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domingo, 1 de noviembre de 2009

Ley de Ingresos 2010. Juegan con lumbre

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce


“Más pronto cae un hablador que un cojo”

Lo percibido era más que obvio: el interés partidista por sobre los intereses de la Nación ha sido la tónica de la discusión y aprobación, en su caso, de la Ley de Ingresos y Miscelánea Fiscal para el 2010. La partidocracia y el peso de los poderes fácticos que le sustentan, pudo más que la voluntad popular presuntamente representada en el Congreso de la Unión.

En la Cámara de Diputados la noche de ayer, y la de de Senadores el día anterior, PRI, PAN y su satélite verde, ratificaron la profunda brecha entre mandantes y mandatarios, haciendo de la simulada democracia representativa triste papel de caricatura.

Con honrosas excepciones, diputados y senadores matan así a la gallina de los huevos de oro. Negándose a toda posibilidad de sustentar la viabilidad del Estado mexicano frente a la crisis en principios sustantivos de equidad y justicia social. Haciendo prevalecer privilegios del gran capital por sobre las necesidades reales y sentidas de las mayorías, profundizando la brecha de la desigualdad y contribuyendo a una mayor polarización de la sociedad.

Destacando el papel vergonzante del PRI en el Senado, que por salvar su hoy en duda capital político, optara por la abstención negociada en un tema en el que ofreciera a sus electores oponerse por la vía del voto en contra.

Del PAN no podía esperarse otra cosa diferente que su voto a favor del incremento en el ISR y el IVA. Así lo mandata su naturaleza reaccionaria y contraria al interés de la Nación. La abstención del PRI en el Senado, lavarse las manos, no le resta responsabilidad; avalando lo votado por su bancada en la Cámara de Diputados le iguala con su adversario político, habiéndose identificado plenamente con la idea ya formada en el imaginario popular de un maridaje obsceno al que se le conoce como PRIAN.

Si lo que pretendiera el tricolor fue el no cargar con el costo político de la aprobación de una Ley de Ingresos y su correspondiente Miscelánea Fiscal, antipopular, absurda e injusta, a mi juicio el tiro le salió por la culata.

Si de capital político se trata, al anteponerse este al interés de la mayoría de los mexicanos y a lo que la razón recomienda para intentar salir de la crisis sistémica global cuyos efectos en México apuntan a un desastre, el PRI resulta el gran perdedor. Incapaz de oponer alternativas racionales, su salida es: “Nos inclinamos a favor de lo menos peor”, como lo expresan sus voceros oficiales y oficiosos. La gente sabrá, llegado el momento, poner en la balanza compromisos no cumplidos y soberbia triunfalista de un partido político que pretendiendo recuperar la presidencia de la República en el 2012, en los hechos coparticipa con el PAN en el retroceso social y económico, así como en el hundimiento del país que acarreará un bodrio fiscal que lejos de cumplir con el propósito de impulsar el crecimiento económico y la generación de nuevos empleos, resultará recesivo, contrario a lo que la lógica está indicando a nivel internacional como alternativa válida de búsqueda de caminos viables para salir de la crisis y, de paso, altamente lesivo para la economía de las mayorías populares.

Senadores y diputados federales, priístas y satelitales, no supieron o no quisieron estar a la altura de las circunstancias dominantes en el país. Ignoraron la realidad de un México que lleva a cuestas a más del 50 por ciento de la población en condiciones de pobreza, miseria y abandono. Olvidando que el saneamiento de las finanzas públicas es apenas un medio y no un fin en sí.

No les dijo nada que la población económicamente activa disponible para producir bienes y servicios (PEA), sujeto potencial a los gravámenes directos, representa el 59.8 % de los mexicanos en edad productiva y, de esta, como lo apuntara oportunamente el INEGI, el 27 por ciento apenas alcanza a percibir un mini salario. Tampoco escucharon al SAT que divulgara que el Padrón de Contribuyentes Activos se integra por 10 millones 463,436 personas físicas que representan 37% del total; 15 millones 379,721 asalariados que equivalen a 56.9%: 1 millón 179,405 personas morales que son 4.4% y 13,504 personas morales que representan 0.0% del total, considerados como Grandes Contribuyentes.

