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lunes, 15 de junio de 2009

¿Se justifica el voto nulo?

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El debate va. Las opciones de votar o no votar, inclinarse por el voto válido o por el voto nulo, a 20 días de la elección están en el ánimo de amplios sectores de la población.

En términos de racionalidad, siendo la democracia representativa en México asignatura pendiente por construir, el hacer valer lo dispuesto en la Constitución General de la República, que otorga a todo ciudadano el derecho a votar y ser votado, asumiéndose el pueblo como mandante, da lugar a que todas las opciones electorales sean respetables y legítimas, incluyendo el llamado voto en blanco o voto nulo. No obstante, la sola idea de castigar a la clase política impugnando de facto a un proceso electoral contrario a los intereses de las mayorías sin que tal determinación se haga acompañar por acciones organizadas de movilización social, no parece tener justificación alguna. No beneficia en nada a la ciudadanía ni tiene consecuencias legales, éticas o políticas para aquellos a los que se pretende castigar.

Una elección se gana, así sea por un voto, con la suma aritmética de sufragios válidos a favor de un partido o candidato, lo mismo si votan millones que si la participación en las urnas se reduce a unos cuantos miles. Lo demás, simple apunte para el anecdotario, o tema para tres años de denuncias y protestas que ni le van ni le vienen a la clase gobernante.

Sin embargo, “haiga sido como haiga sido” el origen de la campaña a favor del voto nulo, lo que no se puede perder de vista es que para el imaginario popular tiene un carácter simbólico que va más allá del marco legal, rebasando incluso el que tanto tenga de grosor y sensibilidad el carapacho que recubre el cinismo de la clase política. El descontento ciudadano ha ido en aumento, generalizándose, justificando la indignación y la búsqueda de instrumentos o vías alternativas por las cuales manifestar o canalizar el rechazo al actual estado de cosas. Y que mejor que en la coyuntura, darle la espalda a los partidos políticos negándoles el voto, aún a sabiendas de que con ello no cambia nada.

Si bien no estoy de acuerdo en lo personal con la aplicación de voto nulo como castigo al sistema político que prevalece en México, no puedo dejar de considerar que, frente al cómodo abstencionismo, el asistir a las urnas y votar, así sea de balde, constituye un paso progresista en el largo trecho por recorrer en la tarea de dignificación de la política y rescate de la democracia representativa. No porque los políticos escuchen y atiendan a la necesidad de cambio, ellos están en contra, sino visto como un aún tímido primer avance en la toma de consciencia nacional de la necesidad de avanzar en la tarea pendiente de construir desde abajo la organización popular y democrática de que hoy se carece; un partido político unitario capaz de oponerse a la tendencia fascista que hoy desde las altas esferas del poder real se impulsa en México con el contubernio del PAN y el PRI como soporte.

Bajo esta óptica, el voto nulo se entiende y justifica. Calderón Hinojosa se equivoca si cree que el pueblo de México está de acuerdo con su teoría de desideologización del quehacer público y las tareas del desarrollo económico y social, con la que pretende justificar la profundización de los procesos de privatización de la industria energética y alimentaria, de los servicios de educación y salud, así como la imposición de la flexibilización laboral y el congelamiento de los salarios. El voto nulo, en la coyuntura, le demostrará lo contrario.

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martes, 10 de marzo de 2009

Mi voto no será para el PRIAN

Pulso crítico


J. Enrique Olivera Arce


En el marco de la crisis del sistema de partidos políticos en México, el grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados denunció que por parte del PAN existe una guerra sucia que enmugra la política. Vaya novedad, como si la clase política en su conjunto no hiciera lo indecible por hacer de la vida política del país un auténtico cochinero. No por nada, conforme pasan los días se profundiza el abismo que separa a los partidos políticos del grueso de la población.



Más que acusarse mutuamente de enmugrar la política, tanto el PRI como el PAN deberían preguntarse que hacen para limpiar al país del mugrero en que lo han convertido, frente a un electorado harto de corrupción, impunidad, procesos electorales fraudulentos, simulación y gatopardismo. Si en algún momento la ciudadanía confió en la alternancia como vía para abrir cauces de mayor amplitud a la vida en democracia, los partidos políticos se han encargado de cancelar tal esperanza. El PAN con el poder formal transformado en caricatura, no sólo adoptó lo peor de la herencia histórica del priísmo, superó al partido tricolor al grado de que, hoy día, tan no existe diferencia entre ambos institutos políticos que el pueblo ya les identifica como “PRIAN”. Al icono de tal engendro se le conoce como Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.



El resto de los partidos políticos con registro vigente, se encuentran en la misma tesitura. La herencia acumulada a lo largo de varias décadas de un sistema político corrupto y autoritario, con diferentes matices, permea en todos por igual. La crisis del sistema de partidos va de la mano del creciente deterioro de un Estado que no hace esfuerzo alguno por limpiar tanto en lo externo como en el ámbito doméstico, su imagen de “fallido”.



La credibilidad en la vigencia del estado de derecho, en la legitimidad de las instituciones republicanas, y en la clase política en su conjunto, lastimosamente ya no existe. La partidocracia y su cauda de corrupción y oportunismo, vinculada a los poderes fácticos que dimanan del poder del dinero, mantiene secuestrado al pueblo de México; la democracia, como forma de vida en sociedad, quedó entrampada entre las telarañas iconográficas de los grandes mitos nacionales.



