“Con todo y sus intenciones de impulsar una reforma que libere a Petróleos Mexicanos (Pemex) de su carga fiscal, el gobierno de Felipe Calderón no considera deshacerse de esa paraestatal como principal fuente de ingresos para financiar el gasto público.”
1. Para definir o caracterizar a un gobierno importa poco o nada (a pesar del acendrado presidencialismo mexicano que viene desde los años treinta) que el presidente de la República sea alto o bajo, guapo o feo, homosexual o muy macho; basta con saber de dónde vienen los dineros que hacen posible el presupuesto público y en qué ramas se distribuyen para ser usado.
¿Quiénes aportan el mayor porcentaje con el que se integra el presupuesto anual? ¿Viene esencialmente de productos de capital, es decir de los negocios empresariales o de los productos del trabajo, es decir, de lo que debería corresponder a los trabajadores? Una vez integrado, ¿cómo se distribuye, en dónde y en qué se gasta? Se piensa y se cree que quien más gana y más riqueza posee debe pagar más y quien gana poco o nada debe recibir mayores apoyos. Pues no, es al contrario.
2. Cuando empieza a planearse el presupuesto público de antemano se descarta una reforma fiscal que signifique que los que más ganan y más tienen paguen más porque los gobiernos del PRI, sobre todo los del PAN, son gobiernos al servicio de los empresarios, de los grandes inversionistas mexicanos y extranjeros. ¿Qué argumento usa el gobierno para justificar que los poderosos dueños del capital paguen poco, nada o les devuelvan lo que pagaron? Pues simplemente que hay crearles las mejores condiciones para garantizarles ganancias y así evitar que se vayan a invertir en otro país. Por ese motivo les permiten pagar salarios miserables a los obreros y evitan que se creen sindicatos que los enojen. El mejor ejemplo son las grandes empresas maquiladoras que instalaron en México desde los ochenta como verdaderos centros de esclavitud.
3. En tanto que en la mayoría de los países los millonarios que ganan más y tienen más dinero y propiedades están obligados a pagar del 20 al 50 por ciento de sus ganancias en contribuciones para el presupuesto público a fin de que éste sirva para la creación de escuelas, profesores, hospitales, médicos, comunicaciones y transportes, viviendas baratas, etcétera, en México los inversionistas apenas pagan del 10 al 13 por ciento cuando pagan, pues un porcentaje muy alto de esos grandes ricos se pasan la vida haciendo trampas con “eficientes” contadores que los ayudan a demostrar que no obtienen ganancias. Se acaba de denunciar el descubrimiento de una pérdida de 50 mil millones de dólares en beneficio de empresas mexicanas que han ocultado sus ganancias. Casos que se repite en México de manera ordinaria y permanente.
4. Mientras tanto, de manera paralela, a miles de millones de trabajadores con bajos y miserables salarios se les obliga a contribuir con su trabajo, así como mediante pagos directos e indirectos de impuestos a un presupuesto público que al distribuirse apenas les tocan migajas bajo la mesa del gran banquete empresarial. A los trabajadores se les obliga a pagar el mayor porcentaje para el presupuesto público y a cambio de ello reciben servicios públicos muy deficientes, tales como hospitales con carencia de camas, enfermeras, médicos, medicinas, instrumental quirúrgico o escuelas carentes de edificios, profesores, espacios y demás condiciones para una buena educación. ¿No es acaso el presupuesto una forma más de burlase de los trabajadores queriéndoles ver la cara de tontos, mientras los ricos pagando poco reciben todos los beneficios?
5. Es risible y, hasta repugnante, ver (como en el mercado) cómo los partidos y sus legisladores piden y regatean algunos miles de pesos para un ramo quitándoselo a otro como si con esas medidas mejoraran las cosas. En vez de que las izquierdas con concentraciones masivas obliguen al gobierno y a los legisladores a destinar al gasto social, a los campesinos, a la salud, a la educación, etcétera los más grandes porcentajes, como si estuvieran en el mercado gritando “quién da más” buscan esconder la necesidad de una profunda reforma fiscal progresiva donde los inversionistas tengan la obligación de pagar de acuerdo a sus millonarias ganancias y no se dediquen a hacer Teletones, Juguetones y demás actividades asistenciales que sólo buscan evitar el pago de impuestos.
6. Si los inversionistas, los grandes multimillonarios, pagaran los impuestos que les corresponden (como en otros países) tendríamos el doble del presupuesto público. Habría dinero para todo. Pero los gobiernos priístas y panistas, al actuar como representantes empresariales, han querido imponer impuestos a todos para ayudar al enriquecimiento mayor de unas cuantas familias que cuando más entregan el 10 por ciento. ¿Con qué argumentos se evitan gravar artículos suntuarios como los caros automóviles, los aviones, los lujosos viajes turísticos o las joyas por ejemplo? Simplemente porque son fuentes de empleo y suelen pagar impuestos. Siempre contará la poderosa burguesía saqueadora de las riquezas del país con los argumentos necesarios para justificar sus privilegios y con los legisladores del PAN y el PRI para defenderlos.