En total, 27 millones 36,066 personas físicas y morales las que están inscritas en el Padrón de Contribuyentes Activos hasta el pasado mes de agosto del año en curso; 24.5 % de la población total y a estos va dirigida la andanada fiscal, con la salvedad de que los asalariados pobres, ubicados en el umbral de hasta cinco mini salarios, no pagan ISR. Quienes cargarán sobre sus espaldas con la tributación directa serán los mismos contribuyentes cautivos de siempre; bajo el supuesto de que no habrá de agudizarse el desempleo entre las clases medias que perciben ingresos por arriba del umbral citado. Como contrapartida, eso sí, los pobres, ese más del 50 % de la población, tributará a la hacienda pública pagando impuestos indirectos sobre bienes y servicios, por el derecho a sobrevivir en un país que les da la espalda.

Tampoco escucharon la lastimera y a destiempo aceptación de Calderón Hinojosa y su secretario de hacienda, de que la mayoría de los “grandes contribuyentes”, poderosos consorcios nacionales y extranjeros que operando en México viven bajo resguardo, reciben un aterciopelado trato fiscal, contribuyendo apenas con el 1.8 de sus utilidades antes de impuestos.

El bodrio Fiscal aprobado, lejos de tender a fortalecer la capacidad real de compra y con ello a la dinámica del mercado interno, a más de romper el equilibrio ingreso-gasto de millones de familias, la restringen: abatiendo consumo, ahorro, producción, productividad y empleo, matando a la gallina de los huevos de oro que sustentando la economía nacional, pretenden salvar.

No cabe duda de que pese a todas las limitaciones y desviaciones que pudieren atribuirse a López Obrador y al movimiento que el tabasqueño encabeza, es más que evidente que han tenido razón en su persistente denunciar, protestar, y proponer como de urgente y pronta resolución un nuevo modelo de país.

Por ahí un político veracruzano llama a la ciudadanía “a no satanizar a los diputados federales” señalándoles por su falta de visión y compromiso para con sus electores. Su llamado cae en el vacío. No se les “sataniza” porque su actuación no corresponde al terreno de la mitología; se les señala y juzga objetivamente porque, salvo muy contadas excepciones, tanto éstos como los senadores, incurren en traición a sus representados y a la democracia representativa. Éstos han dado muestra fehaciente de que responden a intereses coyunturales de la partidocracia, los gobernadores, y los poderes fácticos, y no a sus representados y a los intereses superiores de la Nación.

Frente a tal traición no cabe el mayor o menor costo político electoral. En lo individual y en lo colectivo, y la excepción no hace sino confirmar la regla, la perspectiva electorera es irrelevante frente a lo que está en juego, el destino de México. Si algo en común tienen con el mitológico “Satán”, es que juegan con lumbre.

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miércoles, 3 de junio de 2009

“María Cristina nos quiere gobernar...”

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Dentro del escenario maniqueo que se nos quiere imponer como preámbulo a la elección del 5 de julio próximo, he escuchado de labios de priístas una frase lapidaria que hoy hace suya la Sra. Beatriz Paredes, Presidenta nacional del PRI: “El PAN no sabe gobernar”. Extraña afirmación que considero totalmente fuera de lugar y al margen del contexto histórico de México.

Más allá de hechos probados que demuestran fehacientemente que los últimos 4 presidentes de la república emanados de las filas del PRI no supieron gobernar, adoptando el modelo neoliberal de desarrollo que condujera al más que evidente desmantelamiento del Estado y empobrecimiento de la Nación, hoy, a más de cinco lustros de distancia, es ya del dominio público que en los casi nueve años de gobierno panista el PRI ha cogobernado, compartiendo con la derecha la toma de aquellas decisiones que hoy tienen al país al borde del desastre anunciado.