Bombardeada por millones de spots, triviales propuestas de los candidatos, y obscenas cantidades de limosnas asistencialistas, la ciudadanía habrá de decidir por quien votar en los comicios de julio próximo. Ejercicio inútil que desde ya apunta al triunfo del abstencionismo. Por lo que a mi respecta, conciente de que a menor número de electores mayor será el agandalle del PRIAN, responsablemente concurriré a sufragar pero eso sí, tengo la seguridad plena de que mi voto no será a favor del PRI o del PAN. No es mi voluntad participar a favor del cochinero.



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viernes, 20 de febrero de 2009

Frente a la crisis, ojos que no ven, corazón que no siente

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Nada es verdad, nada es mentira. Todo es según el color del cristal con que se mira, reza el viejo adagio refiriéndose a la percepción que cada ser humano tiene de su realidad circundante. Y así es en efecto, cada quien habla según le va en la feria, no siendo la misma percepción de quien desde la opacidad de la nómina gubernamental contempla la roja abundancia, que aquella de hombres y mujeres comunes a nivel de calle, cuyo sustento cotidiano está basado en el esfuerzo. Como tampoco la realidad es percibida de igual forma por quien percibe un salario mínimo que aquel que de una sola sentada se gasta más de tres mil pesos en alimentos, como el robusto secretario de hacienda del gabinete calderonista.


De ahí que el tema de la crisis sistémica global sea tratado de manera diferenciada. Desconocida en sus orígenes y consecuencias por los más, lo que de esta se percibe se reduce a vivencias personales, intereses económicos en juego y lugar que se tiene en la escala social. Sin embargo, existen coincidencias que conforman denominadores comunes, dando lugar a imaginarios colectivos diversos y contradictorios que, a su vez, dan lugar a que se afirme que toda percepción es válida en tratándose de política. No considerar esto último, da lugar a que una clase política, sin sensibilidad y visión de conjunto, escuche a unos e ignore a otros, descalificando a quien fruto de su particular percepción de la realidad piense diferente. En México se está dando tal fenómeno y Veracruz no se está quedando a la zaga.


Bastó que el senador veracruzano Dante Delgado Rannauro, apoyado en cifras oficiales, hiciera referencia a los barruntos de tormenta que amenazan a la frágil situación económica del país y, en contexto, a la de la entidad, para que sin mayores elementos de juicio, salvo su personal percepción, algunos amanuenses que desde los medios informativos sirven a los intereses del régimen de la fidelidad, descalificaran al ex gobernador de Veracruz, colgándole la etiqueta de moda. Catastrofista que todo lo ve en color negro, incapaz de contemplar aquellas aristas en blanco o tonos de grises de una realidad medianamente aceptable, fue lo menos que expresaron. Sin parar mientes en el mensaje de advertencia y el llamado a construir un nuevo proyecto de nación, frente a un modelo de desarrollo históricamente agotado que frente a la crisis global nos mantiene en un estado de constante indefensión.


Aldeanos al fin, nos gana el ver al árbol ignorando el bosque, construyendo cada quién su propio imaginario a partir de una personal, estrecha e interesada percepción. Ignorando que la crisis financiera internacional no marcha sola. Considerada por los estudiosos como multidimensional, multifactorial y multisectorial, se hace acompañar de otras manifestaciones críticas, como el deterioro de la economía real, la pérdida de confianza y credibilidad de la ciudadanía, el resquebrajamiento de la gobernabilidad, e incluso, la pérdida de principios y valores éticos y morales, paradigmáticos reguladores de la sana convivencia en sociedad, afectando a todos, hasta el último rincón del planeta. Nadie está a salvo, incluyendo a nuestra isla de la fantasía. Identificarla, tipificando su carácter sistémico, prever sus efectos presentes y futuros y, en consecuencia tomar medidas estructurales congruentes para enfrentarla, es tarea del estadista. Ignorarla, minimizarla y optar por la cómoda fórmula de dejar hacer, dejar pasar, en espera de que amaine por sí sola, asumiendo actitudes tan triunfalistas como gatopardistas de ocasión, es quehacer del aprendiz de brujo.

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viernes, 9 de enero de 2009

Soledad Loaeza: Si el PRI regresa...

Hasta ahora, buena parte de las encuestas de intención de voto para el año que comienza prometen al PRI una mayoría legislativa; es probable que también retenga las gubernaturas de Campeche, Colima, Nuevo León y Sonora, e incluso que recupere Morelos.


Si estos resultados se confirmaran, estaríamos ante una prueba contundente de la desilusión mexicana con la democracia. El regreso del PRI no sería un episodio más de alternancia en el poder, sino la expresión del desencanto con una experiencia que los priístas esperan que quede reducida a la condición de mero paréntesis. Podrían interpretarlo de esa manera porque es muy poco lo que han hecho para cambiar. Su partido es el mismo de antes de 2000; las caras son las mismas, incluso entre los más jóvenes, que en lugar de abrir las ventanas, sacudir y barrer la casa, se han limitado a asumir los usos y costumbres de sus mayores, y ahora se les parecen tanto que son viejos prematuros. Enrique Peña se parece cada vez más a Joaquín Gamboa Pascoe, y Humberto Moreira a Carlos Jonguitud.


