; correspondiéndose con el modelo agotado de un neoliberalismo fracasado que el gobierno de México y la clase política en su conjunto se resiste a abandonar, como ha quedado asentado con la aprobación por la Cámara de Diputados de La Ley de Ingresos y Miscelánea Fiscal para el 2010, al ponerse en el tapete de la negociación el costo político partidista y no el interés de la nación.

El PRI y el PAN, mejor conocidos hoy por la agudeza del ingenio popular como PRIAN, no son los únicos que tendrán que afrontar el costo político de las canalladas del régimen calderonista. Es el sistema de partidos políticos en su totalidad el que en las urnas habrá de cargar con el costo electoral de dejar en manos del pueblo el pagar los platos rotos de más de cinco lustros de neoliberalismo despilfarrador. Ni sabe ni quiere reconocer la profundidad de su propia crisis y mucho menos su derrota como instrumento de interés público, mediador del permanente conflicto que genera el poder fáctico confrontando al interés superior de las mayorías subordinadas.

Constituido en juez y parte, el sistema de partidos políticos en nuestro país se ha privado a sí mismo de legitimidad democrática. Sirviendo a dos amos, queda mal con aquel a quien se debe, traicionándolo. El mal que ello acarrea a México en su presente y futuro, está a la vista. En el terreno de lo estrictamente electoral no podría estar peor; debiendo recurrir, para mantenerse, al manido expediente de la simulación, la manipulación mediática y el grosero manejo de programas y recursos asistencialistas a cambio del voto, capitalizando en su provecho la miseria que dice combatir.

Lo mismo en el ámbito federal que en nuestra insular aldea, el obligado costo electoral se cubrirá con dinero de los propios contribuyentes. Diputados federales y locales, expresión concreta de la nefasta partidocracia, así lo entienden actuando en consecuencia. En tanto que el grueso de la sociedad civil, hasta ahora paciente, conservador, conformista y la mayor de las veces indiferente, está al límite de su resistencia.

Suele decirse que el hilo se revienta por lo más delgado. Esperemos por el bien del país que la cauda de contribuciones fiscales directas e indirectas que habrán de descarnar la espalda de más de 50 millones de mexicanos en condiciones de pobreza y pobreza extrema, entre los que se cuenta a 2.5 millones de desempleados que sin tener ingresos deberán pagar impuestos por lo que consumen, no sea la gota que derrame el vaso.

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La marcha del SME y los medios de comunicación de masas

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El fenómeno de la comunicación afecta en profundidad a toda la organización social y ésta debe ser aprehendida en términos de relaciones de fuerza y no de comunicabilidad o de incomunicabilidad. Los modelos comunicacionales no explican la sociedad, sino que es la estructura social la que explica los modelos comunicacionales.

Armand Mattelart

Son muchas las lecturas a que se presta el absurdo accionar de un Calderón Hinojosa que aparentemente de buenas a primeras, decide de un plumazo extinguir tanto a la paraestatal Luz y Fuerza del Centro como al Sindicato Mexicano de Electricistas y sus más de 45 mil agremiados. Cada interpretación depende de la posición que se tenga en la escala social, del conocimiento sobre el tema y del grado de compromiso para con este sufrido país. Los mismo tratándose de la marcha de reclamo del pasado jueves, objeto de todo tipo de especulaciones, que del rumbo que debería tomar el movimiento de masas que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

Como ciudadano común, dependiente de la información y desinformación mediática a que estamos sometidos, quiero detenerme en una de las tantas aristas del tema que hoy es motivo tanto de preocupación como de posicionamientos encontrados, así como de una desparpajada indiferencia: El papel que en el conflicto han jugado los principales medios de comunicación de masas, lo mismo electrónicos que impresos que contribuyen a la construcción de la opinión pública.

A mi juicio, si algo de relevante ha tenido la marcha y mitin en el Zócalo de la Ciudad de México, en un país en el que el reclamo popular sólo queda en eso frente a la ceguera y falta de sensibilidad de las autoridades, es su contribución a la toma de conciencia de sectores importantes de la población y, específicamente entre los que se consideran de izquierda en un amplio espectro que va del radicalismo extremo al colaboracionismo sistémico, en torno al papel que le corresponde jugar a los medios de comunicación de masas, como soporte ideológico de un sistema político, económico y social tan corrupto e ineficaz como el que domina en México.

Y no me refiero a aquellas personas que de manera intuitiva descalifican a tal o cual medio, lanzando improperios en su contra o en contra de sus personeros más destacados que día a día atraen la atención del auditorio, bajo el considerando que es a mentadas de madre como habrán de resolverse los graves problemas de un país sin rumbo cierto y sin avezado timonel. No. Me refiero a los sectores más avanzados de la izquierda que percibiendo el fenómeno, hasta antes del actual conflicto se circunscribían a denunciar lo obvio considerándolo per se y no como expresión intrínseca del capitalismo, sistema social, económico y político dominante en el planeta.