7. Por eso el presidente ilegítimo Felipe Calderón propuso ayer a la Cámara de Diputados un incremento al presupuesto de seguridad y justicia de 39 por ciento en términos nominales con respecto al del año pasado. Argumentó que este problema representa el “principal desafío” para el país. Al entregar ascensos a 2 mil uniformados y reconocimientos a elementos de la Policía Federal Preventiva (PFP) en las instalaciones de la corporación, pugnó por la aprobación de esta propuesta e insistió en su llamado a los gobiernos estatales y municipales a que trabajen con la Federación para acabar con el cáncer de la delincuencia. En lugar de destinar la mayor cantidad del presupuesto para resolver problemas directos y urgentes de la población la política calderonista se encamina a militarizar más al país.
8. Luego de la firma del Acuerdo de Seguridad, el Ejecutivo presentó un balance de las acciones realizadas desde la firma del citado documento y señaló que las fuerzas federales han detenido a 35 secuestradores y tres bandas, y liberado a 338 personas plagiadas en esta administración. Pero no dijo cuantos policías y militares han muerto ni tampoco habló de los asesinatos sufridos por personas inocentes. Como este ejemplo de desvío presupuestal se han dado mucho más, sobre todo aplicando el subejercicio presupuestal en rubros como salud y educación a pesar de las grandes necesidades de presupuesto que se registra en esos sectores. La discusión y la aprobación del presupuesto público son un nuevo engaño y manipuleo al pueblo. Se espera que el FAP movilice a la población y no caiga en las prácticas de mercadeo.
El fenómeno de violencia desbordada y deshumanización que ocupa nuestra atención hoy día, no es algo que surge por generación espontánea ni resultado de circunstancias coyunturales propias de un estado de cosas de un país que habiendo perdido el rumbo, tardíamente busca y no encuentra acomodo en la globalidad. Lo que hoy preocupa y tiene desconcertada a la sociedad mexicana viene de atrás; resultante de un proceso histórico de acumulación de frustración y descomposición social, en el que el dejar hacer, dejar pasar, es la constante. Hoy simplemente, conflictos históricamente no resueltos, hacen crisis saliéndose de cauce.
El fenómeno de la violencia no es nuevo en el país. Se remonta a la época colonial, con antecedentes en las sociedades prehispánicas y hoy día se expresa con mayor fuerza no en el ámbito de la seguridad pública como mediáticamente se construye una falsa percepción del fenómeno. El mayor grado de violencia se expresa, entre otras cosas, en la explotación y marginación de los pueblos indígenas, en el trabajo inhumano en las minas, en el trabajo infantil, en el congelamiento a lo largo de varias décadas de los salarios de los trabajadores, en el abandono del campo, en la relación asimétrica de genero, en la exclusión de los jóvenes de una vida digna y con esperanza, y en la expoliación de que es objeto el pueblo de México por parte de trasnacionales extranjeras, que controlan los principales renglones de la economía. La pobreza extrema, la desigualdad y la exclusión, son dialécticamente causa y efecto en el proceso de acumulación de frustración y descomposición de la sociedad mexicana.
La corrupción, la impunidad, la opacidad y el afán desmedido de acumulación de riqueza de una minoría rampante y el privilegio de la especulación por sobre la generación del valor real de la producción, impulsan y retroalimentan dicho proceso, pero de ninguna manera pueden considerarse causa última; en tanto que a su vez estas conductas antisociales son consecuencia estructural de raíces profundas en un México que no termina de construirse, que persiste siempre en arribar tardíamente a los eventos que jalonan el desarrollo de una humanidad en constante evolución. De un país que históricamente no ha encontrado rumbo y que persiste por marchar por camino equivocado entre conflictos no resueltos.
Pretender erradicar el mal de raíz, combatiendo los efectos sin atender las causas, es tanto o más criminal que aquello que se dice combatir. El número de niños que fallecen antes de cumplir cinco años, por hambre o por enfermedad, no se destaca ni en los discursos ni en las marchas de una clase media confundida y manipulada. Como tampoco figura en el mensaje mediático el número de indígenas víctimas del abandono o la represión, ni el número de trabajadores que mueren cotidianamente a consecuencia enfermedades propias de condiciones laborales inhumanas. Mucho menos es objeto de atención y preocupación el número cada vez mayor de mexicanos en condiciones de pobreza extrema, como eufemísticamente se califica a la miseria.
Así, la inseguridad pública, a la luz de la percepción mediática que se nos impone, en primera y última instancia, termina por ser simple pretexto para gobernantes y empresarios que con ello reproducen e incrementan corrupción e impunidad. Más vehículos, más armas, más equipo, más instalaciones, más publicidad, cierran el círculo de la demanda y la oferta de estos bienes materiales. Los mismos de siempre suman riqueza, en tanto avanza el proceso de acumulación de frustración y descomposición social, en un país que bien merece mejor destino.
Con todo el respeto que me merece un luchador social como el Maestro Atanasio García Durán, la terca realidad se ha venido encargando de poner sobre la mesa una realidad incontrovertible: el PRD ya no quiere queso sino salir de la ratonera. Ya no necesita más tribus ni dirigentes cupulares, con lo que tiene es suficiente para estar como está.