Tampoco han variado las prácticas de los priístas; peor que eso, el clientelismo y el patrimonialismo que en el pasado representaban la imagen de marca del PRI hoy en día son recursos generales a los que acuden todos los partidos, al igual que el pandillerismo con que pretenden resolver conflictos internos, como ocurría en los años 50, y como hicieron los adversarios de Patricia Mercado que ahora administran el Partido Socialdemócrata. Y si de ideas hablamos, las posturas de los priístas obedecen más a cálculos estratégicos que a objetivos precisos de gobierno y de administración.


No son pocos los ejemplos de encuestas cuyas predicciones resultan equivocadas, pero si el PRI regresa no traerá consigo ninguna certidumbre, a pesar de que su triunfo sería en buena medida producto de la desesperación ciudadana ante las intolerables incertidumbres que nos aquejan. Muchos de los que defienden este regreso aspiran a la predictibilidad del autoritarismo; se han olvidado del hartazgo con las incompetencias y la corrupción, de las crisis económicas que la destruyeron o de las complicidades criminales que sustentaban el orden público; aceptan, sin pensarlo mucho, la cantinela de que los priístas sí sabían hacer las cosas. Es decir, los hoy simpatizantes del PRI promueven la restauración no sólo de un partido, sino de todo un arreglo político, una de cuyas piezas centrales era el partido. Sin embargo, no se les ocurre exigirle que haga las reformas a que lo obligaban, primero, los escándalos de los 80 y de los 90, luego, la derrota, la competencia partidista y la emergencia de votantes activos.


Quienes ahora apoyan al PRI como un mal menor y sin mayores condiciones están favoreciendo a las corrientes más conservadoras de ese partido –que son también las más oscuras e inquietantes– y pierden de vista que, contrariamente a lo que esperan, la restauración sería desestabilizadora porque el antiguo partido hegemónico regresaría al poder en un entorno político muy distinto al del México de la segunda mitad del siglo XX.


Los dos soportes centrales del predominio priísta eran el Estado y el presidencialismo, y ambos han experimentado transformaciones profundas que difícilmente podrían ser revertidas. El fortalecimiento de los intereses privados y el ascenso de los gobernadores son dos de los factores que limitan el poder del gobierno federal y de las comisiones reguladoras y, por otro lado, el presidencialismo ya no es lo que era. Desafortunadamente, el accidentado paso del enamorado Vicente Fox por Los Pinos le causó más cambios que la democracia, al menos en términos de las percepciones públicas, porque demostró que para ser presidente no se necesita siquiera un certificado de sanidad mental. No en balde uno de los primeros cometidos del presidente Caderón ha sido la reconstrucción de la dignidad de la institución presidencial que despedazó la frivolidad del foxismo.


Si el PRI regresa e intenta restablecer una estructura centralizada del poder, como es previsible, en vista de que no hay señales de que haya aprendido otra cosa, habrá conflictos con los demás partidos, con los gobernadores, entre los gobernadores, con los legisladores, entre los legisladores, por mencionar sólo algunos. La ambicionada certidumbre estaría todavía más lejos de nuestro alcance.

El regreso del PRI no sería una restauración, sino el estrepitoso final de ese partido que hemos estado esquivando durante casi una década.


La Jornada. 08/01/09

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jueves, 18 de diciembre de 2008

Veracruz. Ausencia de cultura democrática

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

De paseo por tierras del sureste, no pude sustraerme a la costumbre. Desde un cómodo ciber recurrí a mis portales de noticias favoritos, entre los que destacan “gobernantes.com” y ”crónica del poder.com”, para enterarme de lo que ahí se escribe sobre los últimos acontecimientos de la política veracruzana. Nada nuevo bajo el sol, la guerra sucia aunque subiendo de tono se mantiene en la misma línea, confrontado un apanicado priísmo fiel con la aún lejana posibilidad de que Miguel Ángel Yunes Linares pudiera acceder en el 2010 a la candidatura panista a la gubernatura del estado. Lo dominante no es ni por asomo el interés más general de los veracruzanos; los dimes y diretes, conservan esencia, sustancia y el mal olor ya previsto en estos menesteres de la política ramplera de espaldas al pueblo.

En este escenario, en el que por cierto al gobernador se le ha visto salirse de sus casillas, perdiendo compostura y mostrando las aristas más débiles de su personalidad, atraen mi atención dos hechos que podrían ser irrelevantes para hombres y mujeres comunes al margen de la clase política, de no ser porque se ratifica una vez más el bajísimo nivel, tanto del Congreso local como de quien se ostenta como secretario general de gobierno en la administración fidelista.

En tanto que en la Legislatura, ignorando a la oposición, los diputados fieles atienden a la consigna dictada, reformando por mayoriteo y al vapor el Código Electoral vigente, adecuándolo a modo para que cumpla con los intereses y expectativas futuras de Fidel Herrera Beltrán, por su parte Reynaldo Escobar Pérez, por consigna o abyecta sumisión, presenta una denuncia por calumnia y difamación en contra del diputado y presidente estatal del PAN, Alejandro Vázquez Cuevas, motivada por los cuestionamientos que en la reciente comparecencia del gobernante ante la representación popular local, formulara en tribuna la bancada panista por lo que a su juicio constituyen irregularidades e inconsistencias en el ejercicio de la administración pública veracruzana.