Para estos últimos, si nos atenemos a la poca información difundida al respecto, ha quedado claro que no son los medios en sí los que juegan en contra de los movimientos populares, sino el sistema capitalista en su conjunto del cual estos son lo mismo parte que voceros y conformadores de una opinión pública que debe ser manipulada ideológicamente y sujeta a los intereses trascendentes del sistema dominante. Tarea en la que los López Dóriga, o un desdibujado Ciro Gómez Leyva, entre otros, son apenas simples y serviles peones al servicio del patrón y el gran capital. Combatir a tal o cual medio o a estos últimos con estériles denuncias y reclamos, carece de sentido; si hoy son estos mañana serán otros, prevaleciendo siempre la función central de respaldar ideológicamente al sistema del cual son parte activa.

A estas alturas del conflicto social desatado por Calderón Hinojosa, cuyas consecuencias a favor del régimen y del poder fáctico real a decir de los voceros calderonistas son irreversibles, tal toma de consciencia rebasa las expectativas generadas por la movilización del jueves último, haciéndose acompañar por la convicción de que el avance de la izquierda tanto social como electoral por el camino de una simulada democracia representativa, tiende a cerrarse. No es coincidencia el que entre las bases del movimiento que encabeza López Obrador, algunos presionen a este a dejar de lado el camino pacífico de la protesta, el reclamo y la denuncia en torno a un gobierno insensible, ineficaz y anti democrático, para avanzar por la vía de la organización, el programa y la acción consecuente en el combate al sistema capitalista en su conjunto, haciendo sentir el peso específico del descontento popular frente a un estado de cosas ya inaceptable.

Como tampoco es coincidencia el que el tema de la muerte de las ideologías y la lucha de clases, ocupen ahora lugar destacado en el debate entre amplios sectores de la izquierda. Tema que transversalmente pasa por el papel de los sindicatos y organizaciones de masas, en un retorno al marxismo como instrumento de análisis de la realidad concreta y guía para la acción.

En política las coincidencias no existen como tampoco la angelical caridad cristiana que muchos esperan de los medios masivos de comunicación. Todo gira en torno a los objetivos del sistema dominante, sus contradicciones y su capacidad histórica de supervivencia. Así lo están entendiendo aquellos que leyendo entre líneas se ocupan de obtener de la marcha del SME las mejores lecciones, sin detenerse en la interpretación simplista de la desgastante pugna intra e interpartidista por sacarle el mayor provecho electoral a una movilización social que busca respuestas en escenarios y caminos diferentes.

Que tanto influya lo anterior en el conjunto de la izquierda en México, está por verse. Lo relevante es que el tema ya está puesto en el centro del debate.

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viernes 23 de octubre de 2009

Ley de Ingresos. Senadores del PRI enmendarán la plana

México SA

Carlos Fernández-Vega

Logran Calderón, panistas y priístas consenso en su contra


El consenso es un artículo de lujo que difícilmente se encuentra en este heroico país, pero las más recientes decisiones del inquilino de Los Pinos, su servicial bancada en San Lázaro y sus queridos amigos tricolores han promovido lo que muy pocas veces se alcanza a registrar en este México lindo y querido: un punto de acuerdo entre diferentes grupos económicos, sociales y políticos para rechazar, tajantemente, el esperpento recaudatorio aprobado el pasado miércoles por los susodichos. Es tal la coincidencia, que hasta los propios legisladores priístas (pero en el Senado) rechazan el engendro y amenazan con practicarle urgente cirugía reconstructiva, si bien no por razones humanitarias, sí por el elevadísimo costo político que pagará el otrora partidazo por apoyar el saqueo fiscal a los de siempre.


Empresarios de todo color y tamaño, sindicatos, partidos políticos, académicos y, en lo inaudito, banqueros han condenado el paquetazo 2010 de Felipe Calderón (el cual, a final de cuentas, quedó igual, pero sin 2 por ciento de IVA disfrazado) aprobado por los corderos panistas y los tigres (de papel) priístas, y lo han hecho no sólo por el salvaje atraco que, en plena crisis, para la población representa el alud de impuestos que a partir del primer día del ya cercano año nuevo deberán pagar para que los señores de la clase política mantengan su tren de vida, sino por tratarse de otro parche fiscal, meramente recaudatorio, y de una política económica (por llamarle de alguna manera) abiertamente recesiva y dañina para los intereses nacionales.