¿O es que existe duda al respecto?

A unas cuantas semanas de los comicios del 5 de julio un alto porcentaje de la población así lo percibe; juzgándose por igual no sólo al PRI y al PAN, sino a la partidocracia que en conjunto constituye la clase gobernante. Tan es así que entre la ciudadanía cobra fuerza la idea de no sufragar o de nulificar el voto, antes que legitimar un estado de cosas en el que la voluntad de cambio no se da. La clase política no puede ni debe hablar y mucho menos afirmar, que un partido político en específico sabe o no sabe gobernar a un país que hoy día se contempla sin rumbo, sin liderazgo, sin destino cierto y sin esperanza, sin morderse la lengua.

De ahí que la estrategia priísta en su afán de contrarrestar el efecto de un garlito que les pusiera Felipe Calderón y su equipo de expertos extranjeros en “guerra sucia electoral”, resulta ser harto simplista. No conforme con haber caído en la trampa, el PRI, - los partidos emergentes parecen no contar en el polarizado combate -, se revuelve con generalidades, con palos de ciego circunscritos a un ámbito electoral que pasa por intereses personales y de grupo de la clase política, evadiendo una estrategia de propuestas concretas que apunten a dar respuesta puntual a lo que hoy día, frente a la crisis sistémica global, ocupa y preocupa a la mayoría de una población a la que ni se le ve ni se le escucha.

Si el partido tricolor supiera gobernar, frente a las crisis concurrentes tendría las respuestas a flor de labio y tiempo ah, como oposición responsable, hubiera renunciado al maridaje con el PAN; dejando de prestarse al juego de la derecha que, entre sus logros más destacados, tiene en su haber la militarización del país, el derrumbe de la economía y el retroceso democrático. No es así. La coincidencia en intereses estratégicos con la derecha, hacen del PRI un simple colaborador y compañero de camino del panismo en el poder. Ambos partidos se tapan con la misma sábana y los artífices de la estrategia del terror lo saben y de ello se valen para arrinconar al priísmo.

Dejar hacer, dejar pasar, es la consigna priísta. Manos libres al gobierno de Calderón Hinojosa, lo mismo para concluir la tarea histórica de desmantelamiento del Estado, la venta de garaje ofertando al capital extranjero lo poco que queda del patrimonio nacional, que para poner la soberanía en manos del mejor postor ante la incapacidad manifiesta del (des) gobierno para brindar seguridad y bienestar a los mexicanos. Las campañas políticas de los candidatos priístas en curso, no indican la existencia de la más mínima voluntad de corregir el rumbo. Para el PAN su estrategia electoral es congruente con su naturaleza y con sus objetivos: mantener el poder a cualquier costo para profundizar el proceso de derechización fascistoide del Estado mexicano. ¿Cuáles son los objetivos de mediano y largo plazo del PRI? Esta pregunta se queda sin respuesta. En la coyuntura sólo habla de un triunfo pírrico de sus candidatos.

El PRI va a ganar en las elecciones en puerta. Casi es un hecho pero, ¿conoce la ciudadanía de sus intenciones de mediano y largo plazo en lo que a rumbo y destino del país concierne? ¿O la elección es únicamente un paso previo en la búsqueda de la recuperación de Los Pinos; la recuperación del poder por el poder mismo, para después compartirlo con el PAN? No hay respuesta, como tampoco se dio el cambio democrático al interior de este partido, en respuesta a una militancia dolida y confundida tras la derrota de Roberto Madrazo.

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lunes, 13 de abril de 2009

Calderón chamaqueó al PRI

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Gracias al PRI, Calderón pudo tomar posesión, dicen senadores”. Así tituló la mayoría de los medios nacionales a la nota con la que se diera cuenta de las declaraciones de los senadores priístas Carlos Lozano de la Torre y Jesús Murillo Karam, en respuesta a las provocaciones del presidente del PAN Germán Martínez.