Dos hechos, a mi juicio reprobables. Más allá de las consecuencias que en los procesos electorales del 2009 y 2010, pudieran derivarse de las reformas al Código Electoral, una vez más se recurre al autoritarismo antidemocrático y a la legislación por consigna, de espaldas al interés más general de la sociedad veracruzana. En tanto que la ya nada extraña conducta del Secretario General de Gobierno, habla por sí misma, tanto de la ignorancia en materia de derecho constitucional del abogado litigante, como de su afán protagónico por mostrarse en el contexto de la guerra sucia declarada, como soldado fiel y leal servidor doméstico del titular del Poder Ejecutivo. Al mismo tiempo que exhiben, a nivel nacional e internacional, la ausencia de cultura democrática en una entidad federativa cuyo gobierno presume se encuentra en el umbral del primer mundo.

sábado, 13 de diciembre de 2008

El exceso de optimismo no engorda el bolsillo

En mi colaboración para la revista “Análisis Político, del 15 de enero comenté que existían indicios más que suficientes para percibir que 2008 sería un año negro para México y para el mundo. Tal percepción se ha ido materializando, al grado de que 11 meses después la violencia en el país ha llegado a niveles inimaginables, en tanto que en las principales economías de occidente oficialmente se ha declarado la recesión; anticipándose un 2009 catastrófico que impactará en el mundo entero.


Veracruz no escapa al ominoso panorama. De ahí que sea plausible el esfuerzo del gobernador Herrera Beltrán por trasmitir optimismo, al mismo tiempo que anuncia medidas tendientes a minimizar los efectos de la crisis global, pretendiendo tranquilizar a la sociedad. A sus propios colaboradores, les ha pedido no sumarse al “catastrofismo” y redoblar esfuerzos por sacar adelante los programas de gobierno bajo su responsabilidad. Sin embargo, a mi juicio todo ello es insuficiente cuando la realidad rebasa la capacidad de previsión y de instrumentación de medidas anticrisis aún en los países mejor equipados. La crisis es sistémica y abarca todo afectando a todos por un periodo que los más optimistas calculan no será menor a tres años.


Por otra parte, no puede pasarse por alto que estamos en los prolegómenos de un año electoral, por lo que el exceso de optimismo que trasmite el gobernante se podría interpretar más como “blindaje político”, que como un mensaje destinado a convencer de que en Veracruz se toman medidas preventivas que nos permitan salir más o menos bien librados de la crisis.


En este contexto se entiende el que hasta ahora secretario de Finanzas, Javier Duarte de Ochoa, insista de manera reiterada en considerar como panacea el que las finanzas públicas de la administración veracruzana se mantengan en un sano equilibrio y a tono con las políticas anticíclicas del gobierno federal; aunque objetivamente la realidad le desmiente, dando la impresión de que no sabe, no lee, no estudia, o no le interesa valorar la profundidad de una crisis que ya está presente en la entidad. La verdad es que el joven aspirante a gobernador de Veracruz, como todo el gabinete, simplemente sigue el libreto marcado por el Maestro Fidel Herrera Beltrán.


Las finanzas públicas sanas son una cosa y otra, muy distinta, es el efecto que estas puedan tener en la economía real, tras más de dos décadas de políticas públicas neoliberales contrarias a un deseable desarrollo económico y social equilibrado. Más cuando se insiste en colocar a la bursatilización de un impuesto, como eje del “blindaje” frente a la crisis, en el ámbito sectorial y regional de la economía veracruzana. Soslayándose el hecho de que las finanzas públicas y la economía estatal en manos privadas, marchan por caminos paralelos sin un punto de encuentro que recíprocamente les fortalezca. El incremento de disponibilidades presupuestales y reservas, proviene de aportaciones federales y de cargas fiscales que la empresa privada no podrá soportar mucho tiempo, así como de una deuda que tendrán que pagar en un futuro cercano las próximas administraciones estatales y municipales.


Insistimos. Veracruz no es una ínsula autárquica y próspera; la entidad es parte y no el todo de un México con más de 40 millones en condiciones de pobreza. Luego no se puede afirmar que a los veracruzanos les va bien cuando al resto de la Nación le va mal. Todos vamos en el mismo barco y este no encuentra ni rumbo ni puerto seguro, frente a una crisis económica planetaria que arrastra consigo a otras no menos graves, como la alimentaria, la de salud pública, la ambiental, la energética, la cultural, y la de confianza y credibilidad en un sistema que en su tránsito al futuro, se manifiesta en un presente catastrófico para todos.


Evadir la realidad, para trasmitir certidumbre y confianza, pretendiendo tapar el sol con un dedo incurriendo en un exceso de optimismo por parte de las autoridades, políticamente no funciona cuando el deterioro de la economía real se refleja en la vida cotidiana de la población. Antes al contrario, se revierte en contra del propio gobierno, generando irritación social y un instintivo rechazo a todo lo que de este provenga.


Finanzas públicas sanas, no garantizan votos, si el propósito de evadir la realidad es con fines electorales. La mayoría de la población, sujeta a salarios congelados, o en el desempleo, mide la profundidad de la crisis cotidianamente en su mesa y no en imágenes prefabricadas difundidas mediáticamente. Si Javier Duarte de Ochoa quiere ser gobernador, tiene que convencer con realismo, aunque se salga del libreto.


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viernes, 12 de diciembre de 2008

“Los chuchos” decretan fin de la crisis interna

Ortega: No se quedará el PRD lamiendo heridas


Azucena Silva/ Corresponsal El Universal


Morelia, Michoacán Viernes 12 de diciembre de 2008 , 15:46



Se ha terminado la crisis interna en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), ya se le dio vuelta a la página de los problemas y existe la conciencia de que la discrepancia no está peleada con la unidad. Si bien hay recuerdos de actos dolosos e irregularidades que mancharon la elección presidencial, en el sol azteca no se quedarán en una esquina a lamerse las heridas, así lo aseguró Jesús Ortega Martínez.