Es por ello que llama la atención el que el ex diputado local, frente a una crisis que ya no tiene ni pies ni cabeza,proponga la constitución de una agrupación más que, bajo la denominación de “Nueva Izquierda Veracruz”, influya y determine en la conducción de la estructura perredista en la entidad. Siguiéndose los mismos pasos de los recientemente creados “Frente Amplio Social” y “Alianza de Pueblos y Organizaciones de Veracruz”, promovidos por Uriel Flores Aguayo y Juan Carlos Mezhua, respectivamente.
En los tres casos, los promotores han afirmado que no pretenden integrar grupos corporativos, no obstante, conociendo de qué pie cojea el perredismo y ante la proximidad del proceso electoral federal del 2009, es de dudarse que no se tengan intenciones clientelares. Aunque cabe destacar –y por ello llama la atención el nombre de “Nueva Izquierda”- que cuando menos en lo que toca al maestro García Durán, este se ha mantenido firme y consecuente al lado de Izquierda Unida, tanto en la pugna por la presidencia nacional del partido, como en las tareas del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo que encabeza Andrés Manuel López Obrador.
Si lo que se pretende es recuperar la estructura perredista en Veracruz, las últimas experiencias indican que esta acción debería tener lugar a partir de la unidad y no de la dispersión, bajo la condición de que el rescate debe partir desde abajo, con la participación democrática de la base. Y por favor, alejada de la concepción tribal y clientelar que tanto daño ha infringido a la izquierda de este país.
Para el líder, el conductor, el ciudadano, el activista, el consejero, el amigo.
El sábado pasado se fue un entrañable compañero y amigo, a la edad de 69 años, joven, lúcido y tranquilo, pero afectado por dolencias óseas y cardio-vasculares. Se preparaba como siempre a trabajar, próximamente seria propuesto para encabezar una comisión internacional pro defensa de las discapacidades, y como siempre, por prescripción médica, preparaba su viaje. Un chequeo de última hora permitió una revisión de un marcapaso que usaba ya hace tiempo. Se lo cambiaron, no resistió, 48 horas después, vio disminuir sus fuerzas, agotado y con dificultades para moverse, presintió el final, en cama mando llamar a toda su familia (hijos y nietos), bromeó, dio recomendaciones a todos, y como siempre, la voz del abuelo despejó las dudas, se despidió, tranquilo, sin sobre saltos, cerró los ojos, doña Silvia, su esposa, le dio un beso y se durmió…para siempre.
Conocí a Gilberto Rincón hace más de 26 años, la militancia en la izquierda me hacia admirarlo, el mexicano que mas veces había estado en la cárcel, icono de la persecución política. El en el PSUM y yo haciendo mis pininos en el PMT. En los finales de Valentín Campa, reunión urgente en CENCOS, miembros de los comités de base del Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), encabezaba la reunión Heberto Castillo, 30 minutos después llegó Gilberto, indescriptible la escena, aplausos, reconocimiento y después de su intervención mi admiración.
Gilberto fue promotor de la unidad de la izquierda, discutidor nato exploraba con creces la coyuntura e intuía desenlaces. Proponía soluciones, buscador incansable de un cambio en el país, resistió y levantó siempre la bandera de la esperanza.
En 1988 buscó nuevamente la unidad de proyecto de izquierda, tenía dudas sobre la ruptura del PRI, pero consolidamos la candidatura de Cuauhtemoc Cárdenas. El triunfo electoral y social del experimento nos llevó a fundar el PRD, ahí me convertí en compañero de partido de uno de los hombres mas sólidos en formación, vocación y espíritu de lucha. Critico de la realidad política, del régimen en su conjunto, previó el acartonamiento de los actores, la esclerosis del sistema de partidos, las insuficiencias de una democracia tutelada, la inmovilidad del sistema y la exposición de sus vicios, el aniquilamiento del ciudadano. Hizo propuestas en el seno del consejo del partido, no fue escuchado y se fue, junto con el salimos miles de militantes y activistas que buscábamos formas y métodos de organización renovados. El crisol amarillo hegemonizado por corrientes y prácticas, para nosotros cuestionables, nos permitió imaginar la construcción de un proyecto socialdemócrata afín a los intereses del ciudadano de a pie, preocupado por sus formas de organización, por sus formas de representación, por sus causas, por sus intereses cotidianos: la extrema pobreza, la educación indígena, la diversidad sexual, las capacidades diferentes, etc.
Visitó varias veces Veracruz, como candidato a la presidencia y como vecino, solía pasar fines de semana en Boca del Río, adonde fuera, el reconocimiento de la gente, el aplauso, la consideración.
Rincón Gallardo no encabezó una corriente política sino una esperanza, una visión del mundo, un sentido del quehacer político, más allá, incluso de los intereses generados en la actividad política: Poder y Dinero.
El comité promotor del Partido Democracia Social en Veracruz lo recordará siempre con cariño, respeto y una gran admiración.