Las declaraciones de los destacados priístas pudieran tener varias lecturas, lo mismo al interior del PRI, en el PAN ó en el Movimiento Nacional de Resistencia Pacífica que encabeza Andrés Manuel López Obrador. Lo relevante es que con ellas no se necesita ser profundo conocedor de la política nacional o acucioso analista para sacar en conclusión que la cúpula priísta, encabezada por Manlio Fabio Beltrones, negoció el resultado de una elección presidencial que la mayoría del pueblo de México atribuyera como triunfo de Andrés Manuel López Obrador y no de Felipe calderón Hinojosa. El PRI relegado a tercera fuerza política tras la elección del 2006, se sacrificó así en pro de “la estabilidad del país”, a decir de los senadores priístas.


Tampoco se necesita ser chucha cuerera para concluir que con tales declaraciones, Calderón Hinojosa por conducto de Germán Martínez, obtuvo lo que quería en el despliegue de su estrategia de “guerra sucia”. Si para Manlio Fabio, algunos mexicanos todavía consideran a Calderón como “presidente espurio”, para el país entero el PRI es corresponsable de un conflicto poselectoral que aún no culmina, tras los cuestionados resultados de la elección presidencial del 2006. Tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata, con ello, los momios se emparejan frente a la elección intermedia para el relevo de los integrantes de la Cámara Baja del Congreso de la Unión.


De aquí para adelante, “haiga como haiga sido”, para el pueblo de México tanto el PRI como el PAN van de la mano en el mismo barco, siendo corresponsables tanto de la ausencia de legitimidad de Calderón Hinojosa como de los descalabros de un gobierno ineficaz que no logra imprimir rumbo cierto a la Nación.


El que se enoja pierde; haga lo que haga, diga lo que diga, el PRI deberá pagar en las urnas las consecuencias de las inoportunas declaraciones de Murillo Karam y Lozano de la Torre. Al mismo tiempo que tendrá que apechugar la certeza de un movimiento social de resistencia pacífica, que en ningún momento ha dudado de que escamotearan al pueblo de México con un grosero fraude, el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en la elección presidencial del 2006.


Lo que no se logra entender es que con tantos años de marqués, el PRI no sepa mover el abanico. Calderón Hinojosa “chamaqueó” al tricolor con la misma estrategia con la que Vicente Fox en el 2000, le expulsara de Los Pinos. Si acaso el llamado “voto útil” pudiera orientarse a favor del PRI para castigar al (des) gobierno panista en la próxima elección de diputados federales, los que lo promueven o quienes están convencidos de que esta sería la mejor opción electoral, tendrán que pensarlo dos veces: PRI y PAN, por donde se les vea, son simplemente el PRIAN, pese a que hoy día circunstancial y pragmáticamente estos se enfrenten a bacinicazos.


Después de todo, y “haiga como haiga sido”, queda demostrado que el chaparrito pelón de lentes, no es tan tonto como se cree. Su estrategia respaldada por la asesoría española, le augura buenos resultados en julio próximo, si el pueblo de México lo permite.


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sábado, 14 de marzo de 2009

Doble absolución del IFE a Televisa

En Línea Directa. 14 Mar 2009(07:25:48)



MÉXICO, DF, 13 de marzo (apro).- Se repitió la historia de hace un mes: una mayoría de consejeros del Instituto Federal Electoral (IFE) perdonó, por segunda ocasión, a Televisa, y por ello no le fue impuesta la multa de 4 millones 180 mil pesos por la transmisión de promocionales partidistas e institucionales en bloques de hasta seis minutos, encadenados con Televisión Azteca, con "cortinillas" y que interrumpieron espectáculos deportivos.Las únicas diferencias en la sesión de hoy del Consejo General del IFE con la del viernes 13 de febrero fue que el proyecto de sanción presentado por el secretario ejecutivo, Edmundo Jacobo, no fue sobreseído, sino declarado infundado, y la votación fue distinta por la ausencia del consejero Benito Nacif, quien está en Europa: cinco a favor y tres en contra.