Tras reconocer que principalmente los políticos atropellan a los demás por conseguir sus objetivos, él de manera personal busca dejar de lado la arrogancia para reconocer sus errores y por eso la transmisión de un spot donde se lo da a conocer a la ciudadanía. Ahí reconocen que se han equivocado. Con esa transmisión, agregó, buscan decirle a la gente que actuarán de manera diferente, sin prepotencia para conseguir su objetivo de ganar la mayoría en el Congreso de la Unión en el siguiente proceso electoral y con la confianza de contender solos.



Ver nota completa en: El Universal en Línea


Formalizan cívicos su adhesión al FAP pese a amenaza del PRD de excluirlos

Alma Muñoz. La Jornada

El Movimiento Cívico Nacional formalizó su adhesión al Frente Amplio Progresista (FAP) con los partidos Convergencia y del Trabajo (PT), para sumarse de lleno a la lucha que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

Tras signar el acuerdo correspondiente, Mario Saucedo, coordinador de esa corriente perredista, minimizó la advertencia de la dirigencia nacional del partido del sol azteca de que se aplicará la baja automática a quienes apoyen –como militantes activos- coaliciones, campañas electorales o candidatos de otros institutos políticos.

“Es una mezquindad (…). Están nerviosos y cometiendo errores con este tipo de declaraciones”, señaló, por lo que pidió a los dirigentes de Nueva Izquierda que “se moderen”. Asimismo, defendió el derecho de su corriente a establecer este acuerdo, como parte de los resolutivos del congreso nacional de octubre del año pasado, en el sentido de promover la más amplia unidad de la izquierda desde dentro y fuera del PRD.

Se preguntó si expulsarán a López Obrador si apoya a candidatos del FAP. “¿Qué, lo van a expulsar a él también? Pareciera que unos quisieran ya echarlo. Tal vez les estorba en las negociaciones que están teniendo con algunos sectores del poder”.

Ver nota completa en: La Jornada 12/12/08

jueves, 11 de diciembre de 2008

Deja Monreal la bancada del PRD en el Senado

México, DF. El senador Ricardo Monreal abandonó las filas del grupo parlamentario del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y se sumó a la bancada del Partido del Trabajo (PT).

En la sesión de este día, la Mesa Directiva del Senado de la República leyó un comunicado de Monreal Ávila a través del cual informó al pleno senatorial que a partir de hoy pasa a formar parte de la fracción parlamentaria del Partido del Trabajo.

Con esta decisión el ex vicecordinador de los senadores del PRD fortaleció a la bancada del PT que, con la renuncia de la senadora Josefina Cota, que regresó a la bancada del PRD, el PT corría el riesgo de desaparecer como fracción legislativa.

Ver nota completa en: La Jornada en línea. 11/12/08

martes, 9 de diciembre de 2008

René Drucker Colín: Evaluemos a los políticos

Un científico trata de entender la realidad y resolver las contradicciones. Un político trata de esconder las realidades para no tener que enfrentarse a las contradicciones. En pocas palabras, un político es un mentiroso.


Yo no sé si en México los políticos, o inclusive aquellos que se dedican a la política, aunque sea transitoriamente, son más o menos mentirosos que los de otros países, pero lo que sí, por lo menos a mí me queda muy claro, es que aquí (unos más, otros menos) todos son mentirosos. Y no podría ser de otra manera. Todos quieren tener hueso y no quieren que se les acabe, ya que no habrá manera de mantener esos ingresos tan exorbitantes. Mientras el pueblo, al que se supone defienden, se muere de hambre, la clase política se hincha de billetes con nuestros impuestos y además, en cuanto pueden, se dan a la tarea de adjudicarse más dinero a través de diversas artimañas.


La pregunta que nos deberíamos hacer todos es: ¿se lo merecen?, ¿realmente su trabajo nos beneficia? Pero, además de todo lo que prometen, dicen que van a hacer y desarrollar, ¿cuánto realmente se logra? Hablar es fácil y lo hacen en demasía; concretar es mucho más trabajoso y lo hacen con mucha escasez.


Los científicos y en general los trabajadores de la cultura son posiblemente la clase social más evaluada del país. Tenemos constantemente que demostrar lo que hicimos, estamos llenos de comités que determinan si somos merecedores de pasar a una categoría superior, donde recibiremos un magro aumento salarial, y luego tenemos que esperar otros cuantos años para volver a ser evaluados por otros comités que decidirán si nos merecemos la promoción o no, a otra categoría que nos permitirá nuevamente recibir otro magro aumento salarial. Hay personas que para tener realmente un salario más o menos digno tienen que esperar de 20 a 25 años y no dejar nunca de hacer, para poder demostrar que se merecen lo que les van a otorgar. En principio, yo no estoy en desacuerdo con esta práctica, pues el país y la sociedad que nos paga tienen que asegurarse y además tienen el derecho de exigir que se tenga a los trabajadores de la cultura más exitosos y productivos posible. Para esto sirven los mecanismos de evaluación, que sin lugar a dudas tienen sus defectos, pero en general funcionan bien para los propósitos que se crearon.