Muy contentos deben estar en Los Pinos, porque si la primera mitad del gobierno calderonista resultó un verdadero fracaso, con el paquetazo 2010 arrancan la segunda mitad con aires renovados, el acelerador a fondo y toda la intención de empeorar su propio récord. Pero no todo es pérdida: después del triunfo prianista del pasado miércoles, por fin Humberto Roque Villanueva quedó liberado de su trauma histórico (provocado por las consecuencias políticas y sociales de su muy famosa roqueseñal); ahora, el político priísta podrá mofarse de otros que lo superaron (la oportunísima gráfica de Paco Olvera ayer en La Jornada da puntual cuenta de quiénes son los tres cochinitos) en eso de pasar a cuchillo a los mexicanos de siempre.


Lo más llamativo de todo esto es que, con sus decisiones el prianismo se cubre de estiércol, pero exige salir limpio y perfumado de la cloaca. Así, el adulador número uno y porrista oficial del inquilino de Los Pinos, César Nava, cínicamente se sacude el excremento y culpa a los tricolores del engendro recaudatorio; éstos, a su vez, achacan la deposición a los blanquiazules, mientras Felipe Calderón, hundido hasta el cuello, finge demencia, creyendo que alguien le cree. Lo cierto es que en eso de las mañas no hay quién le gane al otrora partidazo, y por medio de su nueva generación de legisladores en San Lázaro ya exhibió comprometedor documento oficial del doctor catarrito asumiendo la propuesta de incrementar la tasa del impuesto al valor agregado (el plan B que juraron no tener). El problema es que cada uno de ellos piensa que queda como recién salido de la lavadora cuando le echa la culpa al otro, cuando en realidad llevan muchos años revolcándose en el mismo lodo. Pero al doctor catarrito nada le importa: no me alcanza la lana, fue la primera reacción de Agustín Carstens.


Pues bien, los senadores tricolores son quienes pretenden salirse del chiquero y sacudirse el regalito enviado por sus correligionarios en San Lázaro. Informa La Jornada (Andrea Becerril y Víctor Ballinas) que la fracción del PRI en el Senado anunció que regresará la Ley de Ingresos a la Cámara de Diputados, ya que la modificarán a fondo para eliminar el (aumento al) IVA y otras cargas impositivas que lesionan a la mayoría. Las críticas que ha generado ese paquete en diversos sectores y las declaraciones del dirigente del PAN, César Nava, quién calificó la miscelánea aprobada en San Lázaro como insuficiente, son los factores que decidieron a los senadores enmendar la plana a sus compañeros de partido. En conferencia, Jesús Murillo Karam dijo que coinciden con lo expresado por el panista Nava y por ello van a cambiar las minutas. Eliminarán el aumento al IVA, al ISR y propondrán incrementar cuatro dólares el precio del barril de petróleo y subir a un punto el déficit fiscal. Retomaremos nuestra propuesta, porque no sólo se trata de salvar la caja del gobierno, sino de generar crecimiento y generar empleo. Si dicen que es nuestra propuesta la que se aprobó, pues que sea la nuestra de verdad.


Mientras eso sucede, si es que en realidad sucede, ayer, más diminuto que de costumbre, apareció en San Lázaro el porro oficial del gobierno calderonista: Javier Lozano Alarcón, a quien le fue como en feria de pueblo, no de gratis, porque a lo largo de casi tres años como (dice) carismático secretario del Trabajo ha hecho hasta lo impensable para granjearse las simpatías de propios y extraños. Al grito de que el chaparro ponga su changarro, el operador del presidente del empleo se vio en la penosa necesidad de rozarse con la chusma, él que a todas luces es sueco.


Fue tan exitosa su presencia ante el pleno de la Cámara de Diputados, con todo y séquito de edecanes panistas, que su comparecencia causó furor: la contabilidad se detuvo al llegar al millón de mentadas; sólo dijo sandeces durante los pocos minutos que parloteó; los borreguitos blanquiazules tuvieron que intervenir mil veces en su defensa y, sudoroso y al borde de un ataque de nervios, el simpático cuan resultón integrante del gabinetazo calderonista salió huyendo ante la presencia de un contingente de electricistas, al que no pudo evacuar por decreto ni con la Policía Federal Preventiva. El que rápidamente lo ayudó a resolver el entuerto fue el presidente en turno de San Lázaro, Francisco Javier Salazar Sáenz, una joya más de los blanquiazules y otrora secretario del Trabajo con la eminencia Vicente Fox, quien también corrió y corrió en Pasta de Conchos, ante las exigencias de los deudos. ¡Y

todavía creen que el excremento no los toca!


La Jornada 23/10/09