Llamó la atención, también, que el promotor del sobreseimiento del 13 de febrero, el consejero Marco Antonio Baños, haya sido el único que no hizo uso de la palabra en las tres rondas de discusión en la sesión extraordinaria de hoy, convocada para acatar la sentencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que ordenó al IFE pronunciarse sobre si Televisa no transmitió las pautas de promocionales de los partidos políticos e instituciones electorales o si las manipuló.

Los consejeros Marco Antonio Gómez, Francisco Guerrero y Marco Antonio Baños, identificados como bloque priista, así como Arturo Sánchez y Macarita Elizondo, del bloque panista, consideraron que no existía evidencias de que Televisa haya violado el artículo 350 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) y, además, hicieron suyo el argumento de ésta, de que "lo que no está prohibido está permitido".

martes, 10 de marzo de 2009

Mi voto no será para el PRIAN

Pulso crítico


J. Enrique Olivera Arce


En el marco de la crisis del sistema de partidos políticos en México, el grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados denunció que por parte del PAN existe una guerra sucia que enmugra la política. Vaya novedad, como si la clase política en su conjunto no hiciera lo indecible por hacer de la vida política del país un auténtico cochinero. No por nada, conforme pasan los días se profundiza el abismo que separa a los partidos políticos del grueso de la población.



Más que acusarse mutuamente de enmugrar la política, tanto el PRI como el PAN deberían preguntarse que hacen para limpiar al país del mugrero en que lo han convertido, frente a un electorado harto de corrupción, impunidad, procesos electorales fraudulentos, simulación y gatopardismo. Si en algún momento la ciudadanía confió en la alternancia como vía para abrir cauces de mayor amplitud a la vida en democracia, los partidos políticos se han encargado de cancelar tal esperanza. El PAN con el poder formal transformado en caricatura, no sólo adoptó lo peor de la herencia histórica del priísmo, superó al partido tricolor al grado de que, hoy día, tan no existe diferencia entre ambos institutos políticos que el pueblo ya les identifica como “PRIAN”. Al icono de tal engendro se le conoce como Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.



El resto de los partidos políticos con registro vigente, se encuentran en la misma tesitura. La herencia acumulada a lo largo de varias décadas de un sistema político corrupto y autoritario, con diferentes matices, permea en todos por igual. La crisis del sistema de partidos va de la mano del creciente deterioro de un Estado que no hace esfuerzo alguno por limpiar tanto en lo externo como en el ámbito doméstico, su imagen de “fallido”.



La credibilidad en la vigencia del estado de derecho, en la legitimidad de las instituciones republicanas, y en la clase política en su conjunto, lastimosamente ya no existe. La partidocracia y su cauda de corrupción y oportunismo, vinculada a los poderes fácticos que dimanan del poder del dinero, mantiene secuestrado al pueblo de México; la democracia, como forma de vida en sociedad, quedó entrampada entre las telarañas iconográficas de los grandes mitos nacionales.



Bombardeada por millones de spots, triviales propuestas de los candidatos, y obscenas cantidades de limosnas asistencialistas, la ciudadanía habrá de decidir por quien votar en los comicios de julio próximo. Ejercicio inútil que desde ya apunta al triunfo del abstencionismo. Por lo que a mi respecta, conciente de que a menor número de electores mayor será el agandalle del PRIAN, responsablemente concurriré a sufragar pero eso sí, tengo la seguridad plena de que mi voto no será a favor del PRI o del PAN. No es mi voluntad participar a favor del cochinero.