A mí me gustaría ver que a nuestros políticos los pudiéramos evaluar, y aquellos que no pasan, pues irían para afuera, se les acabaría el ingreso. El problema es que si lo hacemos hoy, posiblemente nos quedaríamos casi sin políticos.


La clase política pasa de un puesto a otro con facilidad asombrosa, bueno, a veces (más de lo que uno pensaría) hasta cambian fácilmente de partido. El problema es que no hay ideales, sólo está el hueso. Por eso vemos a líderes sindicales que también son diputados; luego, cuando ya no son diputados, pues al Senado; si se acaba eso, pues de regreso a ser diputado, ahora a la asamblea legislativa local, al fin que el sueldo es igual de bueno. Luego vemos secretarios de Estado, o subsecretarios, que luego son gobernadores o viceversa. En fin, la lista de chambas posibles es interminable. Pero ¿hay alguien que los evalúa, que define si hicieron bien su trabajo, determina si lograron algo de todo lo que prometieron? ¿Alguien analiza si sus acciones o responsabilidades incidieron en lograr cambios en beneficio de la sociedad mexicana? Desde luego que no, pues no hay esa práctica de evaluar el trabajo de los políticos, para saber si merecen seguir o hay que lanzarlos a la calle y, como no existe esa práctica, estamos como estamos. Sólo tenemos políticos que mienten, impulsan anuncios tontos, que nadie cree, como éstos que dicen –palabras más, palabras menos–: “el Senado trabajando por ti”, “el gobierno federal construyendo el futuro”, “con la reforma petrolera ahora sí tendremos lo que los mexicanos necesitamos”. La reforma se acaba de aprobar y seguro que aún no se implementa nada de lo que la reforma aprobó, pero ya los mexicanos estamos mejor. El bla, bla, bla de la inseguridad, la firma de los 100 días, anuncios radiales y televisión que realmente insultan la inteligencia de los mexicanos, pues la realidad es que no conozco a nadie que hoy sienta más seguridad en las calles, hogares y demás sitios.


Yo me permitiría sugerir que los ciudadanos evaluemos a la clase política, y aquellos que no sirven que se vayan, y den lugar a otros que quizás sean más capaces. Estoy seguro de que los ciudadanos estamos hartos de tanta mentira, simulación, ineptitud que permea en la clase política mexicana. Lo que quisiéramos son personas aptas y honestas para ejercer las funciones que se les encomienda, no queremos seguir en el mundo del compadrazgo, del amiguismo y en el canje de puestos por favores y/o sometimientos.


La política necesita profesionalizarse; hoy sigue en manos de aprovechados y de circunstancias coyunturales. Mientras eso siga así, México nunca saldrá del hoyo en el que está. Tenemos que evaluar a la clase política y hacerla sentir el peso de nuestras opiniones.


La Jornada. 09/12/08

domingo, 7 de diciembre de 2008

José Agustín Ortiz Pinchetti: Triunfo de la resistencia

El despertar

Calderón, su equipo y los grupos de interés que lo apoyan tienen un objetivo claro, casi el único importante del régimen: la destrucción política de AMLO. En lugar de responder a los retos de una economía trastabillante o una gobernabilidad puesta en duda cada día, emplean para ello todos los recursos del Estado, salvo la represión física. Han concluido complicidades costosas con el PRI, dividido a la izquierda, garantizando la impunidad de los peores. La campaña de los medios es abrumadora. Se teje día a día bajo un programa maestro diseñado por Televisa y aprobado en Los Pinos. Se borra la presencia de AMLO. Se dice que su movimiento se “desfondó”. Se le calumnia y agrede en forma impune violando todos los días el derecho a la información.


Un ejemplo: el pasado 23 de noviembre reunió a 100 mil en el corazón de la capital. La mayoría de los periódicos ni siquiera le dieron una nota. Los reportes en la televisión lo presentaron como incidente banal. Es como si los medios estadunidenses no reportaran los megamítines de Obama.


Pero AMLO ha resistido; sigue trabajando, completando mil 900 mítines en los municipios, sembrando grupos en toda la República. Está fresco como una lechuga. Su resistencia ha triunfado gracias a su capacidad organizativa y a un factor del que carecen los demás políticos: la adhesión inquebrantable de sus seguidores, que son millones. Resistieron la campaña sucia, el fraude, la ofensiva de propaganda actual, la destrucción interna del PRD. Lo siguen por su congruencia, porque no claudica y porque es el único que ofrece la esperanza de cambio.


Sus adversarios, que no son demócratas y por tanto no pueden autocontenerse, saben que es el único opositor verdadero que ofrece un programa alternativo coherente, y también que es el único alternante peligroso para la alianza entre el PRI y el PAN en 2012.


La policía política y el propio Calderón, que siguen los pasos de AMLO con obsesión, lo saben bien: el movimiento del tabasqueño está creciendo y va a crecer más cuando sea obvio para la mayoría que la alternativa neoconservadora lleva a la ruina a México. La conspiración del silencio ha favorecido el movimiento, porque al darle escasa visibilidad permitirá que al surgir produzca un efecto de sorpresa que quizás aniquile el cerco que se le ha tendido. Cabe preguntarnos: ¿en qué va a utilizar la fuerza política que ha organizado? ¿Cuáles son sus obstáculos y sus desafíos?


jaorpin@yahoo.com.mx

viernes, 5 de diciembre de 2008

SE INTEGRA GERTZ MANERO A CONVERGENCIA

MEXICO, Diciembre. 5.- El ex Secretario de Seguridad Pública, Alejandro Gertz Manero, presidirá el Consejo Consultivo de Convergencia.

En la reunión del Consejo Nacional de este partido, realizada este viernes, se decidió que el ex funcionario federal sea el titular de este órgano interno que será el encargado de guiar la plataforma electoral de cara a las elecciones del 2009.

Gertz Manero dijo estar complacido con el nombramiento y adelantó que no busca ninguna posición política a través del partido. "Yo no quiero ser nada, yo soy quien soy", aseguró.

Al momento de su nombramiento, adelantó que como parte de este partido impulsará las causas que exige la sociedad, sobre todo en materia de seguridad, que es su especialidad. "El tiempo nos ha dado la razón, la crisis de seguridad y justicia que vive profundamente el País se hubiera podido prevenir y solucionar con las reformas que nosotros propusimos a nombre de la sociedad.

"Por esta razón, en esta nueva legislatura abanderaremos nuevamente y con más fuerza las causas de la sociedad civil en materia de seguridad y justicia para lograr por fin el cambio que México merece", finalizó.

Fuente: Grupo Reforma



Falleció Othón Salazar

México, DF. La noche de este jueves murió el profesor y luchador social Othón Salazar Ramírez víctima de una enfermedad renal cerca de las 20:00 horas en la ciudad de Tlapa, Guerrero.


Salazar Ramírez, quien murió a los 84 años, fue uno de los líderes más importantes de las organizaciones del magisterio independiente, miembro fundador del Partido Socialista Unificado de México (PSUM), y primer Alcalde comunista en México. Othón, como otros líderes populares, encarnó un proceso social amplio y su lucha al frente de los maestros fue un importante ejemplo de la defensa de los logros revolucionarios que, a través del siglo XX, han surgido en México.


Hijo de padre panadero y madre campesina, Othón trabajó desde muy pequeño pero también acudía a la escuela. En 1942, Othón llegó a la normal de Oaxtepec. Allí, “los maestros veían los últimos relámpagos de la revolución. Eran maestros y maestras todos con inquietudes sociales”. Cursó sólo el primer año en Oaxtepec. El segundo lo hizo en Ayotzinapa y el tercero en la Escuela Nacional de Maestros. Después ingresó a la Normal Superior, donde estudió cuatro años, en donde se especializó en ciencias sociales para la enseñanza del civismo. En 1954 fue un dirigente importante de la primera huelga de la Normal Superior.


En 1956, cuando los líderes oficiales del SNTE negociaron un incremento salarial que no llegaba ni a la mitad de la demanda inicial, Othón convocó a un mitin de protesta. Poco después, una asamblea independiente lo eligió representante, formando las bases para el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM) que se constituyó a finales de 1957 y cuya presencia en las escuelas primarias del Distrito Federal se fue expandiendo.


En el siguiente año el MRM estuvo al frente de una de las luchas magisteriales más importantes. Las movilizaciones a las que convocaba eran atendidas por un amplio sector social, y el gobierno, al reprimirlas, como hizo con la marcha del 12 de abril de 1958, fomentaba un descontento social que llevaba años gestándose. Mientras las autoridades se rehusaban reconocer al MRM, éste tuvo cada vez más capacidad de convocatoria y el 30 de abril los maestros tomaron las oficinas de la SEP y obligando al gobierno a negociar.


En agosto, en un congreso paralelo, los maestros de la ciudad de México eligieron a Othón como su legítimo representante, pero ante este gesto de autonomía sindical, la posición del gobierno se fue endureciendo. La manifestación del 8 de septiembre fue reprimida, y Othón, aprehendido. Las autoridades llegaron temprano a su casa, lo amarraron y lo vendaron. Lo sometieron después a violentos interrogatorios y le exigieron que confesara cuántos rublos recibía de la Unión Soviética. Lo mantuvieron secuestrado nueve días antes de procesarlo. Acusado de disolución social, fue encerrado en Lecumberri, pero, gracias a las grandes movilizaciones por su libertad, permaneció allí sólo tres meses.


El año de 1958, año de gran efervescencia laboral, en los maestros del MRM estuvieron entre sus principales protagonistas. Ese mismo año las movilizaciones de los telegrafistas, petroleros y ferrocarrileros conmovieron al país. Las luchas tuvieron sus orígenes en demandas económicas, pero su aspiración por la democracia sindical tuvo implicaciones mucho más amplias, y sacudieron las estructuras mismas del PRI. A una década del charrazo y en pleno milagro mexicano, los trabajadores mostraban con su inconformidad las condiciones laborales que las estadísticas del milagroso crecimiento económico ocultaban.


Con mano dura el gobierno logró derrotar estos movimientos que se proponían democratizar al sistema. Pero no pudo silenciar a los participantes, que siguieron empeñados en mantener vivas las causas populares. Othón continuó su lucha en el magisterio y en 1960 participó en otra huelga en la Escuela Nacional de Maestros. Pero esta toma de la normal por la corriente democrática de la sección 9 del SNTE fue reprimida y en represalia Othón fue cesado. Desde entonces vivió una situación económica precaria y agraviada por su avanzada edad. Sin embargo, regresó a Alcozauca, su natal pueblo en Guerrero, y recorrió la región de la Montaña escuchando y asesorando a los que allí se organizan.