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sábado, 7 de marzo de 2009

Jaime Avilés: Dólar que entre, dólar que se irá

Desfiladero

Desde que se inició la corrida especulativa contra el peso, en octubre, el Banco de México ha subastado clandestinamente –ya podemos imaginar a quiénes– 22 mil 500 millones de dólares, con lo que nuestras reservas internacionales han sufrido una pérdida de 25 por ciento. Son datos oficiales, no lo olvidemos. Y como el anonimato encubre a los magnates que trasladaron esos dólares de las arcas públicas a sus cuentas privadas, es legítimo sospechar que, entre otras cosas, la devaluación de nuestra moneda servirá para que Roberto Hernández vuelva a adquirir Banamex.

¿Por qué no?

Además, de acuerdo con el propio Banco de México, dólar que caiga este año en el sombrero de Hacienda, por concepto de la venta de petróleo o por la contratación de nueva deuda externa, será vendido inmediatamente a los misteriosos compradores de las divisas de nuestras reservas en el momento que lo deseen. Cálculos oficiales estiman que de este modo saldrán a subasta secreta otros 19 mil millones de dólares. Para diciembre, los especuladores se habrán embolsado 41 mil 500 millones de dólares y el peso estará, por decir algo, ¿a 20 por uno?

¿Qué significa esta nueva jugada defensiva, concebida por el equipo de genios financieros que rodea a Felipe Calderón? ¿Que nuestras reservas, disminuidas en una cuarta parte, ya no se achicarán más porque ahora, en vez de seguir ordeñándolas, Guillermo Ortiz venderá a los especuladores los dólares frescos que entren por concepto de petróleo y nuevas deudas? ¿Y eso es bueno o es malo?

A lo mejor bueno, porque el país –ese concepto abstracto, sin rostro ni estómago– conservará los 80 mil millones de reservas internacionales que dicen que tenemos y que si no se invierten no sirven para nada, pero también seguramente será malo, por no usar la expresión malísimo, en la medida en que el producto de la renta petrolera no se destinará, ni de broma, a la reactivación económica y por lo contrario agudizará el estancamiento en que nos encontramos hundidos, con el agua cada vez más arriba del cuello.

¿Debemos suponer, ante lo anterior, que entonces Calderón no construirá la nueva refinería que prometió en el momento más álgido de la batalla contra la privatización de Pemex? ¿En serio? No hay que ser un experto en finanzas públicas, ni siquiera un cliente asiduo del restaurante Arcángeles, de la Asociación de Bancos de México, donde a menudo comen Agustín Carstens y los ministros de la Tremenda Corte, para anticipar que este año, en materia económica, el gobierno del presidente del empleo no va a permitir que se mueva una hoja.

Todo seguirá estrictamente igual… hasta que el sistema político se derrumbe. No habrá un plan de emergencia como el que propone Andrés Manuel López Obrador, y que consiste en reducir a la mitad los salarios, comisiones, bonos, servicios médicos y demás privilegios de los altos funcionarios públicos, para obtener una bolsa de 200 mil millones de pesos que permitiría apoyar al campo, bajar los precios de las gasolinas, el gas, la luz y el diesel; fortalecer a las pequeñas y medianas empresas, ampliar la protección a los ancianos e incrementar las becas y los desayunos escolares a los jóvenes y los niños.

No habrá nada de eso. Los togados de la Tremenda Corte seguirán cobrando sus 600 mil pesos mensuales, igual que los magistrados del tribunal electoral y los consejeros del IFE que a la hora de la hora siempre no echaron para atrás su súper aumento de sueldo. Los legisladores continuarán percibiendo sus 400 mil pesotes al mes, y Calderón y sus secretarios, con esos suelditos grotescos de menos de 200 mil pesos mensuales, tendrán que intensificar su participación en negocios privados fuera de sus horas de trabajo, para no quedarse atrás.

Más sobre el pacto Calderón-Gordillo. Elba Esther, incontenible

Si nada va a cambiar en la política, entonces todo va a empeorar en la economía y en la sociedad. Quienes mantienen los ojos cerrados y se aferran a sus insultantes privilegios, deben saber o presentir que el gusto va a durarles poco. La enorme burbuja del descontento popular va a estallar muy pronto. Porfirio Muñoz Ledo, el domingo pasado en la Feria del Libro de Minería, estimó que el régimen de Calderón se desplomará, a más tardar, el año próximo. Ojalá, agregó, ello ocurra de manera pacífica y por la vía de la revocación popular de su cargo.

Todo marcha con ímpetu en esa dirección. Hace dos semanas esta columna reveló la existencia de un pacto entre el hombrecito de Los Pinos y la profesora Elba Esther Gordillo, concertado por el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, en términos muy concretos. La líder vitalicia del sindicato de maestros conseguirá los votos necesarios para que el PAN quede bien representado en el Palacio Legislativo de San Lázaro y, a cambio, Calderón le permitirá designar a los nuevos magistrados del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, que regularán las relaciones laborales entre el gobierno federal y los trabajadores inscritos en el apartado B. En otras palabras, Elba Esther no sólo controlará a los cientos de miles de afiliados al SNTE, sino a todos los burócratas del país.

Organizaciones ciudadanas independientes, que desde ahora observan ya los avances (o más bien retrocesos) del proceso electoral que culminará el domingo 5 de julio, aseguran que, en efecto, doña Elba Estéril anda muy activa entre los gobernadores priístas… ¿amarrando votos para el PAN? Eso es algo que a nadie le consta. Sin embargo, dentro del tribunal, quien está preparando la llegada de los nuevos protegidos de Gordillo es el magistrado representante de los trabajadores de la primera sala, Jorge Hernández Castillón, que proviene del magisterio de Jalisco.

Y el que allí se encarga de la venta de plazas es David Duque –a quien Desfiladero ubicó erróneamente en la secretaría particular de Los Pinos, cuando la verdad es que trabaja en una dependencia del mismo nombre, pero dentro del tribunal–, y mantiene comunicación permanente con la tenebrosa profesora chiapaneca. Ay, nanita…


Termina la gira de AMLO

Pasado mañana, lunes, en Tamazula, Durango, el presidente legítimo de México culminará su gira por los 2 mil 38 municipios de régimen de partido que existen en el país. El 18 de los corrientes encabezará un mitin frente a la estatua de Lázaro Cárdenas en Eje Central, para examinar el estado que guarda la lucha contra la privatización de Petróleos Mexicanos, y el domingo 22, en el Zócalo, presidirá una nueva asamblea de la Convención Nacional Democrática. Mientras tanto, en las casas del movimiento defensor de la economía popular –busque la correspondiente a su delegación o estado en www.casasdelmovimiento.blogspot.com–, ya están dando asesoría jurídica gratuita a quienes, en protesta contra la usura, dejen de pagar los intereses de sus tarjetas de crédito a los bancos…

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La Jornada. 07/03/09

domingo, 30 de noviembre de 2008

Veracruz, ¿Alianza con la izquierda?

Pulso crítico


J. Enrique Olivera Arce


Porque así lo determinó el TEPJF, Jesús Ortega, contra viento y marea, toma posesión como presidente nacional del PRD. Estrenándose con un llamado a la unidad de las izquierdas con vías al proceso electoral del 2009.


Tras calificar a las dirigencias de Convergencia y PT de mezquinas y egoístas, por rechazarle, se abroga desde ahora el papel de líder indiscutible de la izquierda, inexistente al interior de la estructura del PRD, sin parar mientes en que carece de autoridad moral y política para atraer a las auténticas y diversas corrientes de centro izquierda e izquierda del país, que no quieren nada con el desfondado perredismo; algunas no están dispuestas a abandonar el movimiento social que encabeza Andrés Manuel López Obrador, para caer en manos de “los chuchos”, en tanto que otras, se mantienen a la expectativa o bien, sin estridencias, suman fuerzas en los movimientos obreros, campesinos e indígenas en diversas regiones de México.