La Jornada 05/12/08


jueves, 4 de diciembre de 2008

Adolfo Sánchez Rebolledo: Organización, partido y movimiento

Una de las ideas que a través de la historia ha obsesionado a la izquierda, al menos la de origen socialista, es la de qué tipo de organización es necesaria para alcanzar los objetivos anhelados. Sea que se trate del modo como se agrupen los “políticos”, es decir, los individuos que voluntariamente se unen para formar una fuerza mayor o del que asuman “las masas” en sus tratos cotidianos con patrones y otras entidades públicas o privadas, el tema tiene una larga y no siempre venturosa historia. De “organización”, tanto en sentido histórico como partidista, hablan El manifiesto comunista, de Marx, y el ¿Qué hacer?, de Lenin; el maoísmo que cautivó a la juventud occidental con su grandeza didáctica, al igual que Guerra de guerrillas, el temprano manual del Che, tan mal leído por algunos de sus exégetas. De organización discute (sin pretensiones ideológicas o teóricas) también nuestra dividida izquierda, cuyas tradiciones no pueden sino expresarse encubiertas bajo el debate actual.


La izquierda necesita la organización, pero no cualquier forma de organización vale si no permite elevar la conciencia, la cultura política de sus agremiados, la claridad de miras de la sociedad en su conjunto. “No somos acarreados, somos organizados”, rezaba una consigna anticharra, aludiendo a esa diferencia moral de la que es portadora cada individuo que sale a la calle a expresarse. La derecha se puede permitir el liderazgo de los notables y el asentimiento de los fieles. La izquierda no. Justamente porque su misma existencia es un desafío al orden establecido requiere de la crítica y de la democracia para sobrevivir.


Hay que definir cuál ha de ser la relación entre partidos y movimientos sociales, entre militantes y ciudadanos en lucha. En este punto, lo primero que sorprende es la falta de valor otorgado a la categoría partido, una vez que han muerto las denominaciones clasistas o ideológicas de otros tiempos. Resulta como si de pronto se hubiera descubierto que, aparte del registro y prerrogativas, los partidos son formaciones prescindibles, males necesarios sujetos a los vaivenes del mercado electoral. Frente a la herencia vanguardista, cuyo rigor mortis precedió a la muerte real del socialismo que la incubó, la noción de partido se diluyó en una suerte de compromiso laxo para “el registro”, donde el programa es una formalidad sin contenidos eficientes. El “matiz” político, del cual en otras épocas pendían estrategias y... cabezas, hoy se subsume en la aridez de la pugna por el control interno de las “franquicias”, no más.

La lucha electoral nacionalizó a la izquierda, extendió su influencia y la alejó de las tentaciones doctrinarias, pero no devolvió la frescura a la participación de los ciudadanos. En lugar de elevar la conciencia individual del militante que decide actuar en la vida pública, se favorece la organización de los colectivos sociales externos, la acción-movilización de ciertos grupos de interés que también servirá como medida de fuerza en la disputa por la “representación” interna. Para justificarla se invoca la tarea electoral, aunque la consecuencia sea menos el fortalecimiento de las organizaciones sociales que el de una forma sui generis de organización “política”, administrada por un liderazgo –o suma de ellos– incontrovertible o no regulado, cuya función consiste en gestionar las demandas de sus “bases” a cambio del apoyo incondicional a sus objetivos grupales. Tales “movimientos” (estables, inamovibles, permanentes) se distinguen de los “partidos” de muchas maneras, pero coinciden en la principal: su horizonte es abrirle las cancelas del poder a sus cuadros dirigentes. (En el fondo hay una convicción ultraliberal: un buen candidato independiente no necesita el aparato partidista.)


Los segundos damnificados de la gran transformación de fines de los 80 fueron los “movimientos sociales”. La crisis, la reforma política y la irrupción de una generación sin experiencia previa en la oposición, pero sí en la política, introdujo una distinción que no acaba de descifrarse entre “partido” y “movimiento”, concebidas como entidades sujetas a una lógica y un tempo particular: el partido para el momento electoral; el movimiento en la lucha social cotidiana. Sin embargo, en lugar de tejer la primera línea de la resistencia popular en el seno de las organizaciones creadas por las masas trabajadoras, sindicatos, asociaciones rurales, golpeadas por el avance neoliberal, se favoreció el camino de la ciudadanización sustentada en la organización de las demandas de consumo de contingentes más maleables. Así, de nuevo, desde la visión partidista más estrecha se aspira a tener “correas de transmisión”, protopartidos no declarados, en vez de organizaciones sociales autónomas, agrupadas conforme a las reglas que ellos han aprobado sin depender de partido alguno y libres de optar por la política y el programa que les convenga.


La crisis ha puesto en un predicamento las condiciones de vida de millones de mexicanos. Y el movimiento social no espera. Es hora de que la izquierda ofrezca salidas, soluciones políticas nacionales por las cuales valga la pena luchar, rechazando las gestiones clientelares que generan liderazgos verticales, cuando no corruptibles. Para la izquierda es vital unir fuerzas, sólo así podrá ganar las elecciones. Y si alguien cree que hay otro método mejor que lo diga ahora. Nadie está para dar consejos, pero al renunciar a la idea de partido se apuesta a ganar la mayoría por la suma de los cotos de caza de los líderes, poniendo entre paréntesis la tarea de educar a los ciudadanos en una visión de la política y la vida radicalmente opuesta a la que hoy nos ofrece esta decadente sociedad. Si hacen falta otros partidos que se diga, pero no hagamos como que es “el movimiento” el que toca a rebato.


Tomado de: La Jornada 14/12/08