Por lo que toca a Convergencia y al PT, sus respectivos dirigentes nacionales ya ratificaron su absoluto rechazo a toda relación con Jesús Ortega y a una posible alianza electoral con el PRD; haciendo un llamado a mantener en alto las banderas de la oposición de izquierda en torno a la defensa de las causas populares y la soberanía nacional, así como su decisión de mantenerse al lado del político tabasqueño.


Así las cosas, el PRD perdida su capacidad de convocatoria y de credibilidad, alejado del lopezobradorismo solo irá a la elección del 2009. Salvo que recurrieran a la mano extendida del PRI, optando por una alianza salvadora con el institucional que le permita seguir manteniendo prebendas y prerrogativas; Los mismos perredistas están conscientes de que su capital electoral nacional no va más allá del 12 o 14 por ciento de los votantes potenciales.


Esto en un escenario político nacional acotado por la crisis económica global que impacta en una clase media pauperizada y de manera señalada, en la economía familiar de los sectores más pobres de la sociedad, así como por el sensible derrumbe electoral de un panismo que no ha sabido gobernar sin el apoyo de sectores y personeros del PRI, abiertamente en estrecha colaboración con el gobierno calderonista.


Frente a ello, puede esperarse que en el 2009 y 2012, sea la alianza Convergencia-PT la que mayor resistencia le oponga al PRI, contando para ello con el respaldo de un movimiento social que identifica al tricolor con el PAN y que, recurriendo al sentido común y a la memoria histórica, no está de acuerdo con el regreso del priísmo a Los Pinos por considerarlo un retroceso para la vida democrática de México.


Bajo este presupuesto un tanto cuanto optimista respecto al derrumbe del PAN, de mantenerse la tendencia, resulta poco creíble que en Veracruz el gobernador Herrera Beltrán, más allá de un retórico seguidísmo en relación al ofrecimiento de Beatriz Paredes, contemple en serio una alianza electoral con las tribus de Arturo Hervis y Elías Moreno Brisuela, o por separado, con Convergencia y el PT para el 2009. Frente a un panismo que aceleradamente se acerca a la debacle, electoralmente al PRI, conducido de manera directa por el propio gobernante, no le es indispensable una alianza con la desfondada estructura del PRD, pues más que un socio aportador de votos, sería un lastre en la estrategia del gobernador. Si la tendencia se revertiera y apuntara a un fortalecimiento del PAN, soportado y financiado por el gobierno de Calderón Hinojosa, tampoco sería de gran auxilio para el PRI el contar con las mermadas y dispersas fuerzas perredistas veracruzanas, que no confían ni en sus propios líderes. Como tampoco se contempla como viable una alianza con la dupla Convergencia-PT, que diera lugar al fortalecimiento de Dante Delgado Rannauro ante la proximidad del 2010, en perjuicio del hasta ahora delfín del régimen.


No obstante, en algunos círculos políticos afines al fidelismo se especula que en su enfermizo intento por borrar el color azul del suelo veracruzano, Fidel Herrera Beltrán, valorando su flaca caballada, podría optar por el sacrificio; apoyando al líder nacional convergente para que llegado el momento, sea este quien se oponga al temido Miguel Ángel Yunes Linares. Faltaría ver si en la estrategia del Movimiento social que conduce López Obrador, ello fuera permisible. No hay que olvidar que para la izquierda movilizada y en esta se incluye a Convergencia y el PT, el PRI y el PAN son simplemente el PRIAN.


El 2010, tan lejos y a la vez tan cerca, podría dar sorpresas no esperadas por el priísmo fiel. Quizá ya el enemigo a vencer no sea Miguel Ángel Yunes, sino la indiferencia electoral de un pueblo sumido en la pobreza y la desesperanza.


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